El secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo que la declaración fiscal de 2016 del presidente Trump se encuentra sometida a una auditoría y no será dada a conocer.

"El presidente se encuentra sometido a una auditoría, una de rutina. La auditoría continúa y creo que el público estadounidense sabe con claridad cuál es la postura (del presidente). Es algo que dejó muy claro durante el ciclo electoral", dijo Spicer en la conferencia de prensa diaria en la Casa Blanca.

"Es la misma auditoría de antes, así que nada ha cambiado", dijo Spicer.

Un día antes, Trump preguntó si las personas que se manifestaban para que diera a conocer su declaración eran pagadas por alguien, esto en respuesta a las manifestaciones en todo el país que piden que la dé a conocer.

"Alguien debe investigar quién pagó las pequeñas manifestaciones organizadas ayer", escribió Trump en Twitter el domingo. "¡La elección ya acabó!"

"Hice lo que era casi imposible hacer para un republicano: ¡Gané con facilidad el Colegio Electoral! ¿Y ahora traen de nuevo a colación la declaración fiscal?" escribió hoy en Twitter.

Algunos medios comentaron que los recientes comentarios de Trump implican que no tiene intención de dar a conocer su declaración fiscal.
Manifestantes en decenas de ciudades y pueblos de Estados Unidos, incluyendo Washington, D.C., Nueva York, Filadelfia, Chicago y Palm Beach, en donde Trump pasó el fin de semana en su propiedad de Mar-a-Lago, marcharon el sábado para exigir el presidente que presente su declaración fiscal.

En algunas manifestaciones participaron miles de personas. Durante su campaña y después de la victoria electoral, el grupo de campaña de Trump se negó en repetidas ocasiones a dar a conocer la declaración fiscal de Trump y dijo que se encontraba sometida a una auditoría.

Pero muchos expertos en impuestos afirman que Trump no tiene prohibido dar a conocer la información durante la auditoría.
Aunque para los presidentes de Estados Unidos no es obligatorio dar a conocer sus declaraciones fiscales, casi todos los presidentes las han dado a conocer voluntariamente desde los setenta.

Poco después de la toma de posesión de Trump en enero, Kellyanne Conway, importante asesora de Trump, dijo a los medios estadounidenses que Trump no daría a conocer su declaración fiscal y dio como razón la indiferencia de los votantes ante el tema.

Pero múltiples encuestas han encontrado que la mayoría de los estadounidenses quieren que Trump dé a conocer su declaración. Una petición al respecto ha reunido más de un millón de firmas.

Muchos legisladores, incluyendo a algunos republicanos, también han pedido al presidente que la dé a conocer.