Asunción. Últimamente se notó una llamativa expansión de las casas de crédito, también conocidas como “bancas de la sombra”, por carecer de regulación. Esto responde, según agentes consultados, al crecimiento de la demanda en este segmento por parte de usuarios que ya no tienen cabida en el sistema y que dejaron de usar tarjetas de crédito a partir del año pasado.

Mientras que a los bancos y financieras les cuesta cada vez más la expansión debido a la situación más complicada de los últimos años, hay un sector que está experimentando un crecimiento impresionante y preocupante a la vez, debido a la falta de control y regulación que garantice tasas adecuadas y protección al usuario.

Las casas de crédito son entidades que operan legalmente, o sea, realizan todo el procedimiento legal para constitución de una empresa comercial diversa en el país.

Esta actividad también es conocida como la “banca de la sombra”, ya que son empresas que se dedican a la actividad financiera pero sin estar sujetas a regulaciones y, por ende, tienen más libertad que los bancos y financieras para dar créditos.

No captan dinero del público para prestar (lo que se conoce como intermediación financiera) y por esta razón no están regulados por el Banco Central del Paraguay (BCP), ni tampoco la Superintendencia de Bancos (SIB) cuenta con algún tipo de registro de estas entidades que ofrecen préstamos al público a tasas altamente usurarias, que rondan entre el 80% y 90% de interés anual, cuando que la tasa límite permitida es del 42,5%.

Solo en el microcentro se han establecido recientemente un par de casas que ofrecen créditos con condiciones mínimas e incluso obviando registros morosos de Informconf. Las solicitudes se realizan vía web, mensajes de texto o llamadas, y casi de manera inmediata el usuario ya obtiene el préstamo requerido.

Por dar un ejemplo del crecimiento vertiginoso de estas entidades, Creditotal en solo 4 años de actividad ya cuenta con 18 sucursales en distintos puntos del país y más de 300 operarios, mucho más de lo alcanzado por algunos bancos y financieras con varios años de trayectoria en el sistema.

Agentes del sector financiero han manifestado su preocupación respecto al crecimiento de estos competidores que gozan de muchas ventajas, ya que las casas de crédito no están obligadas a cumplir exigencias que los bancos o financieras deben cumplir para dar préstamos al público.

Sobre el tema, Beltrán Macchi, titular de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), comentó que preocupa bastante la distorsión que está generando en la información crediticia, ya que las casas de crédito no cuentan con central de riesgos y no se puede saber si el solicitante tiene cuentas en otras empresas similares.

Miguel Mora, economista jefe del Banco Central, también reflexionó sobre este fenómeno y señaló que este incremento de la demanda en entidades no reguladas obedece a que muchos de los solicitantes son usuarios que ya no tienen cabida en el sistema financiero formal por el alto endeudamiento y, por otra parte, el efecto de la ley de tarjetas, que afectó a un buen número de usuarios (cerca de 80.000).

Las casas de crédito no son sujetos de la Ley de Prevención de Lavado de Dinero, por lo tanto, escapan de los controles de la Seprelad. Cabe señalar que estas entidades se manejan con capital propio (de sus accionistas) por lo que preocupa que la falta de regulación pueda potenciar actividades ilícitas como el lavado de activos. Hay intenciones de incluirlas como sujetos obligados a informar sobre operaciones con sospecha de lavado de dinero, y se sabe que la Seprelad ya trabaja en adecuar la ley para ello.