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Rafael Rocha, VP Comercial de Emergent Cold Latam: “América Latina es la gran canasta básica del mundo”
Lunes, Marzo 4, 2024 - 14:30
Fuente: Emergent Cold

La empresa estadounidense de logística de alimentos apuesta por la cadena de frío latinoamericana con inversiones para desarrollar una planta de procesamiento de frutas congeladas en el norte de Perú y almacenes automatizados en Chile.

Sin lugar a dudas, la agroexportación es un sector bien posicionado en América Latina, debido a la posibilidad de impactar mercados lejanos con productos novedosos para el consumidor foráneo. Es también una suerte de autopromoción para el país emisor al estrechar lazos comerciales y exhibir una muestra de su cultura. Ahora bien, este éxito no solo reside en el resultado, sino en el proceso. Pues para trasladar frutas congeladas o procesadas de la parcela al puerto de exportación se necesita un sistema rápido y sobre todo, organizado. 

La estadounidense Emergent Cold es una de las empresas que se ha enfocado en cubrir esta necesidad a través de grandes inversiones en la cadena de frío latinoamericana. Para lograr este objetivo, el consorcio impulsa soluciones de logística e infraestructura a temperatura controlada que buscan adaptarse a los tiempos y preferencias de los clientes. 

A esta iniciativa se le añade una presencia importante en los principales puertos de la región, mediante la instalación de almacenes especializados. Así como la instalación de plantas de procesamiento de frutas que extienden la vida de los productos y cubren otros nichos de mercado. Pero fuera de estas iniciativas y su éxito, hay una cuestión de fondo que aqueja a Latinoamérica en general, según Rafael Rocha, VP Comercial de Emergent Cold LatAm. 

“Uno de los mayores desafíos en la cadena de frío latinoamericana se encuentra al inicio, desde el momento posterior a la cosecha del producto. Sucede que muchos de los países no tienen infraestructura suficiente para conservar alimentos en almacenes ni transportes, en lo que respecta a la agricultura”, declaró Rocha para AméricaEconomía.

El gerente destaca que este problema también se presenta en los sectores cárnico y pesquero, lo que permite a Emergent Cold invertir en medios de transporte que deriven estos alimentos a los puntos de venta. Esta oferta de mercados se expande aún más, cuando se toma en cuenta la diversidad de productos que aporta cada país latinoamericano, pese a que hay países que son más importadores que otros. Rocha resalta las exportaciones de carne en Argentina y Uruguay, el salmón y las frutas en Chile, así como los camarones y plátanos en Ecuador. 

“Nos gusta decir que América Latina es la gran canasta básica del mundo. Y como escasea la infraestructura, siempre analizamos dónde están las mayores zonas de producción de alimentos. Así como los puertos más importantes de exportación e importación de estos bienes y luego, los mayores centros urbanos. Porque lógicamente, mientras más grande una ciudad, mayor es la necesidad de almacenamiento de productos refrigerados y congelados. Entonces, allí también nos ubicamos”, sostiene Rocha.

Tras repasar estos criterios, Emergent Cold elabora un mapa contextual que identifica dónde están los stakeholders o jugadores de la cadena de frío y dónde se necesita el almacenamiento y el transporte refrigerado. A partir de este punto, se comienzan a trazar rutas desde los centros de producción hasta los almacenes de la compañía y posteriormente, hacia los puntos de exportación. 

Rocha considera que la necesidad de que existan compañías que mantengan la cadena de frío responde a un simple motivo: la infraestructura no es proporcional al gran crecimiento poblacional que aún hay en América Latina y que se ha desacelerado en otras regiones del mundo.

No es de extrañar, entonces, que ante una mayor demanda alimentaria, surjan iniciativas osadas como ganar áreas fértiles. Es el caso de Piura, departamento del norte de Perú, dominado en su mayoría por el desierto de Sechura, uno de los más áridos del mundo. En esta región, los proyectos de irrigación han posibilitado nuevas hectáreas de agroexportación, lo que permitió a Emergent Cold crear una planta de procesamiento de frutas congeladas a presión (IQF, por sus siglas en inglés).

Este método implica congelar productos de forma individual y directa, solo unas horas tras la cosecha. Durante el proceso, los alimentos se mantienen en movimiento constante y luego se congelan a presión. Solo dura unos minutos, pero garantiza que los alimentos mantengan el color y el sabor. 

Se puede decir lo mismo de la frescura y los componentes nutricionales como vitaminas, minerales y fibra. Un detalle que es muy útil para el procesamiento de frutas y verduras. Por ejemplo, la planta IQF de Emergent Cold en el norte peruano se especializa en el procesamiento de mangos, arándanos y paltas.

“Cuando uno toma un producto, por ejemplo, compras un pollo en el supermercado y lo llevas al refrigerador, se va a congelar hasta adquirir la textura de una piedra. El método IQF evita este inconveniente y puedes comprobarlo en verduras como el brócoli que suele venderse en porciones individuales debido a este método. Nosotros congelamos las frutas por separado, la porcionamos, limpiamos, procesamos y finalmente, la derivamos a una bodega con 7.000 posiciones de pallets que sirven para distribuir a nuestros clientes”, narra Rocha.

Según el gerente comercial, la planta ha cambiado las relaciones entre los pequeños productores de Piura y los centros de exportación. Si antes debían vender sus frutas a empresas grandes para que estas las procesen, ahora recurren a Emergent y pueden acordar directamente envíos de cargamentos a Europa o Norteamérica. El éxito en el sector agrícola ha llevado a la empresa a pensar en desarrollar plantas de procesamiento para productos pesqueros como la pota o el perico. 

Por otro lado, el almacenamiento se enfoca en métodos de refrigeración y congelación. A pesar que existen opiniones encontradas sobre este último, ya que muchos aseguran que reduce la calidad y el sabor de la carne, Emergent Cold apuesta fuerte por la congelación, debido a una razón pragmática: extiende la vida útil de los productos vegetales y cárnicos.

“Además disminuye el desperdicio de alimentos, porque ese producto va a estar a una temperatura de -18 grados centígrados, la convencional para productos congelados. Bajo ese régimen, una carne congelada puede durar dos años, mientras que una carne fresca a lo mucho resiste un mes”, asevera Rocha.

Un fenómeno similar sucede con las frutas congeladas: si un mango se procesa en cubos de hielo, su vida útil se extiende más allá de un año. Y a diferencia de la carne, sus rasgos básicos como el color, el sabor y el olor se mantienen relativamente intactos. Cabe destacar también que este proceso le brinda al cliente un mayor rango de tiempo para elegir cuando debe vender un producto. 

Como ejemplo, Rocha relata que en Ecuador, muchas empresas procesadoras de camarón originalmente no tenían donde guardar sus productos congelados. Por ende, debían procesarlo rápido y exportarlo en tiempo récord, sin importar que los precios del mercado fuesen desfavorables. Hoy, la alianza con Emergent les habilita una mayor capacidad de almacenamiento para que procesen y guarden su producto durante más semanas hasta que los precios sean más amigables. 

Asimismo, las preferencias de los países más desarrollados por los alimentos congelados es un hecho, lo que garantiza el acceso a mercados más diversificados y rentables para los productores. Un estudio de Kantar World Panel de 2020 reveló que si en Argentina, una persona consume dos kilos de congelados por año en promedio, un alemán come 45 kilos y un estadounidense, 27 kilos.

LA ALIANZA CON LINEAGE LOGISTICS Y FUTUROS PLANES

Pese al desarrollo de una red de almacenamiento en transporte, inicialmente, el acceso a infraestructura de conservación en puertos era limitada. Por ello, Emergent impulsó un acuerdo con Lineage Logistics, una de las mayores empresas del mundo en almacenamiento y logística a temperatura controlada. 

“Tiene alrededor de 450 almacenes en el mundo, pero no está presente en América Latina. Entonces, decidimos firmar ese acuerdo de cooperación para tener acceso a ciertas tecnologías. Lineage tiene varias patentes de desarrollo y tecnología para almacenamiento de productos. Como ellos no están en el mercado, nosotros referimos a nuestros clientes a ellos y ellos hacen lo mismo con sus clientes. Así, podemos integrar la cadena de frío o abastecimiento de punto a punto, resalta Rocha.

Entre sus proyectos futuros, la compañía apuesta por la construcción de nuevos almacenes en Chile como parte de una inversión de US$ 500 millones. Se busca implementar nuevas instalaciones de conservación en Santiago, así como en el puerto de Talcahuano, al sur del país. “En el mercado de Talcahuano abunda la producción de pescado. Ya si miras más al sur, en Puerto Varas y Puerto Montt, puedes trabajar con la industria del salmón. Y si te vas a Santiago, encuentras una alta preferencia por los productos congelados”, sostiene Rocha.

La semana pasada, mediante un comunicado, Neil Ryder, el CEO de Emergent Cold, anunció una nueva política empresarial que busca invertir en tecnologías para aumentar la productividad y reducir los costos operativos. Ante esta iniciativa, Rocha señala que no descartan invertir en inteligencia artificial (IA) ante la gran variedad de posibilidades que ofrece. Así, la IA contribuye en el almacenamiento al generar bases de datos que determinan cuáles son los principales productos que entran o salen de un almacén. 

“También puede ayudar en el área de mantenimiento, es decir, prevenir los errores técnicos de los equipos y así, contar con una mayor disponibilidad del producto. Pero yo creo que el mayor beneficio se da cuando la IA y la automatización se unen y se crean almacenes automatizados y por ende, más eficientes”, destaca Rocha.

Bajo esta consigna, actualmente, Emergent Cold prevé que el nuevo almacén en Santiago de Chile sea automatizado y con una capacidad de 30.000 posiciones de pallets. Y si bien los planes de expansión se enfocan en consolidar los mercados ya conquistados, no se descarta iniciar operaciones en Costa Rica y Puerto Rico, además de mayores inversiones en México. De esta forma, en medio de una época marcada por el cambio climático y la búsqueda de nuevos tratados de libre comercio, los actores de la cadena de frío se aventuran por estrategias más astutas para mantener el sector en pie firme. 

Autores

Sergio Herrera Deza