La interrogante amenaza las finanzas de los principales responsables a cargo de la organización del evento de mayor audiencia para los habitantes del planeta, y que tiene espacio cada cuatro años bajo la bandera de los cinco aros.

Cada día a los productores de Río 2016 la inversión de la justa les sale muy por encima de lo planificado y según estudios recientes, ahora ascendió a otros US$100 millones de más debido a la generación de energía eléctrica, de acuerdo a un informe del propio Comité Organizador.

Marcelo Pedroso, presidente de la Autoridad Pública Olímpica (APO), que controla el gasto de los JJ.OO,  dijo que el costo de suministrar energía temporal en las sedes,  representa 290 millones de reales adicionales, a la cuenta del gobierno federal.

Hospedar un evento de esta magnitud trae preocupaciones e interrogantes y siempre las cuentas no son del todo claras, refieren algunos especialistas.

Por ejemplo hace dos años, Brasil debió realizar diferentes inversiones en infraestructura para recibir un enorme flujo de gente en un breve lapso de tiempo. La construcción de estadios, en este sentido, significó un cuarto de los costos totales, según un informe de Miguel Boggiano, CEO de Carta Financiera y docente de la maestría en Finanzas de la Universidad de San Andrés.

Tras el gasto de la Copa del Mundo de Fútbol en 2014 de unos 30.000 millones de reales (unos US$13.600 millones), surgen algunas preguntas ¿Qué parte de este costo lo terminará pagando el brasileño promedio con sus impuestos? ¿Qué parte la pagarán los privados?

A pesar de que la celebración de unos Juegos es una vitrina para lucir todas las fortalezas de la ciudad, el impacto socioeconómico y su rentabilidad no siempre son los esperados.

En una fase inicial, la candidatura de la cita estival  tuvo el apoyo de importantes empresas privadas que contribuyeron con sumas significativas.

EBX Group, fundada y presidida por Eike Batista, que gestiona negocios en los sectores de minería, bienes raíces, energía, y entretenimiento, abonó 23 millones de dólares; en tanto, el segundo banco más grande del sector privado de Brasil, Banco Bradesco S.A, ofreció otros 3 millones y medio.

Por su parte Odebrecht S/A, firma  de construcción e ingeniería, abonó 3 millones 300 mil;  mientras la   Empresa Brasileña de Telecomunicaciones S.A.-Embratel, suministraba una cifra similar.

Se sumó a la lista de contribuyentes la aerolínea TAM con  más de  US$1 millón 200 mil, por concepto de descuentos en boletos de avión.

Pero la contribución de los fondos privados parece insignificante al compararlos con los posibles montos finales.

Algunos rotativos de la nación sudamericana  señalan que el precio  del evento se incrementó 400 millones de reales (US$99,3 millones) desde agosto, debido en gran parte a mayores gastos para suministrar energía temporal y capacidad en las sedes.

El monto total del programa deportivo, con un aseguramiento que incluye servicio de metro y reformas en el área portuaria, ha crecido aproximadamente 1% más que lo previsto hace seis meses.

Varios medios de prensa se hacen eco del anuncio de la APO, consorcio que integra la gestión de los proyectos olímpicos del ayuntamiento y el gobierno de Río Janeiro, señalando  que el precio de los Juegos Olímpicos ascendió a los 39.100 millones de reales.

El cálculo del proyecto original en 2009 resultó  de US$2.524 millones, muy por encima  de los gastos del Mundial de Fútbol de la FIFA celebrado un año y medio atrás, y de la Olimpiada de  Londres 2012.

El diario Globo se refiere además a los gastos en la seguridad en las villas e instalaciones olímpicas, que será proporcionada por el gobierno federal; cifras aun no incluidas en las estadísticas y que elevaría aún más los costos públicos.

Por otra parte analistas apuntan que el panorama fiscal para el gigante sudamericano  no se avizora con amplias perspectivas. Se especula que la economía brasileña marcha hacia una profunda recesión. El Real, la moneda de la nación, se devaluó poco más del 30%, y figura  entre las más afectadas de todas las de su tipo en el mundo en 2015.

Actualmente el presupuesto del Comité Organizador de Río es de US$7,4 mil millones, que incluye los costos de las nuevas tecnologías,  así como los gastos de seguridad adicionales y la financiación para el disfrute del local de alojamiento.

La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de verano se llevará a cabo el 5 de agosto. Será  la segunda ocasión en que un país de Latinoamérica acoja la cita olímpica, tras la justa de México en 1968.