México perdió atractivo para la inversión minera global en el 2015, de acuerdo con el think tank canadiense Instituto Fraser, en cuyo ranking sectorial nuestro país se desplomó el año pasado 13 lugares, para ocupar el sitio 37 entre 109 jurisdicciones mineras evaluadas (países y regiones).

Un pobre desempeño en las políticas públicas prominería, pero sobre todo la erosión en el potencial mineral del país afectaron la calificación final de México (68.9 puntos sobre 100), quien cedió a Perú (69.3 puntos) el segundo sitio entre los países más atractivos para la inversión minera en América Latina (Chile se mantuvo como el más atractivo, con 79.8 puntos).

El índice toma en cuenta, por un lado, la percepción que las empresas mineras tienen de las políticas gubernamentales que inciden en el sector, factor que tiene una ponderación de 40% en el índice global, y por otro, el potencial mineral de las regiones, que pesa 60% restante.

En el índice de percepción de políticas, México empeoró su puntaje, al pasar de 72.9 a 71.1 unidades, aunque en este subranking avanzó tres lugares, para llegar al sitio 47, lo que se explicó por el peor desempeño de las regiones que lo superaron en el 2014, como la jurisdicción de Salta, en Argentina, o el noroeste de Canadá.

En esta medición, nuestro país perdió notablemente terreno desde el 2013, cuando se desplomó 12 sitios (del 38 al 50), debido al nuevo marco fiscal de la minería aprobado ese año, que incluyó una nueva regalía de 7,5% sobre el flujo de operación de las empresas mineras y un nuevo derecho de 0,5% sobre sus ingresos de oro, plata y platino, además de eliminar las deducciones fiscales de los gastos de exploración.

En lo correspondiente al potencial mineral (atractivo geológico), la calificación de México cayó a 0.68 puntos (sobre un punto posible) desde las 0.78 unidades del año pasado, lo que provocó un descalabro de 21 lugares, que lo ubicó en el sitio 34 y afectó determinantemente el desempeño del país en el ranking general. Lo anterior puede deberse a una menor calidad y escala de mapas y a una menor disponibilidad de la información geológica, entre otras cosas.

El Instituto Fraser realiza 15 preguntas respecto del grado en que ciertos factores de política influencian la decisión de invertir, las cuales el encuestado debe clasificar entre cinco categorías que van desde aquellas que fomentan la inversión en exploración a aquellas que simplemente la hacen inviable.

El año pasado, el estudio abarcó a 449 directivos mineros encuestados, de los cuales más de la mitad ocupan cargos de presidente (41%) o vicepresidente (17%) de la empresa.

Entre las impresiones de directivos sobre México recabadas por el Instituto Fraser, destacaron el desaliento a la inversión minera por los cambios fiscales del 2013, pero también la incertidumbre jurídica con que se opera en el país.

“Todos quienes operan en México (del sector minero) tienen una historia ‘ejidal’, donde se respetan y respetarán acuerdos previamente negociados y firmados”, dijo el presidente de una compañía minera (cuyo nombre no fue revelado por el Instituto Fraser) en referencia a las dificultades para desarrollar proyectos en tierras comunales.

La clasificación fue liderada por Australia del Oeste, la región canadiense de Saskatchewan, Nevada, Irlanda y Finlandia.
Inversión, a la baja.

En el 2015, México atrajo inversiones mineras por US$4.500 millones, una caída interanual de 9,1%, de acuerdo con datos preliminares de la Secretaría de Economía. El monto representa la tercera caída anual de este indicador, desde el máximo histórico de US$8.043 millones en el 2012.

Sin embargo, la Secretaría de Economía estimó que el 2016 podría ser un punto de inflexión en el sector, puesto que el gobierno federal proyecta que México captará US$5.000 millones de inversiones, impulsadas por minas de oro.