Río de Janeiro. El valor de mercado de los tres principales frigoríficos brasileños bajó unos 5.900 millones de reales (US$1.900 millones) el viernes tras conocerse que una gran red adulteraba la carne, lo que ha provocado un grave daño en la imagen del país, uno de los mayores exportadores de carne del mundo, según un estudio divulgado hoy.

     Según divulgó el diario O Globo, el valor de mercado de las multinacionales JBS, BRF y Marfrig en la bolsa de Sao Paulo, la mayor de América Latina, se desplomó tras conocerse la gran operación de la Policía Federal.

     En el caso de JBS, sus papeles bajaron un 11,26%, mientras que los de BRF cayeron un 7,83%.

     En el caso de JBS, su valor de mercado al finalizar la sesión bursátil el jueves, antes de la operación, era de unos 32.700 millones de reales (US$10.548 millones), aunque el viernes perdió cerca de 3.500 millones de reales (US$1.130 millones) como consecuencia de la operación.

Según la policía, parte del dinero logrado con la venta de carne adulterada iba a los cofres del gobernante Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el del presidente Michel Temer, y el Partido Progresista (PP).

     Por su parte, BRF, que valía 30.100 millones de reales (US$9.701 millones), perdió 2.400 millones de reales (US$775 millones) de valor de mercado.

     Marfig, que no fue citada por la policía, vio como sus acciones caían un 2,09%, debido a que todo el sector cárnico brasileño se vio afectado. La caída de las acciones de Marfrig equivale a una pérdida de 100 millones de reales (US$32,3 millones) y redujo su valor de mercado a 3.500 millones de reales (US$1.129 millones).

     El escándalo ha causado preocupación en el Gobierno brasileño, debido al impacto que pudiera tener en las exportaciones del país, en las que el sector cárnico tiene una importante presencia.  

     Según la Policía Federal, fiscales del Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (Mapa) recibían propina para liberar licencias sin realizar la fiscalización adecuada en los frigoríficos.

     Las primeras investigaciones apuntan a que se usaban productos químicos para quitar el olor de la carne caducada, y que se inyectaba agua para aumentar el peso de las carnes, que eran vendidas tanto en Brasil como en el exterior.

     Al menos 22 empresas están siendo investigadas, entre ellas las multinacionales JBS y BRF, dueñas de marcas como Seara, Perdigao y Friboi.

     Por el momento, las empresas aseguraron que están colaborando con las investigaciones y negaron cualquier adulteración en los productos.

     Según la policía, parte del dinero logrado con la venta de carne adulterada iba a los cofres del gobernante Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el del presidente Michel Temer, y el Partido Progresista (PP).

    

     La operación contó con 309 mandatos, entre órdenes de prisión, búsqueda y aprensión y conducción coercitiva.

     El caso se conoció tras la denuncia de un fiscal federal agropecuario, que tras descubrir el caso, fue apartado en 2014 por la Superintendencia Federal de Agricultura del estado de Paraná (sur del país).

     El ministrio de Agricultura apartó de sus puestos a 33 fiscales, mientras que fueron detenidos de forma preventiva una veintena de directivos de empresas y fiscales del área de vigilancia sanitaria.