El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, dio la bienvenida el domingo a la posibilidad de un juicio en la Corte Penal Internacional (CPI) por su sangrienta guerra contra las drogas, diciendo que no se intimidaría y que su campaña sería imparable y brutal.

Un asesino confeso que testificó ser parte de un "escuadrón de la muerte" bajo Duterte tiene previsto presentar un caso al CPI este mes o en abril, en el que acusaría al presidente de crímenes contra la humanidad, dijo recientemente su abogado.

Duterte ha dicho que ha resguardado los derechos humanos y que nunca ha instruido a fuerzas de seguridad matar a sospechosos que no se resistan a su arresto.

Más de 8.000 personas han muerto desde que Duterte asumió el cargo el año pasado e inició su campaña contra el tráfico de drogas, un tercio en redadas y operaciones en que la policía dice que actuó en defensa propia.

"No seré intimidado y tampoco me detendré. ¿Por qué? ¿Por la Corte Penal Internacional? ¿Por una impugnación? Si es parte de mi destino, mi destino es ir", dijo Duterte a periodistas brevemente antes de partir a Myanmar.

"El combate contra la corrupción, la criminalidad y las drogas se reanudará y continuará y será brutal", añadió.

Grupos de defensa de los derechos humanos dicen que muchas de las muertes fueron asesinatos de consumidores de drogas en complicidad con la policía. Las autoridades rechazan eso y culpan a vigilantes y bandas de traficantes.