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Caso Enersis: América Latina como parte de la solución
Jue, 02/08/2012 - 14:16

Guillermo Holzmann

Escenarios post Kirchner
Guillermo Holzmann

Cientista Político, Académico de la Universidad de Valparaíso. Ex subdirector del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile (2005-2009). Su desarrollo profesional y académico se ha focalizado en las áreas de Estrategia, Seguridad, Inteligencia, Defensa y Riesgo Político. Es académico de variados magíster dentro de su país, así como investigador asociado y profesor de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos dependiente del Ministerio de Defensa Nacional. Miembro de International Association For Intelligence Education (Iafie), International Political Science Association (IPSA), Latin American Studies Association (LASA), Red de Seguridad y Defensa de América Latina (Resdal), entre otros. Analista político en diversos medios radiales, televisivos y escritos, tanto en Chile como en el extranjero. Socio-Director de Analytyka Consultores (www.analytyka.com).

El debate en torno al aviso de Enersis respecto a un aumento de capital ha sido abordado desde una perspectiva económica y financiera, tanto por especialistas como por las instituciones y el propio mercado. 

En una perspectiva de análisis político y estratégico, este debate permite identificar las debilidades que el Estado chileno aún mantiene en el ámbito de las regulaciones, la anticipación y la capacidad oportuna para neutralizar riesgos al sistema económico del país.

Con seguridad este debate se mantendrá las próximas semanas. No obstante lo anterior, es necesario sumar una perspectiva más amplia que coopere a entender el proceso en el cual Chile se encuentra directamente involucrado, en virtud de ser una de los países más globalizados y, por ende, con mayor interdependencia respecto a los procesos internacionales, como es el caso de la Unión Europea y la euro zona, que nos ocupa en esta oportunidad. 

Una primera aproximación se relaciona con entender que el sistema internacional, hoy en día, si bien se basa en visiones neorrealista y neoliberales, en los hechos funciona asociado a un alto pragmatismo tendiente a asegurar la plataforma de desarrollo de cada país, establecer las mejores condiciones de negociación desde una perspectiva individual y evitar –a todo evento- la generación de dependencias políticas, económicas y tecnológicas de otras potencias con capacidad de modificar los equilibrios estratégicos y geopolíticos.

Lo anterior significa que la agenda internacional está marcada por las urgencias y delimitada por lo importante. Al efecto, la posición del Banco Central Europeo es bastante decidora en este sentido dado que representa la fórmula consensuada entre Francia, Alemania e Inglaterra en lo principal, respecto a la forma de manejar el proceso de crisis que viven España, Grecia y Portugal, entre otros.

Para ello se establecen algunos principios, como es la mantención de la euro zona, la continuidad de la Unión Europea y la disposición a cooperar en su salvataje bajo exigentes condiciones, abierta a negociaciones con alternativas limitadas. Con ello, las economías más débiles –como las mencionadas- enfrentan un panorama complejo que interpela la capacidad democrática para mantener condiciones de gobernanza mínimas. Pero también deja en evidencia la urgente necesidad de atraer recursos financieros frescos que permitan financiar los programas de gobierno, dar respuestas a las exigencias del Banco Central Europeo y generar condiciones de crecimiento económico y social (o al menos cierta estabilidad).

La cuestión, entonces, no radica en una hecatombe de la unión europea, sino que más bien de una fórmula que permita a los Estados y los privados de cada país acceder a recursos sin hipotecar su soberanía ni generar una dependencia estratégica de sus socios.

Da la casualidad –por decirlo así- que una de las regiones que ha podido sortear razonablemente la crisis europea es América Latina, donde las inversiones han sido constantes en las últimas décadas, obteniendo utilidades sostenidas, especialmente en aquellos países preferentemente pro-globalización (Perú, Colombia y Chile) y permite, en consecuencia, sacar dichas utilidades o capitales, aprovechando sus políticas de apertura comercial y financiera. 

No es antojadizo plantear una suerte de paradoja que cada vez tiene más visos de realidad. Por vez primera países de América Latina están en condiciones de cooperar efectivamente en el salvataje de Europa, o por lo menos de los países más afectados, donde claramente destaca el caso de España.

La situación de Enersis avanza sin lugar a dudas por ese carril. Lo que lleva a plantearse lo que suceda con otras empresas hispanas con inversiones en la región, pues ello será indicativo para que nuestros países anticipen una posición razonable que evite un impacto en el empleo, las inversiones y otros indicadores de la actividad económica.

Este encadenamiento de decisiones está lejos de circunscribirse sólo a lo económico, pues será necesario analizar el comportamiento y resultados que obtendrán países como Argentina, Brasil y Bolivia, que han asumido una estrategia “proteccionista” orientada a cautelar sus recursos financieros en virtud de los modelos económicos que se alejan, en distintos grados, de una plena inserción internacional.

En conclusión, Enersis constituye una alerta respecto a la necesidad de considerar las variables políticas y asumir que la región no saldrá indemne de la crisis europea, en términos de que es vista como parte de la solución financiera de ella.

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