Análisis & Opinión

Inversión, uno de los retos de Enrique Peña Nieto

Karina Jakelin Canavati

Karina Jakelin Canavati es Licenciada en Comercio Internacional del Instituto Tecnológico de Monterrey y Máster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Salamanca.

  • Mié, 12/05/2012 - 21:24

Enrique Peña Nieto (EPN) toma el poder con muchas promesas de campaña y retos por cumplir en temas de seguridad, empleo, educación, política y economía. En medio del gran problema que representa el narcotráfico y los cárteles en el país, hay una serie de desafíos en el campo económico y uno de los principales es atraer inversiones.

EPN tiene el reto de adecuar el marco regulatorio para la inversión y  recuperar lugares en competitividad que ha perdido frente a países como Hungría, Polonia, Nicaragua o El Salvador, que han entendido mejor las necesidades de los inversores extranjeros y han modificado sus políticas públicas para atraer más flujos monetarios.

Enrique Peña Nieto no sólo está obligado a atraer más y nueva inversión del exterior, sino a incentivar a inversionistas privados nacionales que participen con proyectos propios, que generen I+D y puedan finalmente ponerse a la par con los extranjeros. Lograr más inversión nacional será sin duda una meta complicada, pero importante para el sexenio que empieza este diciembre.

El presidente, que asumió el pasado 1 de diciembre, ha realizado una extensa gira internacional. Primero en septiembre a países de América Latina para refrendar su liderazgo en la región; y posteriormente en octubre lo hizo a Europa para llegar a acuerdos de diversos temas donde la inversión extranjera directa (IED) fue una cuestión importante a tratar. Para finalmente llegar a Estados Unidos, donde se reunió con Barack Obama para hablar de temas comerciales y de seguridad.

Primera gira. En su primera gira EPN se reunió con su homónimo de Guatemala, Otto Pérez Molina, donde el tema principal de la reunión fue el tema migratorio y la violencia en la frontera que comparten. Colombia era un destino obligado para EPN, ya que es un referente en la lucha contra el narcotráfico y grupos de crimen organizado, pero también hubo un encuentro con empresarios colombianos y se tocaron temas comerciales con respecto a la Alianza del Pacífico, en la que obviamente México buscará potenciar su desarrollo económico.

Se realizaron reuniones con líderes empresariales del Instituto Chileno de Administración de Empresas, en Chile, y de la Federación de Industrias de Sao Paulo, en Brasil, con el objetivo de “estrechar lazos” y promocionar la IED e intercambio comercial con México. 

Además, la reunión con Dilma Rousseff, en Brasil, levantó muchas expectativas, ya que se trata del país más grande e importante económicamente de la región, por lo que era lógico que se compartieran estrategias de políticas públicas, de comercio y de inversión. El tema de capitales privados en Petrobras es de especial interés para EPN, ya que se quiere seguir el ejemplo en Pemex en cuanto a inversión privada para exploración, producción y refinación, con el objetivo de generar crecimiento económico, empleos y detonar el desarrollo de políticas públicas que beneficien a más mexicanos y ayuden a disminuir la pobreza del país.

Asímismo, posteriormente EPN se reunió con Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina, para estrechar lazos de amistad, y luego con Ollanta Humala, presidente del Perú, un país importante en la agenda de México, ya que es el segundo destino de las inversiones mexicanas, y junto con Brasil, el país con mayor crecimiento económico de América Latina.

Segunda gira. La segunda gira de EPN fue por Europa. Primero en Alemania se reunió con Ángela Merkel, donde uno de los temas principales fue el desarrollo de energías renovables en el país, ya que Alemania es uno de los países más verdes y comprometidos con políticas de ecología y uno de los principales productores de energía limpia en el mundo. De nueva cuenta, EPN destacó su interés en abrir Pemex a la inversión privada, aclarando que no pretende privatizarla, sino que haya inyección monetaria externa para rubros de exploración, producción y refinación que tanta falta le hacen al país para que la empresa crezca y rinda más beneficios.

En España, EPN se reunió con el presidente Mariano Rajoy y con empresarios del país. Cabe recordar que España era un destino obligado, pues es el segundo país que más invierte en México después de los Estados Unidos. La inversión española en el país ha llegado, principalmente, en los últimos diez años, al sector bancario y manufacturero, siendo también importante el sector hotelero y de incipiente y potencial desarrollo el sector de energías renovables, específicamente la eólica.

Sorprende que Holanda no estuviera incluida en la gira europea, ya que es el tercer país del mundo y segundo de Europa que más ha invertido en el país en los últimos diez años, desbancando incluso a Estados unidos en 2010 con la inversión millonaria de Grupo Heineken, de US$7.347 millones, tras un intercambio de acciones.

El presidente tuvo su último viaje previo a la toma de poder, el día 27 de noviembre, a Washington, donde se reunió con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para tratar temas biliterales de seguridad, cooperación e  intercambio comercial.

Más desafíos. También será tarea del nuevo gobierno conquistar China, el país inversionista por excelencia en todo el mundo, quien en la región ha preferido invertir en Argentina, Brasil o Perú, países que reciben miles de millones de inversión al año y cuyo crecimiento económico se explica por el crecimiento económico asiático.

China ha pasado de ser una mega fábrica mundial para convertirse en el banco del mundo, con miles de millones de dólares listos para invertirse donde sea más rentable. Por esto, México tiene que mejorar su infraestructura, en especial la costera del Pacífico, para que sea atractivo que países asiáticos quieran exportar e invertir en el país. Aunque el equipo de EPN también aclara que no por acercarse más a China van a descuidar la relación con Estados Unidos, ya que ahora es un momento importante para el TLCAN, pues se entra en una etapa de “homologación de normas, facilitación de procesos, mejoramiento de la infraestructura en fronteras para reducir los costos de logística de transporte (…) en el que más que un acuerdo comercial sea una integración productiva, que reduzca los costos de la región y mejore la competitividad de la misma como un todo”.

Enrique Peña Nieto no sólo está obligado a atraer más y nueva inversión del exterior, sino a incentivar a inversionistas privados nacionales que participen con proyectos propios, que generen I+D y puedan finalmente ponerse a la par con los extranjeros. Lograr más inversión nacional será sin duda una meta complicada, pero importante para el sexenio que empieza este diciembre.

*Esta columna fue publicada originalmente en el centro de estudios públicos Asuntos del Sur.

Karina Jakelin Canavati

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