Análisis & Opinión

¿Jóvenes desempleados o NiNis? Identificando a los verdaderos NiNis

Susana Martínez Restrepo

Susana Martínez Restrepo es investigadora asociada en áreas de Pobreza, Objetivos de Desarrollo del Milenio y Desarrollo Humano de la Dirección Regional para América Latina y el Caribe del PNUD, con sede en la ciudad de Nueva York. Anteriormente se encuentra terminando su tesis de doctorado titulada “La Economía de la Asignación del Tiempo en Adolescentes: Evidencia del Impacto del Proyecto Agente Joven en Brasil”, en el programa de Economía de la Educación, en la Universidad de Columbia en Nueva York. Durante sus estudios de doctorado trabajó en varios proyectos de investigación en NCREST, (National Center for Restructuring Education, Schools and Teaching), Harlem Children Zone, The Earth Institute. También trabajó como investigadora asociada para el Centro de Gobernabilidad y Liderazgo (Centre for Governane and Leadership), de la oficina del Primer Ministro de Singapur. Es PhD de la Columbia University y tiene una Maestría en Política Comparada de Sciences-Po Paris (Institut d’Etudes Politiques de Paris) y un pregrado en Ciencia Política y Estudios Latino Americanos de Sciences-Po Paris. Sus intereses de investigación incluyen: políticas educativas y de empleo para jóvenes y mujeres en situación vulnerable y comportamientos de riesgo en adolescentes.

  • Wed, 12/19/2012 - 23:48

Algunos estudios sugieren que en la región el 18% de los jóvenes entre 15 a 18 años son NiNis (ni estudian, ni trabajan); otros datos indican que el 14% están desempleados. Esta categoría puede ser un poco confusa, ya que la diferencia entre ocio y desempleo, es sólo “él o la que declara estar buscando trabajo”. No se trata simplemente de jóvenes que no quieren estudiar y trabajar. En muchos casos, se cuentan jóvenes que están desempleados, pero que activamente están buscando trabajo. Debido al reciente auge de estudios y relatorías sobre la juventud NiNi, debemos indagar un poco más sobre la definición de este grupo, los posibles problemas de medición, y para aquellos que realmente aplica, las causas del problema.

¿Quiénes son realmente los NiNis? Con la excepción del Perú, alrededor del 70% a 80% de los NiNis se concentran en los tres quintiles de ingreso más bajos. Lo interesante es que esta concentración es notoria en los países con los mayores ingresos per cápita de la región como Brasil, Uruguay y Argentina y Panamá. Por el contrario, en los países más pobres como Honduras o la República Dominicana, la proporción de NiNis está más o menos repartida en todos los quintiles de ingreso. La mayoría de los NiNis son mujeres. La diferencia más dramática es en Honduras, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, en donde las mujeres de 15 a 19 años tienen porcentajes tres veces más altos que los hombres. En uno de los posts anteriores discutía el tema de género considerando a los y las jóvenes en zonas rurales, con menos niveles de educación y embarazos en la adolescencia y en algunos países, minorías étnicas, sobre todo indígenas.

¿Cuáles son los posibles problemas de medición? Las encuestas de hogares toman en cuenta por ejemplo sólo la semana de referencia o el mes de referencia (cuando se implementó la encuesta). Entonces, entre los NiNis puede haber muchos jóvenes que no están estudiando pero que están realizando cursos, discapacitados, jóvenes que están buscando trabajo pero no lo hicieron en la “semana de referencia”, muchas mujeres amas de hogar, con embarazos en la adolescencia.

Veamos como ejemplo el caso de Brasil. Del total de los jóvenes de 15 a 24 años, el 46,39% estudian y el 53.61% no estudian. De los que no estudian, el 18,98% ni estudian, ni trabajan. Algunos estudios caracterizarían a este grupo simplemente como los NiNis. Si tenemos en cuenta la definición de desempleo, vemos que el 72,4% de este grupo, no tomó ninguna acción en encontrar un trabajo. Esto nos dejaría con un grupo de 13,7% de jóvenes (que ni estudian ni trabajan y que no están buscando empleo). Lo interesante, es que el número de NiNis es mucho más alto cuando los jóvenes tienen entre once y doce años de educación, equivalente a haber completado o estar por completar la secundaria (bachillerato). En este caso, la mayoría no son las minorías étnicas, son los pardos (mestizos) y los blancos.

¿Quiénes son los NiNis en Brasil?

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Fuente: Elaboración del autor con base en microdatos de la encuesta de hogares PNAD 2011.

Las implicaciones de políticas públicas para abordar el tema de los NiNis debe tener en cuenta la heterogeneidad de este grupo. El alto número de mujeres podría indicar prácticas culturales, embarazos en la adolescencia, mujeres jóvenes amas de casa o al cuidado de miembros de la familia.

La frontera entre estar desempleado y ser NiNi es bastante angosta, sobre todo en países en donde no existen sistemas de registro de desempleo. El número de jóvenes que reporta haber buscado trabajo, aumenta si se toma como referencia, un mes o dos meses.

Las implicaciones de políticas públicas para abordar el tema de los NiNis debe tener en cuenta la heterogeneidad de este grupo. El alto número de mujeres podría indicar prácticas culturales, embarazos en la adolescencia, mujeres jóvenes amas de casa o al cuidado de miembros de la familia.   En este grupo, se encuentran también jóvenes que no pueden trabajar por discapacidad física o emocional, un tema que se ha trabajo ampliamente en países industrializados (que han incluido cuotas en empresas estatales para personas con discapacidades), pero que es nuevo en América Latina. 

En el grupo de los NiNis también se encuentran personas que han dejado de buscar trabajo por desmotivación, por falta de oportunidades, o después de largos periodos de desempleo. Esto puede ocurrir con personas que al haber terminado el bachillerato, buscan oportunidades laborales en el sector formal y no encuentran oportunidades. El hecho de que el porcentaje de NiNis aumenta con once y doce años de escolaridad (secundaria) y cae en picada con 13 años (universidad), es consistente con los altos niveles de desempleo entre jóvenes con educación secundaria.

*Esta columna fue publicada originalmente en la revista Humanum del PNUD.

Susana Martínez Restrepo

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