New York. El ritmo sin precedentes del envejecimiento implicará un costo demográfico que enlentecerá el crecimiento económico de los próximos 20 años, tanto en economías desarrolladas como emergentes. Esto ocurre debido a que las poblaciones en edad laboral se reducen y disminuyen los índices de ahorro familiar, según Moody’s Investors Service.

El comentario titulado “Population Aging Will Dampen Economic Growth over the Next Two Decades”, es parte de una serie de análisis sobre los desafíos crediticios que enfrentan gobiernos y corporaciones a medida que envejece la población mundial.

“La transición demográfica, considerada muchas veces como un problema a largo plazo, ya es una realidad y disminuirá significativamente el crecimiento económico”, indica Elena Duggar, senior vice president de Moody’s y una de las autoras del comentario, agregando que “se estima que el envejecimiento reducirá el crecimiento económico anual total en un 0,4% entre 2014 y 2019, y en una escala mucho mayor del 0,9% entre 2020 y 2025”.

“Las reformas de políticas a mediano plazo que mejoren las tasas de participación laboral, racionalicen la migración y mejoren los flujos financieros podrían mitigar parcialmente el impacto del envejecimiento sobre el crecimiento económico. Asimismo, a largo plazo, la innovación y el progreso tecnológico que mejoran la productividad tienen el potencial de disminuir los efectos de desaceleración pronosticados debido a los rápidos cambios demográficos”, agrega Madhavi Bokil, assistant vice president y coautor del comentario.

A diferencia de lo que generalmente se cree, el envejecimiento no es un problema que se aplique únicamente al mundo desarrollado. Muchos mercados emergentes ya están clasificados como países en envejecimiento. Países como Rusia, Tailandia, Chile y China tienen características demográficas en rápido deterioro. Hasta países relativamente jóvenes, como Brasil y Turquía, están envejeciendo. Además, el ritmo de envejecimiento de algunos de estos países es más rápido que el de las economías desarrolladas.

De acuerdo con Moody’s, para el año próximo, más del 60% de los países evaluados estarán envejeciendo, y tendrán más del 7% de su población con 65 años o más. Para el año 2020, las sociedades muy envejecidas (poblaciones con más del 20% de habitantes de edad avanzada) aumentarán a 13 en el mundo, en comparación con las tres que existen actualmente (Italia, Alemania y Japón). Para el año 2030, 34 países estarán muy envejecidos.

La entidad prevé que el crecimiento de la población en edad laboral en el mundo entre 2015 y 2030 será solo la mitad del crecimiento que tuvo lugar durante los 15 años anteriores (es decir, 13,6% en contraposición al 24,6%). Todos los países, con excepción de unos pocos en África, tendrán que enfrentar una población en edad laboral de crecimiento más lento o en declive.

El envejecimiento mundial reducirá el crecimiento económico debido a una menor provisión laboral y menores tasas de ahorro, lo que a su vez reducirá la inversión. Se estima que el crecimiento de un 1% en el indicador de envejecimiento conocido como “tasa de dependencia” (es decir, la relación entre la población de más de 65 años y la población de entre 15 y 64 años) llevará a una disminución de entre 0,5% y 1,2% en los índices de ahorro promedio, lo cual afectará de manera adversa a la inversión.