Conozca cómo el gobierno de Paraguay busca bajar la extrema pobreza

Paraguay

El agro, la capacitación y el empleo serán los puntales del desafío que se focaliza en seis departamentos del país bajo el lema “Sembrando oportunidades”.

La pobreza extrema en Paraguay se ha mantenido estable en 18%.

  • Dom, 10/06/2013 - 18:02

Bajo la coordinación de José Molinas, ministro de Planificación, el presidente de Paraguay, Horacio Cartes, se propone reducir a la mitad (de 18% a 9%) la pobreza extrema en 2015. 

Economista egresado de la Universidad de Massachusetts, ex funcionario del Banco Mundial, Molinas revela en una entrevista a ABC Color de Paraguay, que el agro, la capacitación y el empleo serán los puntales del desafío que se focaliza en seis departamentos del país bajo la consigna “Sembrando oportunidades”.

–¿Por qué la Secretaría Técnica de Planificación (STP) encabeza la campaña contra la pobreza? Era la más olvidada de las dependencias del Estado.

–El proyecto de ley presentado al Congreso para gestionar las alianzas público-privadas establece que la STP creará una unidad especial de gestión, y será la principal responsable del proceso general para la consecución de las alianzas público-privadas. Se puede hablar de una “refundación institucional”.

–¿En qué se basa?

–Hay dos convicciones centrales: la acción estatal debe tener mayor precisión y efectividad. La planificación aplicada a la acción es de importancia fundamental. La mala planificación reduce la capacidad de control y monitoreo y abre un espacio amplio para la corrupción y el desperdicio de los recursos. La función de coordinación ejecutiva constituye un principio básico para lograr la calidad de gestión y la sinergia entre las instituciones. Estas dos iniciativas fueron expuestas por el presidente Cartes en su discurso ante las Naciones Unidas.

–¿Cuánto dinero ya se gastó con la excusa de combatir la pobreza y ésta no ha bajado absolutamente nada?

–El aparato estatal se acostumbró a operar de manera poco coordinada y con esquemas de acción que se circunscribieron a los ministerios, secretarías...

–Compartimientos estancos.

–A pesar de haberse incrementado el gasto social constantemente en los últimos 10 años, la pobreza extrema se ha mantenido estable en un 18%.

–Por qué no se redujo, ¿por la corrupción?

- A nivel mundial, los objetivos del milenio a nivel de pobreza que tenían que cumplirse en el 2015 se cumplieron ya en el 2010. Pero en el Paraguay no ha avanzado. En 1997 ya estaba en 18% la pobreza extrema. Con la última medición del 2011 continuamos en 18%.

–Es la corrupción, el clientelismo...

–Hay que analizar la falta de precisión, de efectividad del diseño, la falta de monitoreo adecuado y la falta de una cultura focalizada en resultados. Nosotros queremos hacer algo diferente, algo preciso. Conocer quiénes son los pobres, su nombre, apellido, cédula de identidad, dónde viven, cuáles son sus condiciones de vivienda.

–Pero eso ya se hizo...

–Ya se hizo entre 2005 y 2010 para el programa de Tekoporã. Se invirtió, pero se utilizó para un programa social. Ahora queremos identificarlos y utilizarlo para todos los programas. Básicamente, no se trabajó con un enfoque de precisión. Son 14 años sin resultados. En el año 2000, dentro de los objetivos del milenio, el Gobierno se comprometió a reducir la pobreza extrema al 50% en el 2015, del 18% al 9%. El avance fue casi nulo. Entonces nos planteábamos nosotros: o nos vamos a fijar una nueva meta a partir de ahora o vamos a hacer que el país cumpla con el objetivo que se propuso en el 2000. Decidimos intentar cumplir con la meta que el país asumió, es decir, reducir a la mitad, al 9%, la cantidad de pobres extremos en el 2015.

–¿Cuánto se necesita para salir de la extrema pobreza?

–Una familia pobre necesita de G. 1.450.000 (US$317,3) para salir de la pobreza. La transferencia de Tekoporã es de G. 165.000 (US$36,1) en promedio. Se benefician 81.000 familias. La brecha es grande. Tienen que aumentar la productividad o los ingresos laborales.

–Cuántos son los pobres extremos, ¿dos millones?

–Son 220.000 familias.

–Casi la mitad tiene salario de Tekoporã...

–El programa Tekoporã paga a 81.000 familias. En el área rural las familias en extrema pobreza son 151.000 y en el área urbana 70.000.

–La meta es llegar a los 220.000.

–El componente productivo es lo que no está funcionando. No llega asistencia técnica de calidad a las 151.000 familias que están en la pobreza extrema rural. Lo que queremos hacer es fortalecer el componente productivo. Eso es lo que va a sacarlos de la pobreza. En el mundo está probado que es el mejor mecanismo.

–¿En qué parte del país hay más pobres extremos?

–San Pedro, Caaguazú, Concepción, Canindeyú, Caazapá e Itapúa...

–¿Ustedes tienen fijado a qué segmento ayudar?

–Tenemos un listado, un poco desactualizado, el que fue elaborado entre 2005 y 2010 para 103.000 familias. Vamos a verificarlos. Tomaremos sus datos, sus teléfonos y expandir a unas 120.000 más. Después el objetivo es monitorearlos.

–¿Cómo identifican? ¿quién identifica al pobre extremo?

–Se los identifica a partir de su situación de hambre. Por el ingreso que tiene y si ese ingreso les permite costear una canasta básica de alimento. Se relaciona el ingreso con una serie de variables observables: tipo de vivienda, nivel de educación, tamaño familiar, zona en que vive...

–¿Cuántos funcionarios se requieren para la campaña?

–Unas 500 personas van a estar saliendo constantemente en los próximos meses para hacer la encuesta. Van a ser monitoreados por el sistema GPS. Queremos involucrar a todos en esta causa nacional. La situación de hambre no ha variado y esto tiene que cambiar. La Constitución nos brinda una herramienta formidable de coordinación que el país no la ha venido utilizando.

–¿Qué dice?

–Dice que los planes nacionales de desarrollo son de cumplimiento obligatorio para el sector público e indicativo para el sector privado (Art. 177). Sin embargo, desde el 92 el país no ha hecho uso de esta herramienta.

–¿Qué dependencias del Estado van a involucrarse directamente en esta campaña?

–Como le dije, esta es una causa nacional. Todas las agencias del sector público: la secretaría de Acción Social (SAS); el ministerio de Agricultura, que tiene la asistencia técnica a las familias rurales; Industria y Comercio, que tiene todo el rol de promoción a las pequeñas y medianas empresas, la que mayores empleos absorbe; el MOPC, para la mano de obra en infraestructura; Justicia y Trabajo, para la capacitación; cada institución tiene algo que contribuir.

–Si no se avanzó nada en 14 años, ¿cómo puede bajar la pobreza a la mitad en dos años?

–El Banco Mundial analizó 600 casos de variaciones de pobreza en el mundo y los puso en un simulador, donde uno pone las condiciones del país como Paraguay: el PIB per cápita, tamaño de población, su condición de mediterraneidad, su nivel de pobreza de 18% y el objetivo de llegar al 9%.

Si logramos esto, estaríamos en la posición 23 entre 100 países, lo cual implica que esto es técnicamente posible. El 22% de las observaciones en el mundo lograron objetivos todavía más ambiciosos. Pero necesitamos cambios sustanciales y radicales para lograr el objetivo. No podemos continuar haciendo lo mismo que antes. Tenemos que hacer cosas diferentes.

–En forma tangible, ¿cómo se va a reducir la pobreza?

–Lo que se quiere hacer es aumentar la oferta de empleo y la calidad del empleo. Es lo que en el mundo ha resultado y es lo que queremos enfatizar aquí. Eso no implica que vamos a olvidarnos de las transferencias...

–¿A cuántos más van a subsidiar?

–Para el próximo año queremos aumentar de 81.000 a 100.000 familias. Eso no va a hacer que la pobreza disminuya, pero identifica a los pobres, los conecta con los otros servicios que van a proporcionar empleo y la calidad del empleo: extensión agropecuaria, obras públicas, la capacitación laboral, la promoción de las pequeñas y medianas empresas y tener una política económica de apoyo al crecimiento.

–Cuál va a ser la principal fuente de empleo, ¿las obras públicas?

–El empleo sostenible es el que ofrece el sector privado, el motor de la economía. Se va a trabajar desde el Estado para que ofrezca un empleo de calidad. Dentro del sector privado también incluimos al sector de producción minifundiaria campesina.

–¿Se puede citar una empresa, compañía, que ofrezca empleo tangible?

–La pobreza extrema, en 68%, está concentrada en el área rural. En gran parte son productores agropecuarios, cooperativas con los que ya estamos en conversaciones. Hay un número muy grande de empresas con potencial para aumentar el ingreso de estas familias, además de obras públicas que están proyectadas.

–¿Qué tipos de obras públicas se van a motorizar?

–Está planificado invertir en empedrados y mantenimiento de caminos rurales. Estamos trabajando con el MOPC para reactivar obras en los lugares donde hay más concentración de pobreza.

–¿En qué departamentos?

–Básicamente, en esos seis departamentos, pero la campaña es a escala nacional.

–¿Cuál es el siguiente paso?

–El combate a la pobreza extrema forma parte de un plan general de desarrollo inclusivo que tiene por objetivo vigorizar la economía nacional.

–¿Cuál es la proyección en cantidad de empleos?

–El problema de empleo no es tan acuciante. La tasa es de 5%, pero el trabajo es de mala calidad. Se gana poco. La meta es mejorar la calidad del empleo. Nuestro objetivo apunta a 50.000 para este año y 100.000 para el 2014, pero que el fruto sea mayor.

–¿Van a copiar al proyecto “Hambre cero” de Brasil?

–No es una copia de modelo. Esta campaña está inspirada en las buenas prácticas internacionales.

autor

ABC Color (Paraguay)

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