Venezuela lanzó con éxito su segundo satélite de tecnología china llamado "Miranda", que espera cumplir diversas tareas en materia agrícola, prevención de desastres naturales y ordenamiento urbano.

El satélite de observación se lanzó a las 23:41 minutos (hora venezolana) desde una base espacial ubicada al norte de China con la presencia de autoridades venezolanas y chinas, reseñaron imágenes de la televisora Telesur.

El lanzamiento del aparato fue presenciado por el presidente Hugo Chávez desde el palacio de Miraflores junto al vicepresidente, Elías Jaua, y encargados en el proyecto del nuevo satélite venezolano.

"Tengo que agradecer a todos por el lanzamiento del satélite", aseguró Chávez.

El satélite Miranda es un dispositivo de observación con la capacidad para captar fotografías digitales en alta resolución del territorio de Venezuela. Tiene un peso de 880 kilogramos, una vida útil de cinco años. Su altitud es de 639,5 kilómetros.

El dispositivo capturará 350 imágenes diarias (unas 127.750 en un año), las cuales permitirán tener un inventario completo del país y acceso a información precisa del territorio nacional en áreas estratégicas como seguridad y defensa, minería, petróleo, agricultura, alimentación, salud y ambiente, informó Telesur.

Luego de la puesta en órbita del dispisitivo, representantes del ministerio de Ciencia y Tecnología y de la empresa Great Wall (que construyó el satélite) firmaron un documento en China que certificó el éxito del lanzamiento del "Miranda".

El "Miranda" es el segundo satélite venezolano puesto en órbita tras el lanzamiento del Simón Bolívar el 25 de octubre de 2008. Es el segundo dispositivo espacial de percepción remota que existe en América Latina.

Se espera que el aparato divulgue sus primeras imágenes el próximo 10 de octubre.

Lanzamiento en medio de la campaña. El hecho se concreta a pocos días de que se celebren los comicios presidenciales. Las encuestas pronostican la lucha más cerrada para el mandatario de 58 años en sus casi 14 años de gobierno.

Por primera vez Chávez enfrenta a un candidato único de oposición, el joven gobernador Henrique Capriles, que ha recorrido de punta a punta el país justo cuando el mandatario ha tenido que bajar su ritmo de campaña tras dos brotes de cáncer.

Capriles se ha burlado de los grandilocuentes planes globales de Chávez, asegurando que ha descuidado los problemas cotidianos como la creciente delincuencia y las fallas en los servicios públicos.

Concretando uno de esos proyectos, el Gobierno puso en órbita al satélite de observación Miranda, desarrollado en el país y publicitado como un logro de la "revolución socialista".

"Es el futuro que ya llegó (...) y que yo estoy seguro que el 7 de octubre vamos a defender", dijo el mandatario.

Autocrítica. Mientras Chávez promete profundizar sus planes asistenciales financiados por los ingresos petroleros, que le han ganado la devoción de millones de venezolanos pobres, su rival busca ser una opción de centro volviendo a mirar al sector privado.

Venezuela vive polarizada entre el amor y odio a su figura, pero Chávez lidera la mayoría de las encuestas. Capriles ha venido acortando la brecha que los separa subrayando las principales asignaturas pendientes del Gobierno.

"(Chávez) habla de paz planetaria y son incapaces de garantizarle la paz a Guárico, de acabar con la delincuencia", dijo Capriles este viernes en un acto de campaña en el central estado Guárico.

Chávez reconoció que muchos venezolanos pueden estar molestos por las fallas en los servicios públicos, pero pidió que le concedan otros seis años para arreglar los problemas.

"Alguna gente pudiera estar inconforme por fallas de nuestro gobierno, que no arreglaron la calle, que no llegó la luz, que se fue el agua, que no conseguí empleo, que no me han dado mi casa", sostuvo Chávez.

"Eso podrá ser cierto en muchos casos, y yo asumo la autocrítica del gobierno revolucionario, y uno de mis compromisos para el próximo periodo de mi comienzo en enero 2013 hasta el 2019 es mayor eficiencia en la gestión de gobierno", agregó.

Hasta ahora, la campaña ha sido más pacífica de lo que esperaban algunos venezolanos, pero los riesgos de una confrontación siguen latentes, sobre todo si durante la jornada electoral el conteo resulta muy cerrado.

Para terminar de convencer a los venezolanos indecisos, los dos planean grandes cierres de campaña la próxima semana.

Chávez asegura que Capriles es sólo un chico rico apoyado por la elite empresarial que planea acabar con sus proyectos sociales, algo que el opositor ha negado.

Durante los últimos días, el gobierno de Chávez aceleró proyectos demorados, como la creación de una empresa mixta con Rusia y Vietnam para explotar crudo de la Faja del Orinoco, la inauguración de plantas de gas o un metrobus en la capital.

"Nosotros en la recta final sacamos toda la caballería", dijo Chávez. "Caballería al galope, el ataque final", añadió.

A pesar de todo, el ritmo de inauguraciones ha sido mucho menor que en la campaña anterior.

La apuesta de inversores extranjeros de que Capriles acabe con las nacionalizaciones de empresas y reduzca el rol estatal en la economía si gana comenzó a reflejarse en el mercado de bonos cuando el opositor redujo la distancia en las encuestas.

El precio del popular bono global 2027 de Venezuela trepó más de 3,5% la semana pasada.

*Con información de El Mundo.com.ve y Reuters