Análisis & Opinión

La falsa envidia a los tigres asiáticos

John C. Edmunds

John C. Edmunds es doctor en Administración de Empresas de la Universidad de Harvard, profesor de Finanzas de Babson College en Boston y coautor de Wealth by Association.

  • Vie, 07/16/2010 - 15:50
  • 9 Comentarios

Siempre está la comparación con los tigres asiáticos. No hay conversación en las Américas que esté libre de ella. Comparado con los resplandecientes logros al otro lado del Pacífico, el crecimiento económico y la innovación en América Latina siempre parecen ser demasiado lentos. 

Los expertos, hombres de negocios o estudiantes no pueden sacarse esa comparación de la cabeza. Reconocen los éxitos que han tenido sus respectivos países y empresas, pero esa amenaza flota en el aire: comparado con los tigres, sus países y sus exportadores no lo han hecho tan bien.

Muro

La comparación es saludable, pero se puede tornar opresiva. No se gana nada con la autoflagelación, con castigarse a uno mismo como país por no ser Singapur, Taiwán o Corea del Sur. Es más constructivo formular decisiones de negocios en el contexto local y no malgastar el tiempo deseando que los empleados comiencen su jornada diaria con ejercicios de gimnasia y cantando el himno de la compañía.

El éxito de los tigres asiáticos es evidente cuando uno mira las cifras, pero es menos obvio cuando uno está en esos países. Llama la atención cuando un taxista en Singapur reprocha el famoso sistema educacional de ese país, tildándolo de injusto, arbitrario y atrofiado.

Y llama la atención ver a cientos de pequeñas tiendas que venden los mismos pocos productos de lujo de Occidente, como si todos los consumidores en Asia quisieran las mismas cinco o 10 marcas suizas, francesas o italianas. Lo que más llama la atención es que la gente en esos países considerados modelos de éxito económico lidia con las mismas interrogantes que enfrenta la gente en América Latina: cómo continuar el crecimiento económico.

Su éxito no les ha dado la confianza para creer que pueden cosechar más triunfos en el futuro. Al contrario. La prosperidad les parece frágil y sienten que han obligado a otros países a trabajar aún más duro para superarlos. Reconocen que lo han hecho bien en el pasado, pero niegan que lo estén haciendo bien ahora. En vez de ello, señalan defectos que, para el visitante, parecen insignificantes o transitorios.

No se gana nada con la autofl agelación, con castigarse a uno mismo por no ser Singapur o Taiwán.

Corea del Sur, Singapur y Hong Kong enfrentan los clásicos síntomas post-industriales de la falta de confi anza colectiva y en uno mismo. China, el tigre más grande de todos, está en una etapa distinta en su camino a forjarse una nueva imagen.

Como nación, este país está orgulloso de haber logrado un papel mayor en los asuntos mundiales, pero se pone a la defensiva acerca de su necesidad de imponer la conformidad y un rígido control central. Los jóvenes en China tratan de exagerar su individualidad para diferenciarse de los demás. Se visten con ropas que llaman la atención y usan el pelo de punta, pero no se desvían del estrecho y recto camino que dictan las convenciones sociales. Aceptan la censura de internet y no adoptan estilos de vida contraculturales.

Shanghai es similar a Nueva York o Madrid, con la diferencia que en la metrópoli china todos son comunes y corrientes. Los países económicamente vibrantes de América Latina son un contraste refrescante con los países de alto estrés y regimentados de Asia. La gente en Lima, Santiago, Panamá, Bogotá o San José parece gozar más de la vida. 

Muchas veces van apurados por la vida, pero irradian una sensación de posibilidad, de una voluntad de adoptar nuevas perspectivas y nuevas maneras de hacer las cosas. No hay camisa de fuerza que los retenga. Aun así, los pesimistas en América Latina insisten en que ya no hay oportunidades para crear empresas que dominen el mundo. Para ellos el futuro parece volverse más complejo.

Otras partes del mundo son más creativas, piensan, por lo que la innovación sucederá en esos lugares. Después de lanzarse un nuevo producto, las empresas asiáticas rápidamente lo copiarán, lo fabricarán en masa y comenzarán a dominar el mercado mundial.

Ningún país o compañía de América Latina puede penetrar este ciclo de creación de valor. Entre los tigres asiáticos, esta visión negativa de los latinoamericanos parece incongruente. Los ciudadanos comunes piensan que sus milagros económicos fueron un mito occidental, una cortina de oro que oculta la cotidiana realidad de las fábricas que explotan a sus empleados y de peligrosas condiciones de trabajo.

Comentarios

01

Walter Arana

Lun, 08/02/2010 - 22:31

Escribo desde Lima - Perú. Pretender comparar el crecimiento económico del Perú con los trigres del Asia es lejana a la realidad socio económica. El Perú es una país pluricultural; por lo tanto, no es una nación uniforme. Los coreanos tienen una cultura, raza y educación uniforme. Para el Perú este tema es un problema.

02

Augusto Garcia

Dom, 08/08/2010 - 09:58

Excelente articulo Pienso que las comparaciones debe servir de referencia y no de copia de modelos sin considerar las grandes diferencias economicas, políticas y culturales de cada país. En Panamá es comun escuchar a lidres empresariales y polítocs decir "quremos ser como singapur", y solo toman en cuenta algunos elementos de la realidad. saludos

03

Leonidas

Dom, 08/08/2010 - 12:46

Un artículo muy realista, que nos debe motivar a continuar con nuestro camino de desarrollo considerando nuestra idiosincracia y adaptando las políticas que fueron exitosas en los tigres asiáticos, en especial la apuesta por la innovación y educación. Saludos

04

Estuardo Robles

Dom, 08/08/2010 - 13:19

Yo soy una de esas personas que constantemente compara a los jaguares con los tigres, mi enfoque y perspectiva siempre ha sido que Asia tuvo una sola ventana de oportunidad del mundo para dar el salto, y lo tomaron y lograron el milagro economico. En cambio latino america se puede argumentar que ya dos veces ha visto esa ventana abrir y cerrarse en los ultimos 50 años y no ha tenido la audacia de asumir el reto. Ahorita argumento que nuevamente estamos al comienza de la "tercera y la vencida" y ya hay sintomas que no estamos aprovechando las oportunidades que tenemos frente, y asi no se puede lograr el milagro economico que si tuvieron los tigres, que llevaron a una poblacion mayormente pobre hacia la clase media en 1-2 generaciones.

05

Manuel B.

Lun, 08/09/2010 - 16:15

Excelente comentario que nos permitirà sacudirnos y definitivamente escalar posiciones dignas de nuestra latinoamerica trabajadora, ingeniosa y pujante. Lo que yo considero es que nuestra dirigencia no ha sentado las bases para accesar al camino del desarrollo, no ha habido una decisiòn polìtica para que se logre el anhelado avance, si vemos la dirigencia de esoso paises asiaticos nos damos cuenta que hay uina direcciòn central que toma las decisiones y todos los demas van en esa direcciòn. En nuestra regiòn no. Làstima.

06

Pablo R

Tue, 08/10/2010 - 11:57

Excelente artículo y excelente enfoque. Me parece muy apropiado el tema de la "autoflagelación" muchos andan búscando un éxito económico sin ver otras variables de la ecuación, como la distribución de la riqueza o la calidad de la educación.. En resumen que vale el enfoque y la meditación sobre como lograr una sociedades más ricas, prósperas y la vez inclusivas.

07

Econ. Hector Monasterios

Dom, 08/15/2010 - 14:17

En la economia del desarrollo ya es experiencia pasada pero no aprendida el hecho de que las recetas del crecimiento economico no funcionan en determinados contextos y que las particularidades de la naciones son en realidad sus ventajas competitivas y comparativas. Es importante entender que en el esquema del comercio internacional el uso racional de las cadenas de valor comprende una estretegia importante para la innovación y tambien es importante destacar que las necesidas de la población asiatica son muy parecidas a las realidades latinoamaricanas.

08

Anónimo

Dom, 09/12/2010 - 18:00

No cabe duda que latinoamerica ha fracasado en desarrollarse hasta ahora. Los 60, 70 y particularmente los 80 y 90 fueron desastrozos con el malgasto de los préstamos del FMI. la corrupción apoyada por todos, el depender de los recursos naturales, mentalidad mediocre, falta de ambición y deseos de grandeza, ausencia de amenzas de una invación extrangera, el anteponer los intereses estadounidenses a los nuestros, inversiones vacías como destruir una acera para volverla a construir solo para decir que aumentó el empleo, la masiva epidemia de una mentalidad colonial sumisa de no creer que podemos ser tan buenos como los del norte o los hijos de confucio etc, etc, etc. Si bien del 2000 al 2010 latinoamérica ha mejorado un poco la parte financiera, todavía carece de esas fuertes empresas propias clave que han desarrollado a otros países. Dicen que la genética es el próximo tren, pero lo más probable es que los países de siempre estén mejor preparados para sacarles dinero a esas nuevas ramas, de eso estoy totalmente seguro. Aún así es posible que para 2025 algunos países latinos (Chile, Uruguay, Argentina y Costa Rica) estén alcanzando a los países europeos más pobres como Portugal o España, eso si no vuelven a pedir dinero prestado jaja.

09

Carlos Herrera

Dom, 09/12/2010 - 18:19

Korea del Sur de desarrolló por el entorno hostil que le rodeaba y que aún le rodea, Korea del Norte, Japón, China. El sentirse como cucaracha en vaile de gallina hizo ke Korea del Sur se convirtiera de cucaracha a escorpión. Israel, lo mismo, Siria, Egipto, Irán, Arabia Saudita e Irak, puros países gigantes y enemigos. Si los israelíes querían sobrevivir mas les valía ke sus políticos usaran sabiamente el poco dinero del que disponían y no como los corruptos de latinoamérica. Taiwan, lo mismo. Otra criatura hecha a sí misma que se desarrolló bajo la amenaza de China y ke usó bien el poco dinero de EEUU, dinero que no se compara con el ke recibió Latinoamérica y que sin embargo nuestros pseudolíderes desperdiciaron. Singapur una islita sobrepoblada sin posibilidad de sembrar o si quiera abastecerse de agua, arrinconada por su en aquel momento gigantezco y mal vecino Malasia, el destino de Singapur era la hambruna y la absorción del joven País por parte de Malasia si no hacían algo rápido, hoy Singapur es más poderoso que su némesis. Hong Kong si es de verdad una creación Inglesa y estadounidense y que luego los mismos comunistas arroparon así como Macao desarrollado gracias a que es el único lugar de China donde se permiten casinos y donde los del gobierno comunista van por una buena dosis de capitalismo. Como decía Sun Tzu, un país o ejército acorralado pelea con la fuerza de mil fieras porque sabe ke no hay un mañana, o lo que es lo mismo, lo que no te mata te hace más fuerte. Latinoamérica simplemente nunca sintió motivos de fuerza para desarrollarse y tiene una baja calificación.