La baja internacional de los precios de las materias primas permite amortiguar el impacto de la subida del dólar en la inflación, pero los expertos esperan que ese retroceso no sea suficiente para enfrentar el efecto alcista que genera la apreciación del billete verde en el mundo, y en particular en Uruguay.

Durante el mes pasado, la inflación se aceleró producto de las presiones domésticas de demanda y la suba del tipo de cambio. El aumento interanual de los precios al consumo pasó de 7,99% en abril a 8,06% en el último registro.

Sin embargo, mayor habría sido el efecto de no ser por el abaratamiento del rubro alimenticio en el último mes. Según las proyecciones realizadas por El Observador, si en vez de haber bajado 0,33% respecto a abril, los alimentos se hubieran comportado de acuerdo al promedio de los últimos tres meses (+1,34%), la inflación habría escalado en mayo a 8,4%.

“El panorama (en las materias primas) es a la baja. Los principales consumidores finales están con problemas de demanda”, explicó a El Observador el analista financiero Alejandro Van Cleef, socio director de Investo Consulting. Principalmente, “el mercado está empezando a descontar menor demanda de China”, que el año pasado compró fuerte, mientras que hoy la economía emergente muestran una fuerte desaceleración.

El índice GSCI de materias primas elaborado por Standard & Poor’s registró una caída de 18,3% desde el pico de finales de febrero, apuntalado por el precio del petróleo. Los commodities alimenticios bajaron 10,3% en igual período. El trigo cayó 2,6%, la carne cedió 7,4% y el maíz se desplomó 10,6% medido en dólares. La excepción fue la soja, que aumentó 4,1% su precio debido a la reducción de la oferta global.

Expectativas

De ahora en más, las perspectivas en las materias primas son bajistas. La volatilidad internacional y el esquema de incertidumbre que abre la crisis europea tienden a debilitar el precio de los commodities. Sin embargo, esa caída solo servirá para reducir el efecto de la suba del dólar en los precios al consumo, pero no logrará neutralizarlo. Desde el mínimo valor anual de marzo, el dólar se encareció 10,5% en la plaza local y los expertos entienden que hay todavía margen para que siga subiendo.

Según un informe divulgado por el instituto Cinve, “mientras que los efectos de la suba del dólar impactan casi instantáneamente en el IPC (Índice de Precios al Consumo), no ocurre lo mismo con la caída del precio del petróleo y de los commodities alimenticios”.

Desde finales de abril hasta este martes, el petróleo Brent –de referencia para Uruguay– bajó 17% desde US$ 119,4 por barril a US$ 98,8. Sin embargo, para Cinve “no es de esperarse una rebaja inmediata en los combustibles” porque “el ente aprovechará esta reducción en sus costos para sanear parcialmente sus finanzas luego de haber absorbido varias subas del valor del crudo sin trasladarlo a tarifas”.

Por otra parte, la baja en el precio de los commodities alimenticios tampoco podrá aportar mucho para compensar la suba del tipo de cambio. El economista Gabriel Oddone, de la consultora CPA Ferrere, en una conferencia realizada la semana pasada, explicó que para permitir una mayor depreciación de la moneda “sin comprometer la inflación de un dígito, se necesitaría una caída sustancial en el precio de materias primas”. Sostuvo que el panorama no es igual que a fines de 2008 y principios de 2009, cuando las materias primas tenían un fuerte componente especulativo que permitió bajar su precio a la mitad en un corto período. Hoy el margen de caída de los precios internacionales es mucho menor, explicó.

Mientras tanto, el economista Pablo Rosselli, de la consultora Deloitte, sostuvo que será muy difícil que la inflación cierre el año “por debajo de 8%” y que, incluso, la ocurrencia de un shock externo podría llevarla transitoriamente al entorno de 10%.