Brasilia, EFE. El periodista Jon Lee Anderson aseguró en una entrevista que publica hoy el diario O Estado de Sao Paulo que si Ernesto "Che" Guevara estuviera vivo consideraría a la izquierda latinoamericana actual como "un bando de superficiales".

El autor de una de las más famosas biografías del guerrillero argentino-cubano aseguró que el "Che" sería "un crítico severo de los actuales regímenes, que no son verdaderamente de izquierda".

Anderson citó algunos países, como Argentina, Brasil, Nicaragua y Ecuador, de los que dijo que hoy tienen gobiernos "chabacanos" y "corruptos" que "ostentan ser de izquierda", pero no lo son.

Aunque dijo estar convencido de que Guevara sería muy crítico con esos gobiernos en las discusiones internas, apuntó que posiblemente "los defendería como figura pública y los vería como la única posibilidad de mantener viva a la izquierda en América Latina".

Como única excepción entre los países gobernados por la llamada "nueva izquierda latinoamericana", se refirió a Bolivia, por la "reivindicación histórica" que el gobierno de Evo Morales ha hecho de la cuestión indígena.

"El Che vería que finalmente el país más indígena de América Latina tiene un presidente indígena y eso sería un gran orgullo para él", que "sería un amigo de Bolivia", apuntó.

Sobre las reformas y la apertura que promueve el gobierno cubano, Anderson consideró que Guevara "las vería con horror, como un fracaso", aunque también seguramente las defendería en público por el "símbolo" que Cuba representa frente al capitalismo.

Con relación a Venezuela, aseguró que el fallecido presidente Hugo Chávez "tenía buenas intenciones" e "intentó gobernar para los más pobres", pero "no pudo hacer las reformas sociales y económicas" que perseguía.

"Dejó una base militante y un país de un solo partido altamente corrupto" en manos del actual presidente, Nicolás Maduro, que es un "inepto e incompetente" y "está básicamente intentando evitar que el barco se hunda", declaró Anderson.

El periodista estadounidense también afirmó que el gobierno de Dilma Rousseff en Brasil "no es de izquierda", sino "desarrollista".

En su opinión, "velar finalmente por 40 millones de ciudadanos que viven en la mierda de sus tugurios y entregarles 100 reales por mes (unos US$43)" con programas de distribución de renta "no es de un gobierno de izquierda", sino que es "pragmatismo puro".