El servicio de alimentación que el contratista Manuel Acuña brindó a los proyectos de construcción del oleoducto Pavayacu y el cruce subfluvial sobre el río Corrientes llamaron la atención de otras empresas constructoras del momento. Era 1974 y por aquel entonces los propios contratistas se encargaban de proporcionar los alimentos, estancias y demás servicios a sus trabajadores, una labor que se convirtió para Acuña en toda una oportunidad de negocio.

“Yo era contratista de Petroperú y tuve que hacer campamentos, comedores y zonas de distracción para mi personal; al ver ello otros contratistas me solicitaron estos servicios”, explica el ejecutivo. En ese momento Manuel Acuña, lo tuvo claro, dejó atrás cemento e infraestructura y creó su propia empresa de servicios de alimentación: APC Corporación.

Desde aquel entonces, la compañía ha proporcionado cien millones de raciones de alimentación a operaciones mineras, de hidrocarburos e industriales, sus principales clientes en el Perú. “En los últimos 13 años hemos participado en el desarrollo y ejecución de alrededor de 120 proyectos entre minería, petróleo, gas e infraestructura”, explica Acuña, actual presidente ejecutivo de la empresa.

Hoy APC Corporación crece a un ritmo del 20% anual y desarrolla no solo servicios de alimentación, sino también de limpieza, hotelería y gestión de la infraestructura o facility management, que incorporó a medida que crecieron los requerimientos de sus clientes. “Crecimos de acuerdo a la demanda del mismo cliente por las eficiencias que les dábamos”, dice Acuña.

Para 2013 la compañía, que no se ha visto afectada por el descenso de la inversión minera, espera poder crecer al mismo ritmo que hasta ahora y prevé cerrar el año con ventas de S/. 180 millones, el 70% procedentes del rubro alimentación.

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Para lograrlo actualmente trabaja en la ampliación de sus líneas de negocio, especialmente en facility management, un rubro, según Acuña, en el que existe un “interesante mercado” y en el que ve oportunidades de desarrollo.
Por el momento los servicios de facility de la empresa se limitan a la administración complementaria de los campamentos, mantenimiento de plantas residuales o aguas, limpieza de oficinas y ayuda al personal para la realización de coffee breaks. En alimentación o food services y el resto de sus servicios la estrategia es continuar consolidándose, y Acuña reconoce que su crecimiento más allá de 2013 dependerá en gran medida de la concreción de los proyectos de infraestructura, minería o petróleo. “Confiamos en el éxito de las políticas que el gobierno ha planteado para promover la inversión privada y pública”, dice el ejecutivo, quien destaca el potencial de los sectores hidrocarburos y petroquímico.

La atención a colegios, uno de los servicios en los que había centrado su atención años atrás, por el contrario, está perdiendo interés para la compañía, que ha disminuido este tipo de atenciones y podría decantarse por la atención a clínicas en su lugar, uno de los sectores todavía por atender por empresas como APC, según Carlos Díaz Hernández, coordinador académico de la carrera de arte culinario de la USIL. “El mercado de food service todavía está en proceso de desarrollo. Aún no se ha tomado el área hospitalaria, ni de las fuerzas armadas o sectores como pesca o agricultura”, dice el catedrático.

En su plan estratégico para los próximos años, del mismo modo, APC Corporación, con el 20% del mercado local de alimentación de grandes proyectos, contempla ingresar en otros mercados de la región. “Lo estamos estudiando. Hay algunos clientes que nos están convocando para atenderlos en el exterior, y eso nos abre la posibilidad de salir pero primero queremos consolidarnos en el país”, dice su presidente ejecutivo, que se reserva posibles destinos y fechas.

Fogones repletos. El crecimiento sostenido de sus ventas ha llevado a la compañía a duplicar el número de sus colaboradores, actualmente 2.200. Para contratar a sus trabajadores, la empresa tiende a recurrir al personal de la zona de influencia en el proyecto, algo que, según Óscar Frías, profesor del programa de Gestión de Empresas Mineras de ESAN, suelen pedir las mismas compañías mineras.
La empresa prepara al personal, y además cuenta con convenios con instituciones que capacitan a sus trabajadores de forma permanente, a diferencia de décadas atrás cuando para APC Corporación conseguir personal especializado era todo un reto. “Al principio en los setenta no había academias de cocina y tenía que contratar a Teresa Ocampo para que oriente a los cocineros y les diera clases”, recuerda Manuel Acuña.

Según Óscar Frías, hoy las empresas de food service se han beneficiado del creciente interés que hay entre los jóvenes por la cocina, y cuentan con una oferta de personal mucho más sofisticada y con muchas más posibilidades.
Para Carlos Díaz Hernández, no obstante, la incorporación de chefs o cocineros tecnificados a APC y otras empresas del rubro por el momento se está limitando a las direcciones de las cocinas. “Deberían empezar a pensar en la parte operativa para dar una oportunidad de trabajo a estudiantes de escuelas pequeñas, aunque sí es cierto que en la mayoría de centros todavía no hay una especialización en el área de food service”, dice.

Aunque reconoce que la contratación de personal puede ser complicada en algunos casos, a Manuel Acuña le preocupa especialmente el mercado informal que afecta al sector alimentación y que representa, según la compañía, alrededor del 30% del total. Por ello, el presidente ejecutivo considera necesaria la intervención del Estado para que se dicten normas que permitan registrar el gasto de la alimentación como deducible de impuestos de forma que se incentive así la formalización.

En cuanto a la complejidad de satisfacer el paladar de los trabajadores peruanos, Acuña asegura conocer bien la cultura de cada una de las regiones y tener un claro enfoque en la nutrición en sus menús.
A largo plazo la compañía, que podría haber dado ya el salto a otros países, espera incrementar su participación en los mercados en los que opera, y Manuel Acuña confía en que sus dos hijos, Álvaro y Manuel, gerente comercial y gerente general de la empresa, continuarán con su legado. “Espero que sigan con el trabajo. Esta empresa ha sido hecha con mucho esfuerzo”, recalca el empresario, que dice no estar tan metido en la compañía como antes. En cuanto al rubro constructor, asegura no extrañar su labor como contratista. Solo le quedan lindos recuerdos.