-El comienzo de su candidatura tomo por sorpresa a la embajadora de Honduras, Mary Elizabeth Flores, a la cual Ecuador hace dos años le había dado su apoyo para presidir la asamblea de la ONU.

-Yo creo que no fue sorpresa. Lamentablemente, la candidatura del otro país, a pesar de haber comenzado antes, con un trabajo de diez meses, no pudo contar con el apoyo mayoritario de América Latina y del Caribe. Por ello, a medida que avanzamos a la fecha de la elección no teníamos una candidatura de consenso, y es ahí donde el Ecuador comenzó a realizar un sondeo para facilitar y acercar posiciones. Nuestro análisis dio que era muy difícil llegar a un acuerdo regional, por ello buscamos esta alternativa y nació nuestra candidatura. 

-En su campaña para esta elección afirmó que su presencia como nueva presidenta de las sesiones de la ONU contribuiría a la legitimidad del Ecuador frente a otras naciones. ¿Por qué el Ecuador necesita legitimidad?

-Yo diría que quizás esa no fue la palabras más exacta. Yo lo pondría mejor desde la perspectiva de que es importante para el lugar que le corresponde al Ecuador dentro del escenario multilateral. Siempre como país hemos tenido, en los últimos años, un rol destacado, liderando escenarios multilaterales, por lo que liderar esta asamblea es un honor para el Ecuador.

-En medio de su campaña, un grupo importante de políticos de su país presentó la moción de realizarle a usted un "juicio político" por abandono de deberes. ¿Cómo analiza esta situación?

-Primero, comentarte que soy respetuosa de las instituciones, por lo tanto, respeto el rol de control político y de fiscalización que tiene el Parlamento, en particular la Asamblea Nacional Ecuatoriana. Ahora por otro lado, yo espero que se realice un debido proceso, como lo estipula la ley.

-La razón de fondo a su juicio, ¿cuál es?

-Yo creo que lamentablemente la oposición política ha tomado como caballo de batalla mi presencia en la presidencia de la ONU; como una buena estrategia, aprovechando la coyuntura, para manifestar esta molestia.

-Para usted no fue el mejor momento.

-Claramente no es el más adecuado, teniendo en cuenta la enorme importancia que esto tiene para el Ecuador. Esto fue y es una candidatura ecuatoriana, por lo tanto, me sorprende la posición de ciertos partidos de la oposición política en mi país. Pero por supuesto, estaré atenta al desenlace de este procedimiento. Vale hacer notar que muchos actores políticos en el Ecuador se han manifestado señalando que no encuentran argumentos suficientes para un juicio político, ni encuentran las razones para realizarlo.

-Esta petición de juicio político, ¿podría afectar su permanencia a la cabeza de la asamblea de la ONU?

-Yo creo que es muy importante diferenciar. Esto ha sido una suerte de persecución política, efectuada por un sector de la oposición en el Ecuador, pensando que supuestamente favorecerían a la candidatura del otro país (Honduras), lo cual no tiene mucho sentido. Si vemos el trabajo que ha hecho el Ecuador y su contribución al multilateralismo o el liderazgo en temas internacionales de inclusión, discapacidad, posturas avanzadas en cambio climático, etc., estas rencillas internas han tenido poco impacto, a diferencia de lo que puedan creer ciertos grupos de oposición en el Ecuador. Lo último que te puedo decir es que es una situación lamentable, pero nadie es profeta en su tierra.

POESÍA Y LA ONU

-Usted es el segundo ecuatoriano, después de Andrés González, en ocupar este puesto en la ONU, y en su campaña propuso una reforma al Consejo de Seguridad. ¿En qué consiste?

-Lo que queremos hacer es contribuir al multilateralismo y con ello reforzar el funcionamiento de la ONU. Ahora, la reforma del Consejo de Seguridad no solo depende del presidente de la asamblea, depende más bien de un proceso de negociación gubernamental muy complicado. Por ello, yo no puedo garantizar realizar los cambios, sino lo que los Estados miembro mandasen, es decir, asumo el compromiso político de iniciar una reforma del Consejo de Seguridad. Por cierto, que se ha generado una gran expectativa con este proceso de reforma, donde la profundidad y rapidez dependerá de los Estados que la componen. 

-Un informe muy comentado fue el "Delivering as one", un documento que analizaba el funcionamiento de la ONU y que la ponía como una institución a veces "débil, fragmentada y burocrática". ¿Cuál es su análisis de las cosas a mejorar hoy?

-Yo creo que hoy, dentro de todo, estamos pasando un buen momento. Estamos en medio de una reforma que tiene tres pilares centrales: reforma al sistema de seguridad, la agenda de desarrollo y el cumplimiento de la agenda 2030. Pero también está la necesidad de agudizar y mejorar la coordinación entre los diferentes programas de la ONU, donde existen una serie de propuestas, lo que debe ser conversado y negociado con los Estados miembro. Si se aprobarán dichas reformas, nos permitirían tener una organización más eficientes en sus procesos de trabajo, más transparente, más acorde a los tiempos que estamos viviendo, aplicando el principio de subsidiaridad en una serie de aspectos que buscan una recalibración del sistema de trabajo que buscan actualizarla a lo que está pasando hoy en el mundo.

-En su rol como mujer y como poetisa, ¿cuál cree que es su aporte central en esta nueva etapa de la ONU?

-Bueno, así es, soy la cuarta mujer en presidir, en los 73 años de la existencia de la ONU, en estar al frente de la asamblea principal de esta organización y eso ya es un privilegio. Donde también se suma ser la primera mujer de América Latina y el Caribe en esta posición, por ello, me parece una gran responsabilidad, porque implica que todo el trabajo en la gestión de esta presidencia también deberá incluir los temas de paridad, igualdad de género y oportunidades para las mujeres. Yo creo que ser la primera mujer Latinoamérica y del Caribe es una gran responsabilidad que desde el Ecuador garantizaremos.