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Venture capital asiático en A. Latina: no solo Softbank
Lunes, Enero 17, 2022 - 09:20

¿Qué falta para que más fondos de inversión asiáticos quieran llegar al continente? La realidad es que aterrizar en América Latina es obviamente más difícil que para un fondo local, dicen los expertos.

El 2017 fue un año excelente para el VC chino, particularmente para el venture corporate corporativo (CVC).

Ese año, Didi Chuxing, la compañía de viajes compartidos china, anunció una inversión considerable en la startup brasileña 99 para ayudarla a expandir sus servicios a otros países de América del Sur. Aunque no se reveló el tamaño exacto del acuerdo, trascendió que la inversión superaba los US$ 100 millones.

Ese mismo año, Bluesmart, una startup de equipaje inteligente de América Latina, anunció una ronda serie A de US$ 12 millones liderada por Tsing Capital, una de las firmas de capital de riesgo más grandes de China.

Antes, en 2013, la compañía brasileña de antivirus, PSafe, había recaudado en serie C US$ 30 millones de parte de Qihoo, el servicio de seguridad en línea más grande de China. 

Hoy los dos fondos de CVC chinos más grandes son Tencent y Alibaba.

En el caso de Tencent, estableció su fondo de venture capital corporativo, Tencent CVC en 2011, con US$ 785 millones en activos.  

Este gigante invirtió en abril de 2019 US$ 150 millones en la fintech argentina de pagos móviles Ualá, una de las pocas incursiones realizadas en Latinoamérica y aportó US$ 90 millones en octubre de ese año a Nubank, en Brasil. Luego, en agosto de 2021, volvió a fondear junto a Softbank a Ualá, lo que hizo subir su valoración a US$ 2.400 millones.  

También participó de la serie F del unicornio brasileño de transportes CargoX, en noviembre de 2021.

Pero, en general, no han sido incursiones frecuentes en el continente, como sí ha hecho Softbank, que invirtió en 39 startups latinoamericanas solo en 2021.

“La verdad es que en el sector tecnológico [de origen chino], debido a la competencia, generalmente no se habla sobre nuevas iniciativas hasta que existen algunos logros”, dice Jianggan Li, CEO de la firma singapurense Momentum Works, intentando explicar la reserva con la que se mueven en general estos fondos de capital de riesgo.

Su firma, autora de un reciente reporte que compara los mercados de inversión en startups de América Latina y Sudeste Asiático, postula que ambos mercados parecen tener una serie de paralelismos o similitudes en cuanto a población, desarrollo y hasta composición urbana, pero con caminos de desarrollo muy diferentes.

Pero cuando se compara la cantidad de venture capital y deals involucrados hay una gran disparidad: “El sudeste asiático (SEA, por sus siglas en inglés) ha estado disfrutando de una afluencia de capital de crecimiento durante varios años con procedencias de capital mucho más diversas (chino, japonés y coreano) en comparación con América Latina”, destaca la publicación.

Ese exceso podría ser una buena noticia porque, a continuación, el estudio destaca que especialmente en los últimos dos años, el desbordamiento de talento, capital e ideas comerciales de países más competitivos como China e India han “comenzado una polinización”, donde iniciativas como Shopee y J&T, que funcionan con modelos comerciales chinos y que comenzaron en el sudeste asiático ahora se están expandiendo agresivamente en América Latina.

Así, mientras el área de SEA recibió el doble del monto de inversión que A. Latina en los últimos cuatro años, la región latinoamericana mostró un fuerte crecimiento en el primer semestre de 2021, superando al sudeste asiático (ver cuadros).

“Históricamente en Latinoamérica, la falta de capital de crecimiento significó que las salidas tendieran a ser más pequeñas. Mientras que en SEA, donde el capital de crecimiento había estado disponible, las empresas tendían a recaudar más dinero para crecer en etapas posteriores en lugar de buscar una salida desde el principio”, subraya el reporte.

Ahora, ese boom de inversión en Latinoamérica si bien no es exclusivamente de capitales asiáticos, sí existen iniciativas, pues mientras inversionistas locales, estadounidenses y globales están en la mayoría de los acuerdos de inversión, el reporte indica que los inversores chinos, japoneses y surcoreanos también se suman a la mezcla.

“Cuando Baidu y Didi llegaron a América Latina, había muchas expectativas de que el capital chino fluiría hacia América Latina. Eso no sucedió hasta hace poco, con Tencent, pero también algunos capitales iniciales, comenzando a ser más activos en acuerdos en la región”, reporta el estudio. 

Por ejemplo, la singapurense Sea Capital fue un inversor importante en la última ronda de financiación de la serie E de la startup mexicana de compraventa de automóviles Kavak, que ocurrió en septiembre.

¿Qué falta entonces para que más fondos de inversión asiáticos quieran llegar al continente?

“La realidad es que aterrizar en América Latina para los inversionistas asiáticos es obviamente más difícil que para un fondo local”, aclara Kay Mok-Ku, managing partner en Gobi Partners, un fondo de VC basado en Malasia, pero con presencia en 13 naciones asiáticas, como China, Singapur y Corea del Sur.

“Softbank es diferente, porque son globales y son demasiado grandes. No son diferentes de firmas de VC gigantes como Sequoia [Capital], y cuando eres así de grande tienes que volverte global”, señala.

 

Lea el artículo completo en AméricaEconomía: ¿Por qué el venture capital asiático aún no despega en Latinoamérica?

Autores

Gwendolyn Ledger