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América Latina mantendrá fuerte control estatal sobre energía
Lunes, Marzo 1, 2010 - 09:04

La promesa de mantener los recursos naturales bajo control nacional es aún poderosa en Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador y México, a pesar de que muchos critican la restricción de la inversión extranjera.

Caracas. El impulso dado por líderes latinoamericanos para extender el control estatal sobre los recursos naturales no va a desaparecer, aunque el presidente Hugo Chávez diera luz verde a empresas extranjeras para desarrollar vastas reservas petroleras en Venezuela.

La promesa de mantener los recursos naturales bajo control nacional es aún políticamente poderosa en Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador y México, a pesar de que muchos critican que restringir el papel de los inversores foráneos daña la eficiencia y reduce la producción.

Unos precios del petróleo relativamente altos y las escasas reservas de crudo disponibles en el mundo permiten a los gobernantes latinoamericanos utilizar mano dura en las negociaciones y limitará la participación de las privadas al mínimo requerido para el desarrollo de los proyectos.

Chávez, quien durante la última década ha encabezado el movimiento hacia la "nacionalización de los recursos naturales", recientemente suavizó su tono con miras a impulsar la producción de la alicaída industria petrolera venezolana.

Un Chávez complacido recibió el pasado 10 de febrero a los nuevos socios de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Enfundado en un elegante traje y con un discurso amable y templado, el mandatario socialista no parecía el mismo que con uniforme militar y la retórica antiimperialista nacionalizó hace tres años multimillonarios proyectos petroleros manejados por firmas como Exxon Mobil.

"Nos interesa la alianza estratégica con empresas", dijo Chávez en la ceremonia para anunciar los resultados de la licitación del bloque Carabobo. "No nos importa la magnitud, no nos importa la ideología política del gobierno de aquel país", sostuvo.  "Vuestras inversiones tienen todas las garantías y los beneficios de inversión y repatriación de capitales", agregó.

Pero Chávez, quien recientemente se declaró marxista, no se ha convertido súbitamente al capitalismo de libre mercado.

"Soy escéptico con este tipo de mensajes donde se dice que esto es un signo de que el nacionalismo en la industria de los hidrocarburos se está revirtiendo", dijo Enrique Sira, de IHS Cambridge Energy Research Associates.

El potente control estatal de los recursos naturales como el petróleo está, de hecho, expandiéndose en la región.

Elecciones y producción.  Bajo el lema "El subsal es nuestro", popularizado por el propio presidente Luiz Inacio Lula da Silva, Brasil lanzó el año pasado una reforma legal para aumentar la participación y el control de la estatal Petrobras en los masivos depósitos de crudo subsal.

La posición de Brasil es especialmente fuerte luego de que en los últimos tres años se han encontrado reservas por unos 16.000 millones de barriles de crudo.

La legislación, que el gobierno espera sancionar antes de las elecciones presidenciales previstas para octubre, convertirán a Petrobras en la operadora de todos los nuevos proyectos con un participación mínima de 30%.

Patrick Esteruelas, consultor de riesgo político de Eurasia Group en Nueva York, dijo que el control de las nuevas reservas será uno de los temas principales de la campaña de Dilma Rousseff, la candidata respaldada por Lula para sucederle.

"El tema petrolero va a ser muy prominente en la historia electoral en Brasil", dijo Esteruelas. "Todo indica que la candidata designada va a utilizarlo como uno de sus principales focos de campaña", agregó.

En Ecuador, el más pequeño de los socios de la OPEP, el presidente Rafael Correa busca que las empresas privadas firmen contratos que las convierten en proveedores de servicios, pagadas a comisión por barril, terminando sus derechos de compartir los beneficios de los yacimientos.

Incluso el gobierno conservador de México ha fallado en sancionar reformas que permitan mayores inversiones privadas para su cerrada industria nacional petrolera, aunque la abrupta caída en la producción y el declive de sus reservas podrían hacer la apertura en algo inevitable.

Las reservas mexicanas de petróleo y gas natural han bajado desde 25.000 millones de barriles de petróleo equivalentes en el 2000, hasta 14.300 millones en el 2008.

Petrobras es mucho más eficiente que el resto de las empresas estatales de la región, pero sus críticos dicen que el Gobierno sacó campos de licitación para reformar la legislación debido al auge de las materias primas, justo cuando las empresas estaban más dispuestas a hacer inversiones masivas.

Tanto en Venezuela como en Bolivia, dónde el presidente Evo Morales ha presionado a las firmas para que acepten términos más duros en los últimos años, el mayor control estatal ha venido acompañado por una baja en la producción.

La caída de los precios del crudo el año pasado obligó a Venezuela a ofrecer una eventual rebaja de impuestos y regalías para atraer socios a los proyectos del Orinoco, después del moderado interés en la licitación por los precedentes de Chávez de romper contratos y cambiar reglas a mitad del juego. Pero el Gobierno ofreció lo mínimo que pudo: se queda con el 60% de los ingresos de los proyectos de Carabobo y será la estatal Pdvsa quien gestione las empresas mixtas.

La Faja alberga una de las reservas de crudo más grandes del mundo que requiere alta tecnología para ser convertido en crudo liviano exportable.  Firmas que incluyen a la británica BP, la francesa Total y la estadounidense Chevron aceptaron las condiciones ofrecidas por Venezuela y se convirtieron en socias minoritarias de los proyectos que construyeron en la década de 1990.

La licitación del bloque Carabobo empezó unos meses después de las expropiaciones del 2007.

Igualmente, el boliviano Morales dejó la puerta abierta a las compañías foráneas, incluso cuando nacionalizó firmas de gas y minería durante su primer mandato, diciendo que serán bienvenidos los "socios, no los jefes".

La española Repsol-YPF y Total anunciaron recientemente un plan para invertir en la nación sin salida al mar para incrementar la producción de gas natural. Las exportaciones de gas bolivianas a su principal mercado, Brasil, cayeron un tercio en volumen el año pasado.