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Créditos y sobrecalentamiento de la economía en Chile: ¿ligados?
Mié, 03/04/2013 - 09:30

Fernando Cruz

Fast fashion en Chile: ¿con quién competirá Hennes & Mauritz?
Fernando Cruz

Fernando Cruz es escritor y sociólogo. Analista de mercado en Euromonitor International. Especialista en salud del consumidor, bebidas alcohólicas, y belleza y cuidado personal. Su twitter es @cruzalvar.

Es un tema de controversia reciente entre expertos el posible desbordamiento del consumo y los efectos que tendría en los buenos resultados macroeconómicos de Chile. Lo cierto es que detrás de la interpretación de estos síntomas hay una posición respecto a la causalidad de esta relación: ¿es el crecimiento del PIB el que motiva a los ciudadanos a comprar más, o es este frenesí de consumo el que eleva el rendimiento del PIB por sobre las expectativas?

Sin querer ahondar en esta discusión –que tomaría mucho más que el espacio de una columna de opinión-, en el interés de contribuir al debate quiero presentar el escenario actual de los créditos de consumo en el país.

En primer lugar, de acuerdo a datos de Euromonitor International, el mercado de créditos al consumidor alcanzó los US$158.000 millones de colocaciones en 2012, lo cual equivale a 50% del PIB 2012, medido en términos de paridad de poder de compra (si lo medimos en niveles absolutos representa 54%). Por otra parte, el monto inicial requerido por el consumidor es sólo 63% de la cifra de deuda total, lo que quiere decir que el 37% restante corresponde a intereses y otros cargos.

En segundo lugar, si sólo se considera el dato de colocaciones por tarjeta de crédito, la cifra se reduce a US$30.000 millones. Aquí los datos de balance mejoran un poco, ya que de esta deuda total, el monto inicial representa 74%. Sin embargo, el dato más impresionante es que esta cifra representa 10% del PIB PPP (paridad de poder adqusitivo), siendo mayor que la contribución al PIB de sectores como la cultura y la agricultura, y de doce de las 15 regiones del país (sólo la contribución de la RM, Antofagasta y Valparaíso al PIB superarían este monto).

Finalmente, es interesante notar –con una nota de preocupación- que el monto total de endeudamiento de los consumidores chilenos representa 95% del ingreso disponible del país. Es decir, descontando transferencias e impuestos, las deudas de los consumidores chilenos alcanzan casi la totalidad del ingreso que tienen disponible para sostenerlas. Esta tasa es comparable a las que muestran Estados Unidos (92%) y España (90%), países fuertemente azotados por la crisis financiera desde 2008 en adelante.

Por otra parte, en relación a economías saludables como Brasil (27%) y Alemania (65%), y a países con un rendimiento de crecimiento similar al de Chile en los últimos años: Colombia (17%) y Vietnam de (31%), tampoco salimos muy bien parados.

La información en sí es suficiente para llamar la atención y ahondar en las causas posibles. En la medida en que las finanzas de un país presentan estos desbalances, se hace más urgente abrir debates sobre la sostenibilidad de éstos y las posibles salidas. Y sobre todo considerando que es un hecho incontrarrestable que los chilenos están altamente endeudados, y que las perspectivas de solventar sus deudas se basan en la capacidad de la economía de mantener girando las ruedas de la bicicleta.

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