Pasar al contenido principal
Jobs, el indomable. Parte 4
Miércoles, Mayo 4, 2011 - 16:35

Revivimos una entrevista publicada en la edición de julio de 1989 de AméricaEconomía, al recientemente retirado CEO de Apple en 1989. Aún con las distancias se aprecia cómo el ejecutivo prefiguraba con lucidez en lo que se convertiría la industria de la computación personal.

 

*Entrevista realizada en 1989 por INC luego de elegir a Steve Jobs el Empresario de la Década, cuando aún no regresaba a Apple y dirigía una empresa de computadores llamada NeXT.

 

-Una vez usted dijo que sentía que las personas hacen su mejor trabajo en la veintena. Actualmente usted tiene 33...
 
-Estoy a punto de cumplir 34.
 
-¿Y eso es motivo de preocupación para usted, dadas sus aspiraciones respecto a NeXT?
 
-No. Creo que parte de mi mejor trabajo lo haré en los próximos años. Quiero aprovecharlos al máximo, y eso significa proporcionarles un camino sin obstáculos a las mentes más brillantes de nuestra industria. Mi trabajo consiste más bien en ayudar a estas personas a elegir las metas en forma correcta y luego quitarme de su camino. 
 
-Eso es muy diferente que jugar un papel intenso de “manos a la obra” . Se requiere cierta madurez. Hay que buscar diferentes retribuciones.
 
-Eso no lo sé. Uno sigue trabajando con las mangas arremangadas. Luego llega el momento de retirarse y dejar que la gente haga su trabajo. Pero en una empresa tan ambiciosa como NeXT, siempre hay algún grupo que pide ayuda. Entonces no se trata de que uno se vaya a quedar sentado por ahí sin tener nada que hacer. 
 
-Pareciera que usted ha pensado mucho en cuál es su papel.
 
-Sí, bueno, cuando uno hace algo por primera vez, puede tener buenos instintos, pero no entiende el proceso intelectualmente. Uno puede lograr algunos resultados bastante buenos, pero uno no sabe exactamente por qué. Para comprender el proceso se requiere tiempo y reflexión.
 
Luego uno tiene la oportunidad de probar ese entendimiento. Algunas cosas pasarán la prueba; pero otras fracasarán. Afortunadamente, uno está atento. La tercera vez, uno debería comenzar a tener una sensación visceral bastante buena de que ya entiende el proceso. Y uno puede usar ese entendimiento para lograr ser mucho más productivo. Así es como se siente todo esto. Muchos de nosotros llevamos mucho tiempo trabajando juntos.
 
-¿De modo que es posible evitar errores?
 
-Bueno, nosotros vamos a cometer un montón de errores. La vida es así. Pero al menos serán errores nuevos y creativos.
 
-Una vez usted declaró que, en los primeros tiempos de Apple, Wozniak era el gran ingeniero, pero que usted era el que convertía las ideas en productos. ¿Sigue usted pensando en su rol en términos del producto? 
 
-Creo que si uno quiere tener una gran empresa, la misma filosofía que impulsa al producto tiene que impulsar todo lo demás. Para nosotros, por ejemplo, la fabricación es una extensión del proceso de ingeniería. La consideramos cada vez más como un trabajo de ingeniería de software con interesantes dispositivos de entrada-salida. Exige tanto pensamiento y estrategia como el producto. Si uno no presta atención a la fabricación, esto limitará el producto que se puede construir y proyectar. Algunas empresas ven la fabricación como un mal necesario, y otras la consideran como algo más neutro. En cambio, nosotros la vemos como una enorme oportunidad para obtener una ventaja competitiva.
 
-¿Siempre la ha considerado así?
 
-Desde que visité Japón, a principios de los años ochenta. Y permítame agregar que esto mismo es válido para la venta y el marketing. Se requiere una organización de ventas y marketing orientada hacia la educación de los clientes, más que a un mero tomar pedidos...Que ofrezca un verdadero servicio y no solo el traslado de cajas. Esto es sumamente importante. Después de todo, para la mayoría de los clientes, los vendedores son la empresa. Entonces de veras hay que prestar atención a este aspecto. El punto es que nuestra filosofía no es una filosofía del producto. Es una filosofía de cómo emprendemos las cosas, y esto afecta a todo lo demás: finanzas, sistemas de información...¿Puedo hacer una digresión?
 
-Adelante.
 
-Decidamos automatizar una planta. Pueden ser muchas las razones que uno tiene para hacerlo, la calidad y otras cosas. Pero la automatización proporciona un excelente sub producto si uno está creciendo muy rápido: probablemente no tiene que contratar gente con tanta rapidez como sería el caso en una planta sin automatizar. Cuando se contrata gente con demasiada frecuencia sin darle la  capacitación adecuada, la calidad baja mucho. De manera que hay muchas más posibilidades de mantener la calidad si se procede a la automatización. Lo mismo es válido para otras secciones de la empresa; cuentas por cobrar, por ejemplo. Con un sistema de información realmente bueno, es posible automatizar muchas de esas funciones. Entonces no hay necesidad de contratar personal, lo cual permite a la empresa ahorrar una enorme cantidad de energía.
 
Por lo tanto, para construir una gran empresa se necesita algo más que un gran producto. Hay que prestar atención a todas las diferentes áreas y ser tan agresivo con ellas como con el producto. De lo contrario, uno se pasa la mitad del tiempo reparando cosas que fallan. Y esto es típico en las empresas de alto crecimiento. La mitad del tiempo de management se dedica a reparar cosas: planes de opción de compra de acciones, estrategias de marketing, sistemas de información.
 
-Esta es sólo una observación personal: usted parece mucho más interesado en los negocios que lo que esperábamos.
 
-Lo que yo hago son negocios.
 
-Sin embargo, usted proyecta una imagen de alguien más centrado en lo técnico.
 
-Bueno, en la ecuación hay una parte técnica y una parte de negocios, que incluye la distribución, fabricación, etc. Y luego está la parte humana. Lo único que hay que hacer es juntar toda la ecuación.
 

“La mitad del tiempo de management se dedica a reparar cosas”.

 
-¿Podemos hacerle una pregunta sensiblera? Nosotros estamos en un rubro que rara vez vemos a la gente usando nuestro producto, excepto quizás de vez en cuando en un avión. Pero usted ve que los productos creados por usted se usan en todo momento. ¿A veces no se maravilla por el efecto que usted ha tenido en la vida de las personas?
 
-En realidad, sí, en ocasiones. Precisamente esta mañana estuve en una escuela primaria y allí todavía tienen algunos Apple II, y yo los miré por encima del hombro. También recibo cartas relacionadas con el Mac en que la gente me cuenta que “nunca creí que podría usar un computador, hasta que probé el Mac”.
 
-Hasta cierto punto, usted no sabe cómo va a usar la gente un computador cuando sale por primera vez, ¿verdad?
 
-No, no se sabe. A veces lleva años sacarle todo el partido a las capacidades de un computador básico. Pasaron 5 años antes que la gente aprovechara las características avanzadas de Apple II. Con el Macintosh, esto tardó tres o cuatro años. De modo que es importante incluir la mayor capacidad en bruto posible cuando uno lanza la máquina al mercado.
 
-¿Tenía usted idea de que estaba creando industrias completamente nuevas con el desarrollo del Apple II y el Mac?
 
-Con el Mac lo tenía bastante claro; no tanto con el Apple. Pero también debo decir que la experiencia de ver suceder algo es muy distinta a la experiencia de imaginar que sucede. Creo que todos quienes tuvieron algo que ver con la creación del Mac tienen sentimientos muy, muy positivos al respecto.
 
-Cuando conversamos con usuarios fanáticos del Mac a veces pareciera que usted hubiera creado una religión.
 
-Yo lo veo más bien como una obra colectiva, igual como la física del siglo veinte es una obra colectiva. En muchos años más miraremos hacia atrás lo que ocurrió con los computadores, y creo que lo veremos como uno de nuestros aportes más perdurables a la civilización. Y nos sentiremos orgullosos de haber participado en ello.
 
-Usted parece ser un hombre sin muchas dudas sobre sí mismo.
 
-No estoy seguro de saber a qué se refiere. ¿Si siempre creo tomar las decisiones correctas? Por supuesto que no. Pero siempre me ha parecido que la premisa detrás de lo que yo hago fue la observación, más que cualquier gran descubrimiento. Los computadores son la herramienta más poderosa que el hombre jamás ha creado, y sólo estamos en el principio. Para mí, esto es más claro que el agua.

Autores

George Gendrom & Bo Burlingham