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El 40.4% de desempleados cuenta con estudios profesionales en México
Lunes, Agosto 25, 2014 - 09:19

Al segundo trimestre del año un millón 26 mil personas con educación media superior y superior están sin empleo, lo que las coloca como la mayor cifra en siete años.

El número de personas desocupadas que tienen nivel de estudios medio superior y superior llegó a un millón 26 mil en el segundo trimestre de este año, es decir  40.4 por ciento de los desempleados, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Estas cifras representan, en los últimos siete años, la mayor cantidad y proporción de personas calificadas que buscan un empleo y no lo consiguen, ya que en 2007, 559 mil personas, que representaban el 33.8 por ciento de la población desocupada, tenía alta calificación.

La situación descrita se suma a que cada vez más gente con mayor capacitación se suma a las filas de la informalidad. De acuerdo a datos del INEGI, en el segundo trimestre de 2014, cinco millones 547 mil personas con educación media superior y superior estuvieron empleados en la informalidad, cifra que representó 19.4 por ciento del total de los informales. Este resultado contrastó con el registrado en 2007, cuando tres millones 671 mil personas de mayor calificación se emplearon en la informalidad, lo que representó  14.2 por ciento de los informales totales.

Con esto, la población de mayor preparación académica reportada por el INEGI se enfrenta a la doble dificultad de no encontrar empleo por un lado, y aquellos que logran ubicarse laboralmente, a cada vez más se están ocupando en la informalidad.

Dificultades del mercado laboral

En entrevista con Excélsior, Enrique Hernández Laos, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) campus Iztapalapa, sostuvo que el mercado laboral de los profesionistas mexicanos se ha visto afectado por dos aspectos, que se vienen arrastrando desde los años noventa.

El primero tiene que ver con la oferta de profesionales egresados de las universidades, es decir aquellos que una vez terminan sus estudios empiezan a buscar empleo. El investigador manifiesta que “los egresados han estado creciendo en los últimos 20 años de manera muy dinámica, alrededor de cinco por ciento anual”.
Además, el académico sostuvo que lo anterior “habla de que las universidades del país están haciendo su trabajo, es decir, están sacando profesionales, esto sin entrar en el debate acerca de la calidad de profesionales que egresan”.

El segundo problema es la demanda de los profesionistas, es decir, el numero de empleos que están disponibles para ellos. “Las plazas laborales han estado creciendo lentamente, y la razón es porque la economía mexicana está atascada, ha tenido tasas de crecimiento muy bajas para las necesidades del país. Por eso el empleo crece poco”.

Por tanto, señaló el especialista que “el número de profesionistas crece muy rápido, y las plazas lo hacen a un ritmo menor. Por eso, es natural que crezca el desempleo entre personas capacitadas”.

Consecuencias

Para Hernández Laos esta situación de alto crecimiento en los profesionales egresados y la baja creación de empleos trae como consecuencia cuatro situaciones.

La primera es que “los egresados ahora se ocupan en puestos donde están sobrecalificados; por ejemplo, ingenieros haciendo labores de técnicos. Es decir, ante la falta de empleos, los profesionales se tienen que ocupar en empleos que subutilizan sus capacidades”.

La segunda consecuencia es que a muchos profesionistas les lleva hasta un año encontrar empleo, tiempo en el cual están como desocupados abiertos.

La tercera consecuencia tiene que ver con la calidad de los egresados de las universidades, pues “su exceso hace perder de vista que muchos salen con pocas capacidades profesionales, y ellos tienden a ser los que entran en la subocupación y/o en el desempleo”, manifestó el especialista.

La cuarta consecuencia está relacionada con la tendencia a la baja del precio que se paga por el trabajo, es decir el salario. “El exceso de oferta (buscadores) frente a la insuficiencia de demanda (empleos) también ha provocado la reducción del salario en términos reales, debido a que los empleadores pueden ofrecer sueldos más bajos ante la alta competencia. Es decir, se ha mermado el poder adquisitivo de los profesionales”.

Bajo crecimiento, causa del desequilibrio

El profesor Hernández aseguró que el bajo crecimiento económico que ha tenido el país es la causa del desequilibrio entre la oferta y demanda laboral. “Hicimos un cálculo al 2015 y al 2020 sobre la tendencia que se espera para los egresados y para la economía. Si la Secretaría de Educación Pública alcanzara la meta al año 2020 de cubrir al 50 por ciento de la población entre 19 y 24 años con estudios universitarios, para que el mercado laboral pueda absorber a todos esos egresados, la economía tendría que crecer en promedio anual al cinco por ciento entre 2010 y 2020”, enfatizó.

Aclaró que este cálculo lo hicieron en un estudio en 2009, por lo que el crecimiento observado en los últimos años ha sido inferior al cinco por ciento, situación que ha traído el desequilibrio en el mercado de trabajo del país.

Desocupación ampliada

La tasa de desocupación ampliada, que da un panorama del desempleo ya que incluye a los desocupados y a los que no buscan empleo (población económicamente no activa), pero que está disponible para trabajar, llegó a 14.7 por ciento en el segundo trimestre del año, con lo que hay ocho millones 855 mil personas con la expectativa de querer encontrar un trabajo. Esta tasa se encuentra en el rango que ha tenido el desempleo ampliado desde 2007, que ha oscilado entre 14 y 16 por ciento.

Se agrava en las ciudades

El fenómeno del desempleo y la informalidad en las personas con mayor capacitación se agrava, si se analiza al interior de las zonas urbanas del país. De acuerdo a cálculos de Excélsior con datos del INEGI, en el segundo trimestre de 2014, el porcentaje de desempleados con educación media superior y superior es de 46 por ciento del total en poblaciones de más de 100 mil habitantes; mientras que esta tasa llega a 31.7 por ciento en poblaciones de inferior cantidad de habitantes.
De la misma manera, el porcentaje de informales que tienen mayor capacitación llega a 27.4 por ciento del total en poblaciones de más de 100 mil habitantes; mientras que en aquellas con menor cantidad de población, la tasa llega a 14.3 por ciento.

Lo anterior habla de una diferencia porcentual de 5.3 puntos para el caso de los desempleados con mayor capacitación, y de 7.1 puntos para los informales mejor preparados.

Al respecto, el profesor Enrique Hernández Laos sostuvo que “en las zonas urbanas, la tasa de presión laboral es mayor, por lo que suena lógico que el desempleo en esas zonas sea mayor para los más capacitados”. Con relación a la informalidad, el académico manifestó que “no me extrañaría que individuos con estudios, en tanto encuentran un empleo, se tengan que ubicar en la informalidad”.

Problemática estatal

Por entidad federativa, en el segundo trimestre del año el problema del desempleo y la informalidad en personas con mayor capacitación presenta varios contrastes. En primer lugar, se destaca que el Distrito Federal tiene una tasa alta de personas con estudios de media superior y superior tanto desempleadas como informales. Para el primer caso, la tasa es de 56.1 por ciento del total de desempleados, mientras que para el segundo es de 32.5 por ciento de los informales.

En segundo lugar, se destaca que algunos estados del norte del país tienen altos porcentajes de personas capacitadas en la informalidad, tales como Sonora, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur. Y en tercer lugar, que estados caracterizados con altos niveles de pobreza como Oaxaca y Chiapas, sean de las entidades con menor cantidad de personas capacitadas en la informalidad.

Autores

Dinero en Imagen (Excélsior).