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Mi colega es gay. ¿Y entonces?
Miércoles, Febrero 22, 2012 - 16:00

Decir que se respeta la diversidad está de moda. Pero en la práctica aceptar la convivencia con un homosexual en el lugar de trabajo sigue siendo un reto sobrehumano para mucha gente.

Además de ser ex- vicepresidente corporativo de Compaq, y de haber ocupado cargos en el directorio de IBM y en encargarse de las ventas mundiales de su compañía de ahora, Tim Cook tiene hoy la nada fácil misión de suceder a uno de los hombres más admirados del mundo, tomando el mando de la empresa que se tornó el icono principal de una era. Cook es el nuevo CEO de Apple, sustituto de Steve Jobs y catalogado por la prensa estadounidense como el gay más poderoso del mundo.

Ejecutivo en Silicon Valley, uno de los mayores centros científico-tecnológicos del planeta, Cook nunca habló abiertamente de su sexualidad. Quizás porque para Jobs, eso no representaba ninguna diferencia: "Pedí a Tim Cook que tomara la responsabilidad de las operaciones del día a día de Apple. Tengo una gran confianza en que él hará un óptimo trabajo de ejecución de los planes que tenemos para 2011", dijo el fundador de Apple sobre el colega con quien trabajó durante años, al anunciar su salida temporal de la empresa en enero del pasado año. 

Y usted: sinceramente, ¿tendría algún problema en trabajar con un colega homosexual?

Yo no estoy parcializado

Así como las décadas del 60 y 70 estuvieron marcadas entre otras cosas por la liberación de las mujeres, este inicio de milenio muy probablemente será recordado por la afirmación del homosexual en la sociedad. Eso no significa decir que del día a la noche no habrá quien le parezca abominable la idea de que una mujer bese a otra en la calle o un hombre que ande de manos tomadas con su enamorado. Son significados incómodos culturalmente, construidos a lo largo de siglos y puede tomar aún otras centurias antes de que se desvanezcan totalmente. 

Como explica la investigadora Denise Jodelet, en De las representaciones colectivas a las representaciones sociales: elementos para una historia, "las representaciones sociales son una forma de conocimiento elaborado y compartido, que contribuye a la construcción de una realidad común a un conjunto social". 

En el ambiente laboral, como en pocos otros espacios, tales representaciones se materializan tan claramente. Se establecen límites básicamente a tres niveles: la aceptación, el respeto distanciado y la intolerancia. La mayoría de las situaciones se corresponden con los dos últimos casos, así como es muy común el preconcepto velado, más subjetivo, muchas veces inadvertido incluso por quienes lo ejecutan. 

Cuando escribíamos sobre este tema en Administradores, preguntamos en Twitter y Facebook si alguien tendría problemas en trabajar con un homosexual. Hasta la fecha límite, recibimos más de 200 respuestas y en ninguna se manifestó oposición a la idea de tener un colega gay. 

Pero en ocasión de otra temática similar publicada en julio de 2010, sobre la aprobación de la unión civil entre individuos del mismo sexo, en la cual fue posible comentar anónimamente, se podía leer opiniones como esta: "Ya trabajé con algunas (…) y las experiencias fueron las peores posibles"; "yo no estoy obligado a aceptar que en mi equipo se manifiesten comportamientos homosexuales"; "eso es una anormalidad, y con certeza yo tendría mucha dificultad en contratar un homosexual".

En la opinión del consultor de carreras Julio Sergio Cardozo, el mercado aún considera al homosexual "con cierto recelo, lo mira como algo extraño, y prefiere contratar héteros", pero mantiene el "discurso de lo políticamente correcto, de que no se hace distinción a causa de la opción sexual".

El pernambucano Damião Nascimento, homosexual asumido, sabe bien lo que eso significa. Él, como profesor de matemática, explica que asumir la homosexualidad en el aula es siempre un desafío. "Puedo ser gay, no hay problema alguno. Pero no puedo asumirlo en el aula de clase, pues puedo influenciar a mis alumnos".

Formado en Ciencias de la Computación, Nascimento no ejerce su profesión y señala el prejuicio en el mercado laboral de su área como uno de los obstáculos. "Un área dominada por hombres. Pero hay muchos cubiertos por una imagen falsa. Es un medio que posee muchos homosexuales aunque muchos fungen ser héteros para no perjudicarse profesionalmente", afirma.

Según él, las experiencias en mercados más conservadores y masculinos siempre fueron problemáticas. "Una vez, tuve una discusión porque se decía que mi falta de peso -en la época pesaba casi 100kg y pasé a 90kg por tres meses, por tratamiento– era resultado de mi 'vida mundana'", recuenta Nascimento.

Diversidad: ¿qué tiene de malo?

Como usted pudo leer en las declaraciones anónimas citadas más arriba, hay mucha gente que todavía mantiene resistencias serias ante la idea de compartir el espacio profesional con un homosexual. Mientras ya para otros eso no representa la menor diferencia.

La asistente comercial Amanda Mello, por ejemplo, cuenta que ya trabajó en un equipo con una colega homosexual y que, en el grupo, nadie nunca la trató de forma diferenciada, se opuso a sumarla a las actividades conjuntas o cuestionó su competencia por la causa de su sexualidad. "Todo el mundo se sentía cómodo y ella nunca se sintió discriminada por ser homosexual", recuerda Amanda. 

El consultor de carreras Julio Sergio Cardozo da cuenta de que, una vez aceptado en la empresa, el profesional homosexual "compite con los demás en igualdad de condiciones. El homosexual no es una persona deficiente, problemática o cualquiera de los otros estereotipos inventados en el pasado. Si la empresa está en busca de gente competente, que sepa hacer la diferencia, debe buscar el personal que precisa independientemente de su opción sexual, color de la piel, religión, preferencia política o cualquier otra cosa", destaca.

Cardozo resalta aún que incluso para los cargos de dirección, "ser o estar capacitado no depende del género ni tampoco de la orientación sexual. El jefe no es 'un homosexual'. Él o ella es el jefe y como tal será respetado y admirado, si se comporta como jefe justo", afirma.

El consultor explica que el problema muchas veces se concentra en la hora de la selección. Después de eso, asegura, las dificultades no son grandes. "La barrera es a la entrada, la de ser aceptado. Una vez dentro, el profesional será valorado por su talento", refiere.

Una cuestión de derecho

La legislación brasileña de hoy no se pronuncia de modo específico sobre la discriminación contra el homosexual. En tanto, existen algunos instrumentos legales a través de los cuales la cuestión puede ser procesada. "La Constitución Federal regula la forma como se debe tratar un ciudadano, al prohibir la discriminación por motivo de sexo, edad, raza, color, religión o razones de cualquier otra naturaleza. Por consiguiente, el principio de no-discriminación también está previsto en la Constitución de las Leyes del Trabajo", explica el abogado Eduardo Carvalho.

En el Congreso Nacional brasileño, el Frente Parlamentar Mixto por la Ciudadanía LGBT tiene sometido a discusión el Proyecto de Ley 122, que según resalta el diputado Jean Wyllys –principal nombre de la causa hoy en Brasilia, tiene como objetivo, entre otros, "garantizar los derechos a los homosexuales en varios espacios, incluido el mercado laboral".

A juicio del parlamentario, el proyecto -que equipara la homofobia al antisemitismo y al racismo– va a garantizar la igualdad en las selecciones para evitar despidos causados por la orientación sexual. "Muchos profesionales son despedidos o no admitidos por el hecho de que su sexualidad es considerada como criterio de selección", afirma.

El camino para la aprobación del proyecto, sin embargo, no será nada fácil. Enérgicamente condenado por la facción religiosa de ambas instancias (el Senado y la Cámara), el proyecto de ley ha generado discusiones acaloradas. "Nosotros, parlamentarios progresistas, tenemos conciencia de la resistencia de la facción religiosa evangélica. Pero nuestro papel es mostrarles mediante el debate político que esa no es una cuestión de moral, sino de derecho", afirma Jean Wyllys.

Administradores.com.br

Autores

Simão Mairins, Revista Administradores