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Brexit: Futuro incierto para la industria biotecnológica británica
Miércoles, Junio 29, 2016 - 13:10

Si bien las grandes firmas farmacéuticas de Gran Bretaña no sufrieron con el resultado del referéndum, un marco regulatorio incierto y problemas con las futuras inversiones pueden traer incertidumbre. 

Cluster Salud. Las grandes compañías farmacéuticas no han notado las consecuencias del referéndum que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea, al contrario, han incluso notado un alza en sus acciones -GlaxoSmithKline, AstraZeneca, Shire, entre otras, las cuales además dependen del mercado norteamericano. Es más, este sector siempre ha sido un refugio para cuando el mercado está volátil considerando que es inmune a las condiciones macroeconómicas. La sociedad siempre necesita medicamentos.

Según una nota publicada por el periódico británico The Telegraph, la situación cambiaria favorable en la que se encuentra la libra generará más competencia, mayores ganancias a futuro e incluso más interés de inversores en otros lados del mundo, debido a lo atractivo de las acciones para quienes posean una buena cantidad de efectivo. No obstante, las firmas más pequeñas, dedicadas a la biotecnología, sí han sufrido el golpe que significó el Brexit para la economía mundial y para el mercado bursátil en particular.

Aunque la situación en el momento no es grave ni preocupante, la nota escrita por la periodista Julia Bradshaw, asegura que la salida de Reino Unido sí supone un desafío para el sector farmacéutico -ya sea desde la inversión a largo plazo como desde el aspecto regulatorio-, y más aún si Gran Bretaña, como país, quiere convertirse en una potencia en la biotecnología, como ya lo son ciudades de EE.UU. Boston y San Francisco.

Dios o el diablo están en los detalles. Por ejemplo, si el Reino Unido se mantiene dentro de los países que son regulados por la Agencia Europea de Medicamentos -EMA, por sus siglas en inglés-, evitaría la complicación que significaría para las compañías el tener  que pasar por dos procesos regulatorios distintos: uno en Europa y otro en Gran Bretaña. No sólo por la confusión que esto podría significar, si no que también porque se participaría de un mercado más pequeño, ya que las firmas priorizarían un marco en el que tengan acceso a 500 millones en vez de 60  millones, según comentó al diario inglés, Mike Thompson, director ejecutivo de la Asociación de la Industria Farmacéutica Británica.

Cabe destacar que, con el Brexit, la EMA deberá relocalizarse en otro país de Europa -ya asoman candidatos como Suecia, Dinamarca e Italia- tras estar en Londres desde 1995 y emplear a cerca de 600 personas.

"La pregunta ahora es cómo podemos trabajar juntos para encontrar una manera creativa en la que podemos participar en la Agencia Europea de Medicamentos y entregar los beneficios a los pacientes británicos", planteó Thompson.

Por suerte para los británicos, la EMA delega su trabajo regulatorio en los organismos nacionales, como es el caso de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios, responsable en el Reino Unido. La cual, según Thompson "se mantiene en la más alta estima" y la cual, desde Europa, buscará ser retenida para que siga siendo parte del del proceso de regulación. Para cuando esa instancia se dé y sea necesario negociar al respecto, Thompson comentó que "la industria farmacéutica está dispuesta a participar para que esto se produzca, de manera que tengamos una solución".

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El financiamiento e inversión en el campo de la investigación bioteconológica es otro eje que sería golpeado por el Brexit. Si bien, entre 2007 y 2013, Gran Bretaña fue un contribuidor neto de la Unión Europea, también fue un receptor neto de fondos para la investigación en ciencias de la salud. Esto, según Thompson, dada la alta calidad de la base científica que hay en las islas.

Si bien es probable que siga fluyendo dinero hacia las start-ups británicas del sector -ya que el dinero que estaba comprometido previamente no está en riesgo-, tampoco se espera una mayor inversión dada la salida de la Unión Europea. Es por esto que los organismos gubernamentales deberán, al decir de Thompson, trabajar en conjunto para ofrecer una plaza de inversión atractiva para el resto del mundo, a pesar de que ya no son un puente hacia Europa, y evidenciar el potencial que hay en Reino Unido para generar nuevos medicamentos, listos para su comercialización.

"Tenemos que convencer al resto del mundo de venir a Gran Bretaña. Tenemos que asegurarnos de poner nuestro mejor pie adelante para convencer al resto del mundo y a la industria farmacéutica global que Gran Bretaña es un gran lugar para traer nuevos medicamentos al mercado, incluso fuera de la Unión Europea", cerró Thompson.

Para Dan Mahony, quien maneja fondos de salud que alcanzan los mil millones, es fundamental que, como parte de las negociaciones con la Unión Europea, se priorice el sector de investigación en salud, el cual emplea a 70 mil personas en el Reino Unido. De no poder atraer los fondos necesarios, para Gran Bretaña sería más complicado conseguir investigadores e inversores a las islas, a pesar de las "grandes instituciones de investigación" que tiene. "Desde una perspectiva de inversión, no queremos bloquear el flujo de dinero hacia los pequeños start-ups de biotecnología", agregó Mahony.

Otro punto a destacar es que el el Reino Unido es el único país en donde existe un Ministro de Ciencias de la Vida: George Freeman. Para Mahony, esto es "muy positivo" ya que Freeman entiende el sector -ya que previamente trabajó con capitales de riesgo- y es muy probable que busque respaldar a la academia y las universidades, la esquina de la industria en donde se desarrollan los medicamentos.

Según consignó Bradshaw, es probable que la Gran Bretaña post-Brexit busque estimular los sectores en donde exista potencial de crecimiento, como la industria de la vida, por lo que hay esperanza de que este sector ocupe las prioridad en la agenda política. Y si bien el gobierno buscará reducir la inmigración, no debiera bloquear el ingreso de científicos extranjeros, uno de los ejes de la industria.