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Calafate y Ushuaia: la eterna belleza de hielo en el sur de Argentina
Lunes, Agosto 31, 2015 - 08:49

Dos ciudades con paisajes mágicos, donde la naturaleza y la majestuosidad de la nieve son un atractivo irresistible.

Calafate y Ushuaia, dos destinos de la Patagonia Argentina, encantan por sus mágicos entornos, donde el hielo y la nieve son un factor común que llenan de un atractivo irresistibles los paisajes.

Calafate es una ciudad pequeña, de casas a dos aguas, que ofrece festivales, música y paisajes mágicos. La otra, Ushuaia, es "la ciudad más austral del mundo" que ofrece desde tradicionales cabañas rodeadas del verde de los bosques hasta lujosos hoteles cinco estrellas, y recibe cada año más de 30.000 turistas. Ambas se transformaron en el eje del turismo del sur argentino donde la naturaleza y la majestuosidad de la nieve es un atractivo irresistible.

Calafate

Ubicado en la latitud equivalente a Londres, pero en el Sur, El Calafate se ha transformado en uno de los puntos altos del turismo argentino. Es una ciudad pequeña, pero el entorno de los glaciares, la fauna, los paisajes y la gastronomía la ha vuelto un sitio que ha multiplicado por miles la cantidad de visitantes. Muchos de los extranjeros que antes llegaban para disfrutar de Bariloche o San Martín de Los Andes, han optado por descubrir los paisajes helados del sur argentino.

El Calafate está ubicado en la Provincia de Santa Cruz y geográficamente se asienta en la llamada Bahia Redonda, justo sobre el costado sur del Lago Argentino. Se eleva 200 metros por sobre el nivel del mar y tiene un promedio de 20 mil habitantes aproximadamente. Sus típicas construcciones de techos a dos aguas se han transformado en un sello de identidad de la ciudad.

El entorno siempre luce enriquecido por un verde eternamente brillante. Los rosales aportan olores y colores a una ciudad que siempre se muestra cálida con el visitante. En cuanto a la fauna local, resulta un atractivo adicional la posibilidad, con un poco de suerte, de ver en un entorno natural a las liebres, los guanacos, los zorros grises o colorados o los pumas, los animales por excelencia del lugar. En cuanto a las aves, puede verse el tradicional cóndor, además de águilas mora, caranchos y halcones. En los alrededores de los lagos se avistan los siempre cautivantes cisnes y flamencos.

En los últimos tiempos se ha hecho hincapié en la importancia del turismo en la región, por lo que se ha apostado por parte de agentes privados y de gobierno a darle al entorno una infraestructura turística ideal que se complemente con un entorno natural con todas las comodidades para una estadía de ensueño.

Como parte de sus propuestas, se destacan las diferentes fiestas populares que cada año reciben a miles de argentinos y otros tantos extranjeros. El 15 de febrero es la Fiesta Nacional, por el aniversario del bautismo del Lago Argentino. Se recuerda así la fecha en la que el Perito Francisco Moreno dio nombre al lago. Durante esa jornada hay festivales de música, asado, bailes criollos y folclóricos y en la noche, como cierre, fuegos artificiales.

En julio, por su parte, se realizan una serie de encuentros deportivos que tienen a la nieve como excusa y centro. Hay patinaje, hockey, competencias de estatuas de hielo, bailes e incluso se elige a la Reina del Hielo. Sobre fin de año, el 10 de noviembre, se organiza un festival en recuerdo y homenaje a José Hernández. Hay domas, desfiles de gauchos y mucha música folclórica.

El Calafate, además, es la ciudad más cercana para visitar el Parque Nacional los Glaciares y su famoso Glaciar Perito Moreno, declarados Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.


El Parque Nacional Los Glaciares, distante a 80 kilómetros de la ciudad, es conocida como la Capital Nacional de los Glaciares. Está ubicado en el sudoeste de la provincia de Santa Cruz y posee una superficie de 726.927 hectáreas. El objetivo de su creación fue preservar una extensa área de hielos continentales y glaciares, del bosque andino-patagónico austral y muestras de la estepa patagónica. Dado sus dimensiones, es el más extenso del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Argentina.

Por lo impactante de su belleza, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1981. Su nombre se originó en la enorme cantidad de glaciares que se forman en el gran Campo de Hielo Patagónico, que es el manto de hielo más grande del mundo luego de la Antártida y que además ocupa la mitad del Parque. Es también conocido como Hielo Continental Patagónico y aporta hielo a 47 grandes glaciares, 13 de los cuales se hunden en la cuenca Atlántica. El paisaje se completa con otros 200 glaciares más pequeños, independientes del Campo de Hielo Patagónico.

El Parque comprende un escenario único de lagos, montañas y bosques, que incluye, hacia el oeste, gran parte de la Cordillera de los Andes – que siempre está cubierta de hielo y nieve – y hacia el este la estepa patagónica. Una de las características de la región es que, a diferencia de los que sucede en otras zonas frías del mundo, donde las grandes masas de hielo suelen encontrarse a más de 2500 metros sobre el nivel del mar, los glaciares de la provincia de Santa Cruz tienen su origen tan solo a 1500 metros por sobre el nivel del mar, lo que permite un acceso y, sobre todo, la posibilidad de contemplarlos de forma única en el mundo.

El deshielo que afecta ocasionalmente la región da origen a dos grandes lagos: el Lago Argentino y el Lago Viedma, que se sirven del Río Santa Cruz – que cruza toda la provincia – para verter sus aguas al Océano Atlántico.

Ushuaia

Es el complemento ideal de El Calafate para dar forma a un encuentro mágico con el hielo y la nieve. Conocida como "La ciudad más austral del mundo", Ushuaia se postula, con credenciales, para ser uno de los lugares más atractivos de la región y el continente. Cada año recibe la visita de más de 30.000 turistas. La ciudad es la capital de la provincia de Tierra del Fuego y está ubicada sobre la costa norte del canal Beagle, justo al pie de la esplendorosa Cordillera de los Andes.

Cada año ha aumentado la cantidad de turistas que la visitan. En cuanto al alojamiento las posibilidades son amplias y diversas: desde tradicionales cabañas rodeadas del verde de los bosques hasta lujosos hoteles cinco estrellas, pasando por los campings, que ofrecen una amplia cantidad de servicios. También existen áreas donde incluso se puede acampar libremente, tanto en el Parque Nacional Tierra del Fuego como en las afueras de la ciudad.

Sus paisajes son postales únicas, pero además ofrece una amplia variedad de actividades – en todos los horarios del día – que permiten un constante contacto con la naturaleza virgen. A ese entorno irresistible se suman, como un canto de sirena, las más increíbles historias y leyendas de navegantes y aventureros, que tiñen a la ciudad de un aire místico y encantador.

La ciudad puede conocerse de muy diferentes formas: desde una caminata al aire libre, en bicicleta, navegando el Canal Beagle, sobrevolando los glaciares, a caballo en los valles de la Cordillera y hasta en un paseo en trineos tirados por perros.


En cuanto a la amplia gama de propuestas gastronómicas, hay restaurantes especializados en cocina internacional y con una carta amplia de "menú turístico". También hay platos regionales – basados en productos de la zona – y el clásico servicio de mariscos y peces, en su gran mayoría extraídos del canal Beagle. Para quienes quieran vivir una experiencia gastronómica única, se recomienda solicitar las preparaciones con merluza negra y centolla, o también el tradicional cordero asado a la cruz.

Sin dudas una cita obligada para el turista en Ushuaia es el Parque Nacional de Tierra del Fuego, ubicado a 12 kilómetros al oeste de Ushuaia. Es el único que tiene costa marítima en Argentina. Con una superficie de 63.000 hectáreas brinda al visitante infinitas postales panorámicas sobre el Canal Beagle, a cuya espalda se recortan montañas y bosques.

El Parque Nacional tiene varias regiones inhóspitas, que son habitadas por una importante cantidad de animales silvestres. Hay unas veinte especies de mamíferos y aproximadamente noventa especies de aves. Entre los primeros pueden encontrarse con cierta facilidad el zorro colorado y el guanaco y entre las segundas hay gansos, pájaros carpinteros, águilas mora, garzas y patos. Hay un grupo de animales que fueron introducidos por el hombre como el conejo, el castor y el zorro gris.


Una buena forma de apreciar fauna y flora es subirse al llamado Tren del Fin del Mundo. Los trenes comienzan su recorrido en la Estación del Fin del Mundo, en uno de los lados del intrépido Río Pipo, para luego perderse en el verde del Parque. El circuito recorre siete de los 25 kilómetros que hace 100 años hacía el tren de los presos e incluso permite apreciar los troncos cortados de los árboles utilizados de cuando Ushuaia era una colonia penal. Allí los presos cortaban leña para abastecer a la ciudad. Luego el tren cruza el Puente Quemado, donde aún pueden verse los vestigios del puente viejo, y en la Estación Cascada La Macarena se detiene para poder apreciar la vista panorámica y la reconstrucción de las casas de los yámanas, los pobladores originales de la región.

Otra forma de disfrutar Ushuaia es organizar una caminata por el sendero que conduce a la Laguna Negra o por el llamado sendero Los Castores, que permite apreciar a una más que amable cercanía el trabajo de construcción de estos animales.

Finalmente, la cita obligada es navegar el Canal Beagle. Desde el puerto de Ushuaia salen, cada día y a una buena frecuencia de horarios, distintos tipos de embarcaciones que cruzan, recorren y navegan el Canal Beagle. Esto permite, entre otras cosas, acercarse a las colonias de fauna y avifauna marítima silvestre.

El circuito clásico, que está disponible durante todo el año, llega hasta la llamada Isla de los Pájaros y también la Isla de los Lobos. Por lo general, a continuación se visita el gran emblema de la ciudad: El Faro Les Eclaireurs (Los Iluminadores), un símbolo del "fin del mundo" que en realidad indica a los navegantes el ingreso a la Bahía de Ushuaia. Allí se podrán apreciar las colonias de cormoranes imperiales y cormoranes roqueros; y también escuchar la historia del hundimiento del SS Monte Cervantes que tuvo lugar en 1930. La excursión dura entre dos y cuatro horas dependiendo del tipo de embarcación y es posible realizarla por la mañana o por la tarde.

Autores

El Observador / Lifestyle