Santiago. El terremoto de 8,8 puntos de magnitud que estremeció a Chile este sábado también sacudirá sus expectativas de expansión económica en un año en que un nuevo gobierno asumirá el mando, y en el que el país sale de una profunda recesión, señaló Goldman Sachs en un informe.

Después de una contracción del PIB de cerca de 1,9% en 2009, el banco central esperaba que el producto doméstico bruto creciera entre 4,5% y 5,5% este año, pero las consecuencias del terremoto restringirán el crecimiento en los dos primeros trimestres, dijo el banco de inversión.

"En términos de actividad, el terremoto creará una seria interrupción durante unas pocas semanas, lo cual impactará negativamente al PIB real durante el primer trimestre, y probablemente también durante el segundo trimestre. Después de eso, probablemente veremos un rebote adicional de la actividad, anclado en los esfuerzos de reconstrucción del capital perdido o dañado de la economía", señaló Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs.

Los esfuerzos por reconstruir la infraestructura dañada del país posiblemente fuercen al gobierno Entrante del conservador Sebastián Piñera a incrementar el gasto fiscal, destacó Ramos.

Piñera, quien asumirá el 11 de marzo, hereda un restringido presupuesto fiscal este año, y él y su futuro ministro de finanzas, Felipe Larraín, han criticado lo que califican como gasto excesivo de la administración saliente durante el año pasado. Pero Piñera dijo este sábado que podría disponer el 2% de su primer presupuesto como financiamiento de emergencia.

Para impulsar a la debilitada economía, el año pasado el gobierno implementó un paquete de estímulo de US$4.000 millones, equivalente a 2,8% del PIB, y registró un déficit récord del 4,5% del PIB en sus esfuerzos anticíclicos.

Piñera posiblemente tenga que incrementar el gasto "inicialmente para proveer asistencia de alivio a la emergencia y más tarde para financiar los esfuerzos de reconstrucción (hay informes de un daño extenso en la red de carreteras en las regiones del centro y sur del país)", dijo Ramos.

Afortunadamente, añadió, la sólida posición fiscal de Chile, la baja deuda pública de cerca del 6% del PIB, y los más de US$11.000 millones acumulados en uno de los fondos de patrimonio soberanos del país significan que la nación puede reunir los recursos para aumentar el gasto.

Peso e inflación. Los esfuerzos de ayuda también alentarán el peso chileno en relación con el dólar, por el flujo de dólares proveniente de la ayuda de las agencias internacionales y organizaciones multilaterales, destacó Ramos.

Aunque el peso se apreció cerca de 20% frente al dólar en 2009, en los primeros dos meses de 2010, perdió cerca de 6% de su valor debido a que administradoras de fondos de pensiones compraron grandes cantidades de dólares para cumplir con los nuevos requerimientos de reservas de divisas.

Del lado monetario, el temblor también reducirá el ritmo con el que el banco central retirará paulatinamente sus considerables estímulos monetarios. Entre enero y julio de 2009, el banco redujo la tasa de referencia a un mínimo récord de 0,5%.

En los últimos meses, el banco ha indicado que no comenzaría a elevar la tasa de referencia hasta el segundo trimestre del 2010. Ramos dice que, dependiendo de la magnitud del impacto económico del terremoto, el banco podría demorar el endurecimiento de la política monetaria por algún tiempo.

"La inflación podría mostrar un aumento en el corto plazo, debido a que el funcionamiento de mercados clave se ve interrumpido, pero eso no debería ser una gran preocupación para el banco central, debido a que ayudar a reparar la economía será el objetivo primordial en el corto plazo (las potenciales presiones de precios impulsadas por los problemas en la oferta deberían revertirse cuando la economía se normalice)", dijo.

El banco central señaló que la inflación finalizó el 2009 en -1,4%. Para 2010 se espera que finalice el año en cerca de 2,9%, casi en línea con la meta de 3% del banco central, con una variación de un punto porcentual.