Santiago/Caracas. Enemigos ideológicos como Estados Unidos y Venezuela dejaron este sábado sus diferencias de lado para tender una mano a Chile, tras un sismo que causó la muerte de varias decenas de personas y dejó dos millones de damnificados.

El presidente estadounidense, Barack Obama, levantó el teléfono y llamó a la mandataria chilena, Michelle Bachelet, después que el terremoto de magnitud 8,8 demolió edificios, destrozó carreteras y puertos.

"Estados Unidos está listo para contribuir a la campaña de rescate y recuperación, y tenemos recursos que están listos para ser movilizados en caso el Gobierno chileno solicite nuestra ayuda", dijo Obama. "Chile es un gran amigo y socio de Estados Unidos", añadió.

El sismo en Chile, uno de los más potentes de la historia, movilizó también al presidente venezolano Hugo Chávez, un feroz crítico de Washington.

"Estamos evaluando los acontecimientos (...) hay una situación muy difícil y estamos organizándonos para apoyar a Chile", dijo Chávez durante un breve discurso dado en la capital Caracas con motivo del aniversario de la revuelta popular del "Caracazo".

El terremoto se sintió con fuerza en la vecina Argentina, del otro lado de la cordillera de Los Andes, donde la presidenta Cristina Fernández también habló con Bachelet para ofrecerle ayuda.

Fernández expresó "la más absoluta disposición de las autoridades argentinas para colaborar con recursos humanos y materiales destinados a mitigar las dolorosas consecuencias de esta catástrofe", dijo la cancillería argentina en un comunicado.

También ofrecieron ayuda Bolivia y Perú, vecinos con los que Chile ha tenido disputas limítrofes en el pasado.

"En ese momento de luto, de sufrimiento, con tantos damnificados, expresamos nuestra solidaridad al pueblo chileno, reiterándoles disposición para ayudar", dijo el mandatario boliviano Evo Morales según la agencia oficial ABI.

El presidente peruano Alan García puso a su país "a la orden" de Chile.

Las autoridades chilenas dijeron este sábado que demorarían 72 horas en tener una idea clara de los destrozos provocados por el sismo.

Aunque fue mucho más potente que un terremoto que devastó la capital haitiana en enero dejando decenas de miles de muertos, el número de víctimas es considerablemente menor por la calidad de las construcciones en Chile.

La alarma por el sismo llegó incluso al otro lado del Pacífico, donde Japón se preparaba para el posible impacto de un tsunami de más de tres metros originado por el temblor.