Santiago.  Impactado con los violentos saqueos registrados este lunes en la ciudad de Concepción, una de las más devastadas con el terremoto que afectó este sábado a Chile, se declaró este martes el subsecretario del Interior, Patricio Rosende.

La autoridad, que estuvo en los últimos días en la localidad coordinando la ayuda para los más de dos millones de damnificados, dijo que la segunda noche tras el toque queda fue “bastante tranquila” en todas las regiones.

“Hemos tenido una noche bastante tranquila en todas las regiones. El toque de queda no sólo ha sido bien recibido por la comunidad, sino que ha permitido a los servicios de emergencia trabajar con tranquilidad, dedicándose a lo que hoy  es urgente”, dijo a la estación Canal 13.

De acuerdo a un balance preliminar, producto del toque se queda se registraron 55 detenidos en Concepción y en el Maule no había un reporte oficial, aunque según la autoridad se trataba de una cifra “bastante menor”.

Rosende indicó que  esta medida permite “retomar el trabajo de la emergencia, atender las necesidades de la población y no estar preocupados de esta situaciones que vimos particularmente en Concepción, que son realmente increíble e inexplicables”.

El gobierno chileno amplió en la víspera a 7.000 el número de efectivos militares apostados en la zona, luego de que se registraran violentos saqueos en supermercados de Concepción, que terminaron destruidos producto de incendios intencionales.

“Tenemos un contingente importante en la zona, que va a garantizar la seguridad de todos, que va a actuar con severidad, pero también con proporcionalidad”, añadió Rosende.

La autoridad reprochó el abuso de algunos chilenos que ingresaron a locales comerciales para robar artefactos que no eran de primera necesidad, como lavadoras y televisores, algo de lo que a su juicio “no hay registro” en la historia de Chile.

“Las imágenes de saqueo, de descontrol, de grupos saqueando no por falta de alimentos ni de agua, sino que de cualquier otra cosa, eso en una situación de catástrofe no lo habíamos visto, para nosotros es inexplicable”, añadió.  

El funcionario evitó responder las críticas de autoridades locales y medios de comunicación, precisando que “las cosas hay que priorizarlas. Mi prioridad es restablecer el funcionamiento del servicio básico, de las cadenas de distribución, de agua potable y luz, de la vida normal, para ponernos de pie  y salir adelante”.

“(El terremoto) es mucho peor, más grave en sus efectos, que el terremoto del año ’60. Ha habido una destrucción muy importante. Esto nos costará como país muchos años de recuperación. Por eso, para levantar a Chile, se requiere de todos los chilenos”, puntualizó.