Constitución. Las banderas de Chile ondeaban el domingo a media asta, en el primero de tres días de duelo oficial por los muertos del devastador terremoto, mientras saqueadores devolvían los electrodomésticos robados por miedo a la justicia.

La presidenta Michelle Bachelet y el mandatario electo Sebastián Piñera, que la sucederá el jueves, aparecieron juntos en la noche del sábado en una campaña televisiva que recaudó unos US$60 millones para las víctimas de la catástrofe del 27 de febrero.

"A una semana del terremoto Chile se ha puesto de pie", dijo el domingo Bachelet, antes de volar a supervisar las tareas de recuperación en las zonas devastadas.

El sismo de magnitud 8,8 y los tsunamis siguientes, el peor desastre natural en azotar Chile en medio siglo, dejaron por lo menos 452 muertos identificados. La cantidad de desaparecidos, sin embargo, es todavía imprecisa.

El temblor demolió ciudades y pueblos en el centro y sur de Chile. Lo que quedó en pie fue barrido luego por las violentas olas de varios tsunamis que la Armada no supo pronosticar.

Saqueadores arrepentidos. En Concepción, las autoridades ofrecieron el fin de semana una amnistía para que las personas que tras el terremoto habían saqueado supermercados y comercios devolvieran lo robado.

Montañas de refrigeradores, lavadoras, estufas, colchones, cocinas y otros productos saqueados aparecieron como por arte de magia en las calles de la ciudad.

"Recuperamos 25 camiones cargados con distintos bienes", dijo el intendente de la región de Bío Bío, Jaime Tohá, a la Radio Cooperativa.

La bandera ondeaba a media asta en edificios públicos pero también casas y edificios particulares por todo el país.

En Constitución, una ciudad costera arrasada por las olas a 361 kilómetros al sur de Santiago, se celebraban el domingo misas a cielo abierto en memoria de las víctimas.

Sus habitantes aún viven aterrorizados por la posibilidad de que las fuertes réplicas que sacuden a las áreas afectadas puedan disparar más tsunamis. Muchos se niegan a bajar de los cerros donde se refugiaron hace una semana.

Camiones con ayuda. Bachelet dijo que Chile, una de las economías más sólidas de América Latina, no tendrá problemas para acceder a créditos internacionales para la reconstrucción en buenas condiciones de financiamiento.

El gobierno chileno sigue tratado de hacerse una idea de los destrozos, que especialistas calcularon inicialmente en US$30.000 millones.

Caravanas con alimentos partieron en la madrugada del domingo desde Santiago rumbo a las zonas destrozadas. Más de una semana después del sismo y los tsunamis, residentes todavía se quejaban este fin de semana de la lentitud con la que fluía la ayuda.

Hay alrededor de 2 millones de personas damnificadas por el sismo y los tsunamis, que destruyeron también medio millón de viviendas. La presidenta Bachelet dijo que la reconstrucción podría demorar tres o hasta cuatro años.