Santiago. Chile intentaba este lunes ponerse en pie tras un violento sismo y varios tsunamis que dejaron más de 700 muertos, borraron del mapa pueblos enteros y obligaron a militarizar algunas ciudades para detener saqueos.

La industria minera, crucial para una de las economías más sólidas de América Latina, se sacudía el polvo y reanudaba las operaciones. Los mercados financieros tenían previsto abrir este lunes, 48 horas después de que el país fuera estremecido por un terremoto de magnitud 8,8, uno de los mayores de la historia.

Pero el caos reinaba todavía en las regiones del centro de Chile, donde decenas de miles de personas pasaron la segunda noche a la intemperie por temor a las réplicas, después de que el sismo demolió casas, derrumbó puentes y alteró sus vidas.

Las autoridades contabilizaban 711 muertos, pero la cifra parecía destinada a crecer con informes de más pueblos costeros arrasados por los tsunamis que siguieron al temblor. Sólo en la localidad de Constitución fueron reportadas 350 víctimas fatales.

"La catástrofe es enorme (...) hay un número todavía yo diría creciente de personas desaparecidas", dijo la presidenta Michelle Bachelet.

Bachelet despachó unos 10.000 soldados hacia las regiones de Maule y Bío-Bío para impedir saqueos y facilitar la distribución de ayuda para 2 millones de damnificados.

En Concepción, la segunda ciudad de Chile 500 kilómetros al sur de Santiago y una de las más golpeadas por el sismo, miles de personas sin luz, agua ni alimentos saquearon tiendas y supermercados. Algunos aprovecharon el caos para robar televisores e incluso lavadoras.

El gobierno intentó controlar la situación imponiendo el toque de queda en la ciudad de 670.000 habitantes, donde en la madrugada del domingo soldados patrullaban las calles desiertas y custodiaban los comercios.

"Hay una situación muy compleja. La gente honesta está, yo creo, con una sensación de indefensión gigantesca", dijo la alcaldesa Jacqueline van Rysselberghe.

El centro histórico de Talca, una ciudad de 180 habitantes a 250 kilómetros al sur de la capital, también quedó en ruinas.

"No tenemos agua ni nada. Nadie se ha aparecido a entregar ayuda. Se necesita más presencia policial para que se ordene esto. Hay mucha gente que está robando", dijo a Reuters Ana, de 78 años, mientras hacia fila delante de un supermercado.

Minas reanudan operaciones. Las autoridades no tienen una idea cabal de la destrucción, pero la cuenta podría llegar a US$30.000 millones, casi 15% de su Producto Interno Bruto, según Eqecat, una firma que ayuda a las aseguradoras a delinear modelos de riesgo.

"Habrá un impacto amplio y profundo en la economía chilena", dijo Nick Chamie, jefe de investigación de mercados emergentes de RBC Capital Markets en Toronto.

La minería, una de las principales fuentes de ingresos del país, sobrevivió al terremoto y según el gobierno podrá cumplir sus compromisos de exportación.

La estatal Codelco, el mayor productor de cobre del planeta, reanudó este domingo la extracción en su mina El Teniente, que había estado suspendida por falta de electricidad, aunque mantenía sin operaciones su yacimiento Andina.

También Los Bronces, de Anglo-American, volvió a operar este domingo.

El sismo hizo subir el cobre en la apertura de los mercados este lunes.

Los precios a tres meses en Shanghai subieron al límite diario de 5 por ciento. En la Bolsa de Metales de Londres los contratos a tres meses se dispararon 405 dólares la tonelada, para luego retroceder ligeramente hasta 7.550 dólares.

Historias dramáticas. En Santiago, menos castigada que otras ciudades, la vida iba regresando lentamente a la normalidad y la bolsa de valores tenía previsto operar este lunes.

Los primeros aviones comenzaron a aterrizar este domingo en el aeropuerto de la capital, también afectado por el quinto mayor terremoto de la historia del que se tenga registro desde 1900.

Allí tocará tierra este martes la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, que mantiene su plan de viajar esta semana a Chile pero recortó su estancia en Santiago.

Sin embargo, en las regiones martilladas por el sismo este lunes será otro día difícil.

El gobierno chileno dijo que una oficina de la Armada encargada de alertar de posibles tsunamis cometió un "error" de diagnóstico y no avisó a tiempo sobre un maremoto.

Los habitantes del pueblo de pescadores de Dichato, donde el mar arrasó con 75% de las casas, lo pagaron carísimo.

"No tenemos nada. Vivíamos de la pesca y lo perdimos todo. ¿De qué vamos a vivir?", dijo a Reuters José Castillo, de 50 años.