Santiago. Gobierno de Chile envió este domingo unos 10.000 soldados a las regiones del centro del país destrozadas por un potente sismo y por varios tsunamis, intentando contener los saqueos de supermercados por sobrevivientes con hambre, sed e impaciencia.

En Concepción se declaró estado de sitio para esta noche, por lo que las calles comenzaban a desocuparse. Mientras, la televisión mostraba que en las dos regiones más afectadas por el terremoto, el contingente militar iniciaba su despliegue.

La cifra de muertos causados por del sismo de magnitud 8,8 que azotó Chile en la madrugada de este sábado llegó a 708, aunque podría escalar a medida que llegan reportes desde pueblos que fueron demolidos o borrados del mapa por las olas.

"La catástrofe es enorme (...) hay un número todavía yo diría creciente de personas desaparecidas", dijo la presidenta Michelle Bachelet, que enfrenta una dura prueba a pocos días de terminar su mandato.

Bachelet declaró el estado de sitio en las provincias del Maule y Bío-Bío, donde el sismo y los tsunamis demolieron casas, derrumbaron puentes y sumieron ciudades en el caos.

Gran parte del centro histórico de Talca, ciudad de 180.000 habitantes a 250 kilómetros al sur de Santiago, estaba destruido.

"No tenemos agua ni nada. Nadie se ha aparecido a entregar ayuda. Se necesita más presencia policial para que se ordene esto. Hay mucha gente que está robando", dijo Ana, de 78 años, mientras hacia fila a las afueras de un supermercado.

El clima de seguridad se deterioró aún más en Concepción, la segunda ciudad de Chile a unos 500 kilómetros al sur de Santiago, donde militares custodiaban tiendas y supermercados ante una ola de saqueos.

Un día después de uno de los terremotos más potentes de la historia, la industria del cobre, espina dorsal de la economía chilena, reanudó poco a poco sus operaciones.

Pero a medida que emergen detalles de los destrozos es claro que el sismo costará caro a Chile, donde los analistas anticipan presiones sobre el peso.

El gobierno calcula que dos millones de personas resultaron afectadas por el sismo y los tsunamis, tragedia sin precedente aún para uno de los países más sísmicos del mundo.

Muchos se preparaban este domingo para pasar otra noche a la intemperie, acampando en descampados o sencillamente durmiendo con sus pertenencias en la calle por temor a las réplicas, que seguían estremeciendo el centro y sur del país.

En la ciudad de Concepción, una urbe de 670.000 habitantes, cientos de personas saquearon este domingo centros comerciales y supermercados. La policía utilizó gases lacrimógenos para repeler algunos saqueos.

"Yo busco comida, amigo, comida para mis hijos", dijo un hombre identificado como Pedro. Hombres, mujeres, ancianos y niños corrían del local comercial cargando leche, alimentos y hasta lavadoras.

"Es para nuestros niños", aseguró una desesperada mujer a un canal de televisión.

Los bomberos continuaban buscando sobrevivientes entre los escombros de los edificios.

Concepción sigue sin servicios de agua ni de electricidad.

"Hay una situación muy compleja. La gente honesta está, yo creo, con una sensación de indefensión gigantesca", dijo la alcaldesa Jacqueline van Rysselberghe, quien pidió al Gobierno central ayuda en víveres.

"Acá necesitamos que manden militares de Santiago", agregó en declaraciones a Radio Cooperativa.

Bachelet reaccionó despachando 10.000 soldados a la zona y poniendo a los militares en control.

Santiago, menos castigada que otras ciudades, iba regresando paulatinamente este domingo a la normalidad.

Los residentes agotaron los productos en los supermercados y las filas delante de las estaciones de servicio eran de varias cuadras.

Los primeros aviones comenzaron a aterrizar este domingo en el aeropuerto de Santiago, también afectado por el terremoto.

Las alertas de tsunami. En las costas las olas gigantes que ocasionó el sismo arrasaron con varias localidades en Chile, como Constitución, donde funcionarios temían más de un centenar de desaparecidos pero TVN calculaba 350 muertos sólo en esa localidad.

El gobierno dijo que una oficina de la Armada chilena, encargada de alertar de posibles tsunamis, cometió un error de diagnóstico y no alertó a tiempo sobre un maremoto que arrasó con decenas de poblados costeros.

Los tsunamis también atravesaron el Pacífico y obligaron a evacuar poblaciones costeras en Japón, donde al final el nivel de las olas no superó los 10 centímetros.

Las regiones de Maule, Bío-Bío, O'Higgins, Araucanía, Valparaíso y Metropolitana, que concentran 80% de la población del país, fueron declaradas zona de desastre.

A pesar de todo, el costo humano del terremoto -el quinto más fuerte de que se tenga memoria desde 1900 según el Servicio Geológico de Estados Unidos- era muchísimo más bajo que el del que demolió en enero la capital de Haití.

Expertos dijeron que Chile estaba mejor preparado.