Concepción. Chile buscaba sobrevivientes entre los escombros de los edificios demolidos por uno de los sismos más potentes de la historia, que dejó más de 708 muertos y provocó tsunamis cuyas olas pusieron en alerta a Japón en la orilla opuesta del Pacífico.

Los chilenos, ya aterrorizados por el sismo de magnitud 8,8 que destrozó hospitales, autopistas y fábricas en la madrugada, sufrieron con varias potentes réplicas al caer la noche. "Estamos frente a un cataclismo de proporciones históricas", dijo el ministro del Interior chileno, Edmundo Pérez Yoma.

Más de 700 personas murieron como consecuencia del sismo, dijo la estatal Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) en la noche del sábado.

Pero el número podría ser mayor, pues decenas de personas se encontraban desaparecidas. En la noche del sábado, la presidenta Michelle Bachelet dijo que hasta el momento hay dos millones de damnificados por el sismo.

El panorama a la entrada de Concepción, la segunda ciudad de Chile a unos 500 kilómetros al sur de Santiago y a sólo 100 del epicentro del sismo, era apocalíptico, con casas de adobe por el piso, calles bloqueadas por escombros y llamaradas de incendios iluminando la noche cerrada.

Algunas personas deambulaban por la ciudad empujando sus pertenencias en carros de supermercado. Otras montaron tiendas de campaña para pasar la noche en descampados.

Fue el quinto mayor terremoto en el mundo desde 1990 y mucho más poderoso que uno que destruyó en enero la capital de Haití dejando cientos de miles de muertos, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Si la cifra de víctimas no fue mayor es porque muchos de los edificios en Chile, situado sobre una de las zonas más sísmicas del planeta, están preparados, dijeron expertos.

Pero las autoridades advirtieron que recién tendrían una idea clara de los destrozos dentro de 72 horas.

El costo podría ser alto para Chile, el mayor productor de cobre del mundo y una de las más solidas economías de América Latina. "Hay una enorme cantidad de daño que no sabemos su exacta dimensión, que está siendo evaluado", dijo Bachelet.

Daños severos. El sismo provocó varios tsunamis, que pusieron en alerta a países tan remotos como Japón, donde las autoridades pidieron evacuar la costa del Pacífico por temor a olas de más de tres metros.

Los tsunamis provocaron daños en Talcahuano, uno de los principales puertos del sur de Chile, donde la marea lanzó algunos barcos a tierra firme, según se pudo apreciar a través de imágenes de la televisión local.

Las olas penetraron hasta 300 metros tierra adentro en la isla chilena de Juan Fernández, a 600 kilómetros de la costa, arrasando un poblado, dejando tres muertos y 13 desaparecidos.

También estaba en alerta la Isla de Pascua, un territorio chileno en medio del Pacífico donde fue ordenada la evacuación de unos 4.000 residentes.

El gobierno chileno dijo que el sismo causó daños severos en medio millón de viviendas en el centro y sur del país. En Santiago y otras ciudades miles de personas salieron de sus casas y acampaban en las calles por temor a las réplicas.

El aeropuerto de la capital permanece cerrado por problemas en su torre de control y un policía en el lugar dijo que la mitad de la terminal estaba destruida.

Una de las autopistas urbanas de Santiago quedó destruida, con bloques de estructura descalzados y autos dados vuelta y atrapados entre escombros.

El temblor derrumbó además al menos tres hospitales en la capital y en Concepción destrozó el edificio de la intendencia.

Aunque el sismo tuvo epicentro en el sur cerca de Maule, 321 kilómetros al suroeste de Santiago, el temblor se sintió hasta en la vecina Argentina.

El terremoto sembró el pánico en el popular balneario de Viña del Mar, sobre el Océano Pacífico, en donde miles disfrutaban los últimos días de vacaciones de verano y el cierre del popular Festival de la Canción de esa ciudad.

La confusión fue acentuada por la fuga de casi 300 presos de una cárcel tras el colapso de sus muros.