Santiago. En el último de una serie de episodios confusos tras el fuerte terremoto del fin de semana, el gobierno chileno redujo el jueves de un plumazo la cifra de muertos a un tercio sin dar explicaciones.

Veinticuatro horas después de haber reportado 802 muertos, el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, apareció este jueves en televisión para leer, uno por uno, los nombres de 279 fallecidos identificados.

Rosende no explicó las razones de la revisión. Pero, según una fuente del ministerio del Interior, en las morgues hay aún cientos de cadáveres no identificados.

Fue el último giro bizarro en torno al sismo y los tsunamis del sábado, que demolieron ciudades y borraron pueblos enteros del mapa.

La Armada chilena reconoció este miércoles que titubeó y no informó con claridad a la presidenta Michelle Bachelet sobre el peligro de tsunamis tras el sismo de magnitud 8,8, uno de los más violentos de los que se tenga memoria.

Cuando finalmente hicieron sonar las alarmas de tsunami, las desactivaron sin explicación antes de que gigantescas olas volvieran a arrasar con varias localidades costeras.

La presidenta Michelle Bachelet demoró el sábado horas en volar a la zona del desastre para evaluar los daños, porque al parecer no lograban dar con el piloto de un helicóptero porque tenía el teléfono celular apagado.

El gobierno chileno ha sido además fuertemente criticado por la lentitud en el reparto de ayuda humanitaria.

Cinco días después del desastre, los habitantes de algunos pueblos devastados no han recibido todavía alimentos.