Estaba junto a su familia durmiendo en la casa de San Fernando, en la VI Región de Chile, cuando comenzó a sentir cómo la tienda se remecía. Cayó un pedazo de yeso de la casa encima de la cama, y ante el miedo de un derrumbe, decidió arrancar. Este es el testimonio de Luis Mayol, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) de este país.

“El ruido era espantoso”, rememora, y agrega que la mayor sorpresa la tuvo cuando se encontró con 13 casas de los trabajadores de su fundo en el suelo.

A pesar de que las carreteras estaban colapsadas y en muchos casos destruidas por los derrumbes de los pasos sobre nivel, Mayol decidió volver a Santiago para empezar a analizar cuáles serían las consecuencias que el agro chileno tendría que enfrentar tras este mega terremoto.

Hoy se reunió con Antonio Larrarín, gerente de la Corporación del vino; Juan Pablo Matte, secretario general de la SNA; Juan Sutil, consejero de la SNA y miembro del comité de grano; Carlos Arancibia, gerente de Fedeleche, y Rodrigo Echeverría, presidente de Fedefruto. Estos directivos, junto a Mayol, concluyeron que el terremoto no provocará un desabastecimiento de los productos agrícolas, aunque el gran problema que habrá que enfrentar es la falta de combustible y conectividad.

“Hay serios problemas de abastecimiento de combustible”, dice Mayol, quien agrega además que la VI, VII y VIII Región, donde se concentra 55% de la fuerza de trabajo agrícola del país, fue muy golpeada porque está en el peak de la cosecha de fruta.

“Hay muchos pequeños y medianos productores que se quedaron sin casa, sin bodega, sin instrumentos de trabajo. Ahora no tienen combustible para seguir adelante con las cosechas”, resaltó.

A pesar de que aún es imposible hacer balances, porque son varios los rubros afectados en este sector, el presidente de la SNA dice que los problemas más graves se encuentran en los viñedos, y agrega que la reacción del gobierno ha sido lenta.

“Nos interesa que se reestablezca la conectividad, el abastecimiento de combustible y electricidad”, enfatiza Mayol.

Alzas. El pánico que ha generado el terremoto entre los habitantes de las regiones del sur de Chile, está provocando desabastecimiento de alimentos, debido a la excesiva demanda y consumo de la población.

Hay miedo de quedar sin leche, de no tener pan, éste último, un alimento que en algunos lugares del país incluso llegó a costar US$6 el kilo, debido a la usura de algunos comerciantes.

“Chile tiene capacidad para producir pan para 34 millones de habitantes. Los molinos afectados son aislados y no hay razón para especular con el precio de la harina”, dice Juan  Sutil, quien recorrió en avión hasta la VIII Región, para constatar en terreno la complejidad estructural que podría existir para operar.

Sutil dice además que ahora hay suficiente grano en bodega para abastecer al país. El problema debería estar al secar y enfriar los granos, y también al tratar de desplazar el trigo a los molinos y las plantas de acopio.

Por eso, Sutil, al igual que Mayol, coinciden en que lo fundamental es abastecer al país de combustible y conectividad.

“La falta de esto provoca más daño que el mismo terremoto”, finalizó Mayol.