Constitución. Apenas sintió la tierra temblar, Mario Leal se tiró al agua y nadó desesperadamente los 300 metros hasta la otra orilla para buscar ayuda.

Atrás quedaron su esposa y sus dos hijos, a los que no volvió a ver.

Según testigos, al menos otras 200 personas que acampaban como ellos en la Isla Orrego continúan desaparecidas cinco días después del terremoto y los violentos tsunamis que barrieron en la madrugada del sábado el centro y sur de Chile.

"Se murieron todos allá. Había familias completas, de 10, 12 personas. Todos acampando. Yo perdí todo. Toda mi familia y mi casa", dijo a la agencia Reuters Leal, aún conmocionado y con la mirada perdida.

Los gritos de auxilio desde la isla siguen retumbando en la cabeza del pescador de 30 años, que nunca consiguió un bote para rescatarlos.

El hombre sepultó a su esposa el miércoles. Sus hijos de siete y nueve años continúan desaparecidos.

De confirmarse, las muertes de cientos de campistas en la isla dispararían la cifra oficial de muertos por uno de los más poderosos terremotos en la historia reciente y los mortales tsunamis, con olas de hasta 15 metros, que le precedieron.

Otra sobreviviente en la Isla Orrego fue Mariela Rojas, que al ver subir la marea colocó el único chaleco salvavidas disponible a su hijo de dos años y medio.

"Yo me aferré a él y no lo solté y dejamos que nos llevara la ola", relató la mujer de 23 años.

La violenta marea los dejó a 20 kilómetros de distancia, debajo de un puente donde fueron rescatados.

Desde entonces se refugió con su hijo Tommy en la cima de un cerro en la arrasada ciudad de Constitución, frente a la isla, y se niega a bajar.

Los sobrevivientes de Isla Orrego, en la desembocadura del río Maule, dijeron que los marinos de la zona no hicieron nada por ayudarlos.

Cuando Leal les pidió un bote para ir a buscar ayuda le dijeron que se preocupara, que no había peligro. "Me decían que no pasaba nada, que no me preocupara porque no había alerta de tsunami", contó.

Un aparente error de cálculo de la Armada, que según medios titubeó en disparar la alarma de tsunamis, podría haber costado cientos de vidas en la Isla Orrego y decenas de otros pueblos costeros del centro y sur de Chile.

Una de las imágenes grabadas en la retina de algunos habitantes de Constitución son las luces de los teléfonos celulares de los campistas de la isla, que intentaban inútilmente pedir ayuda en la madrugada.

Testigos dijeron que tres grandes marejadas golpearon la isla, la tercera más de tres horas después de terremoto.

El gobierno cree que Chile necesitará tres o cuatro años para reponerse de los daños del sismo y los tsunamis, una de los peores desastres naturales de la historia.

Este jueves, las olas continuaban devolviendo cuerpos en una playa al norte de la Isla Orrego. Pero, Leal se mantiene lo más lejos posible de la orilla.