Cobquecura. Una pintoresca aldea chilena de pescadores frente al epicentro del sismo sobrevivió milagrosamente a la muerte y la destrucción causada este fin de semana por las gigantes olas de los tsunamis.

Los habitantes de Cobquecura, la "zona cero" de uno de los mayores desastres naturales en la historia de Chile, cuentan que fue como cuando Moisés abrió en dos las aguas del Mar Rojo para salvar al pueblo elegido.

"Acá se dio el fenómeno de la piedra en el agua. Cuando tiras una piedra al agua, las ondas van hacia los costados, pero donde cae la piedra se produce un vacío", dijo a la agencia Reuters el alcalde Julio Fuentes.

En Cobquecura, 434 kilómetros al sur de Santiago, la tierra se abrió, pero sus tradicionales casas de adobe y tejas resistieron estoicamente el sismo de magnitud 8,8 originado en el mar justo delante de sus costas.

Ninguno de sus 5.700 habitantes figuran entre los 803 muertos reportados hasta ahora en la costa del centro y sur de Chile. Tampoco entre los cientos que pueden haber desaparecido.

Otros pueblos similares de la zona fueron simplemente borrados del mapa.

"La ola no golpeó a Cobquecura porque aquí es donde reventó el terremoto", contó Orosmán Mora, el dueño de un supermercado de 64 años.

Aunque aguantaron en pie uno de los temblores más potentes de los que se tenga memoria, la mayoría de las casas de adobe quedaron destruidas por dentro.

Igual que muchas ciudades y pueblos de la zona, Cobquecura sigue sin agua ni electricidad y sus habitantes dependen de la ayuda enviada por el gobierno.

En la madrugada del sábado, cuando el sismo los sacó de la cama, muchos residentes huyeron a los cerros y zonas elevadas. Cuatro días después, algunos se niegan todavía a bajar y las calles de Cobquecura están desiertas.

Fuentes, alcalde de este pueblo de arenas negras, bosques y dramáticos acantilados, dice que el pueblo entero fue evacuado en apenas 12 minutos.

"Aquí lo principal es que la gente, históricamente, teme a la salida del mar", dijo.