Washington. La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, viajará hacia América Latina este domingo, para una gira que incluye una visita a Chile, sacudido por un devastador terremoto, y conversaciones con Brasil sobre el programa nuclear de Irán.

Funcionarios dijeron que Clinton sigue planeando visitar Chile, donde se espera que mantenga conversaciones el martes con la presidenta Michelle Bachelet y con el presidente electo Sebastian Piñera, quienes tienen que lidiar con las consecuencias de un sismo de magnitud 8,8 que sacudió al país el sábado.

"Seguimos yendo a Chile, como se planeó, pero puede que cambie lo que haremos ahí", dijo un alto funcionario el domingo, justo antes de la partida de Clinton.

Si bien es probable que Chile domine la primera parte del viaje de cinco días, Brasil será el punto diplomático central para Clinton, que usará su visita del 3 de marzo para buscar apoyo a nuevas sanciones contra Irán en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidos por su programa nuclear.

Brasil, un miembro no permanente del consejo, ha sido reticente a endurecerse ante Irán, y analistas dicen que Clinton enfrenta una prueba diplomática mientras busca sumar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en las últimas semanas antes de que los diplomáticos de Naciones Unidas revelen la estrategia de sanciones en Nueva York.

Pero el viaje también marca un nuevo inicio de Estados Unidos en Latinoamérica, que vio como sus primeras esperanzas de un mejor vínculo con la administración del presidente Barack Obama se desvanecieron ante las discusiones por el golpe en Honduras del año pasado y la continuación del embargo estadounidense sobre Cuba.

Esa decepción fue destacada esta semana, cuando el "Grupo de Río" -que incluye a México y Brasil- acordó formar un nuevo bloque regional que excluye explícitamente a Estados Unidos, una potencia que muchos sienten que es aún demasiado arrogante en su relación con sus vecinos del sur.

"Sus primeras expectativas eran demasiado grandes, y posiblemente imposibles de cumplir", dijo Peter DeShazo, director del programa de las Américas en el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos con base en Washington.

"Ha habido una continuidad mucho mayor en la política a la que se esperaba", agregó.

Observadores de Latinoamérica afirman que el propio itinerario de Clinton dice mucho. Las primeras dos paradas del viaje, Uruguay y Chile, han realizado recientemente elecciones sin problemas y son considerados como modelos de economías con una moderada orientación al mercado.

La parada en Chile será una señal de solidaridad con el país, que el sábado sufrió uno de los sismos más fuertes de los últimos cien años, y que ha provocado la muerte de más de 700 personas.

Clinton hará una parada en Costa Rica, otro estable y antiguo aliado de Estados Unidos, y Guatemala, que ha visto dispararse su importancia estratégica como un nuevo frente en la lucha contra el narcotráfico internacional.

"Ella está haciendo las visitas correctas", dijo Roberto Izurieta, jefe del Departamento Latinoamericano en la Escuela de Postgrado de Administración Política de la George Washington University.

"Ella está apoyando a políticas económicas moderadas y principios democráticos. Es el mensaje correcto", agregó.

El tema de Irán. A pesar de que se concentrará en América Latina, Irán estará en lo más alto de la agenda, mientras Estados Unidos y otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, junto a Alemania, buscan acordar una resolución para imponer nuevas sanciones a Teherán.

Rusia se ha mostrado más abierta ante posibles sanciones por el programa nuclear de Irán, que Teherán dice tiene propósitos pacíficos, pero que potencias occidentales temen es una cubierta para construir armas atómicas.

Sin embargo, China ha pedido más negociaciones y Brasil -que recibió en noviembre al presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad- también se muestra reacio a la propuesta, una posición que posiblemente Clinton no podrá cambiar.

Julia Sweig, directora del programa latinoamericano en el Consejo de Relaciones Exteriores, dijo que la experiencia propia de Brasil, tanto con la energía nuclear y la transformación democrática, lo hace receloso de la dura retórica de Estados Unidos ante la actual crisis en Irán.

"Ellos se ven a sí mismos como habiendo vivido la experiencia de pasar a un programa nuclear pacífico y de un cambio a la democracia que Irán podría tener el potencial de vivir ahora mismo", dijo Sweig.

"Ellos aún insisten en que no hay que aislar a Irán, aunque no sé por cuánto tiempo podrán seguir haciéndolo", agregó.

Brasil también ha presionado por un cambio en la política de Estados Unidos ante Cuba -Lula realizó una "emotiva" visita a la isla la semana pasada- y esos llamados posiblemente serán reiterados durante las dos paradas de Clinton en Centroamérica.

Si bien el gobierno de Obama reanudó las negociaciones de inmigración con Cuba que habían sido suspendidas por el ex presidente George W. Bush en el 2004, ha sido cauto sobre un mayor cambio de política, a pesar de las reiteradas presiones de sus vecinos latinoamericanos.

Clinton posiblemente también será presionada por Honduras, que lucha por recuperar su estabilidad y legitimidad después de un golpe de Estado que derrocó el año pasado al presidente Manuel Zelaya.

Estados Unidos ayudó a mediar en las nuevas elecciones democráticas de noviembre que llevaron al presidente Porfirio Lobo al poder.

Pero Washington fue acusado de no adoptar una postura lo suficientemente dura frente al derrocamiento de Zelaya -lo que trajo amargos recuerdos del respaldo de Estados Unidos a golpes militares en la región en el pasado.

"Ella debe compensar el tiempo perdido, especialmente en Honduras", dijo Sweig. "La credibilidad de Estados Unidos ha recibido un golpe", agregó.