Santiago. Djimi Deluse, un joven estudiante haitiano de 24 años, tiene una poco afortunada experiencia: vivió en enero el terremoto de Haití y en febrero el sismo de Chile.

Residente actual de la comuna de Casablanca en la zona central de Chile, tras ser acogido por una familia chilena después del temblor que azotó a su país, le relató a La Segunda que “el terremoto chileno fue mucho más largo e intenso”.

Narró que “esta es la segunda vez que siento un terremoto tan fuerte -primero en Haití y luego en Chile- y es una sensación muy desagradable. En Casablanca, donde me encontraba, no ocurrió nada en comparación con Haití. Por eso, estamos muy contentos. El de Haití hizo mucho daño y fue de gran intensidad, aunque sólo duró entre 17 y 19 segundos, pero el de Chile tuvo más fuerza y duró cerca de dos minutos”.

Respecto a lo que vivió en su país natal, recuerda que “estábamos dentro de nuestra casa y de repente todo se empezó a mover. Fue ahí cuando salimos a la calle y vimos que todo se estaba cayendo. Nuestra casa se derrumbó y no teníamos dónde dormir. Sentíamos muchos temblores y vivir en la calle era difícil”.

A su juicio ambos terremotos no son comparables, pues “el chileno fue de mucho mayor intensidad que el de Haití. Pero se pudo apreciar un poder destructivo mayor porque en Haití las construcciones son mucho más débiles que acá.

Agrega que “en el terremoto de Chile sentí más miedo. Mi familia también lo sintió: mi hermana era la que estaba más asustada, e incluso pensó que se iba a caer la casa. Ella estaba gritando y nosotros también empezamos a gritar”.