“Estoy muy afectado por la muerte de los hijos de un gran amigo”, dice Rodrigo Castillo, director ejecutivo de empresas eléctricas A.G, asociación que agrupa a las compañías de distribución y transmisión eléctrica en Chile.

Y es que desde esa noche en que ocurrió el terremoto en Chile, Castillo no ha tenido descanso. "Al igual que en todos lados, en mi casa también se cortó la luz y se me quebraron un par de cosas, pero luego de que el susto pasó, me puse a trabajar de inmediato para comenzar a arreglar este sistema. Durante las primeras horas el esfuerzo fue en vano, porque las conexiones a través de celulares eran imposibles", relata el ejecutivo.

Sólo en horas de la mañana logró establecer el contacto y después de tres días sin dormir, dice que “el grueso del servicio de electricidad en las zonas centrales, debería estar restablecido en 72 horas. En las regiones V, VI, IX y Metropolitana, cada vez estamos más cerca de un total restablecimiento de la energía eléctrica”.

El problema, según cuenta Castillo, es que ha sido imposible restablecerlo por completo, porque hay zonas en las que inclusive aún no se tiene acceso, como lo son las zonas costeras de las regiones más afectadas del sur de Chile.

Castillo explica que la industria eléctrica está compuesta por tres segmentos: generación,  transmisión y distribución (que parte en las subtransmisiones, con torres medianas que después distribuyen a las casas a través de los postes de luz). Durante las primeras horas, lo que se cayó fue el sistema de transmisión en gran parte de Chile, porque hubo gran daño en las instalaciones.

“Entonces, a lo primero que nos enfocamos fue a restablecer los puntos de generación para que se movieran las transmisiones de consumo. Eso ayer quedó normalizado precariamente, lleno de parches”, dice Castillo.

El gran problema de este martes es que  hay que ir arreglando poste por poste y cable por cable los que se han caído, motivo por el cual ha sido lento restablecer la energía. A eso se suma que en los lugares donde se ha restablecido la energía, deben hacer un chequeo de seguridad.

“Hemos estudiado la posibilidad de traer personal y cuadrillas desde el extranjero, pero aún no puedo dar mayor detalle, porque con el problema de los aeropuertos cerrados, es un poco complicado”, dice Castillo.

Al preguntarle al director ejecutivo sobre las posibles pérdidas que deberá enfrentar la empresa, asume que no es un tema que esté en la preocupación inmediata de la empresa. “Nuestra única preocupación es restablecer el servicio. Una vez que logremos ese objetivo, será la hora de sentarse y hacer análisis”, afirma.