Santiago. Una grabación de una conversación y un fax se han convertido en las principales pruebas de los errores y desaciertos cometidos por las autoridades de emergencia chilena en la no declaración de una alerta de maremoto, con posterioridad al violento terremoto que afectó este sábado a Chile.

A cinco días de la catástrofe que provocó la muerte de más de 800 personas y dejó a más de dos millones de damnificados, además de provocar profundos daños en la infraestructura, en el país andino no se apaga la polémica sobre las responsabilidades en los fallos al momento de entregar las alertas.

Aunque no hay información oficial respecto a si las muertes fueron producto del terremoto o por el tsunami, el hecho de que la mayoría de las víctimas pertenezca a pueblos costeros, así como las declaraciones de sobrevivientes, hacen presumir a especialistas que el maremoto se cobró la mayoría de las vidas.

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, aseguró que la madrugada del terremoto se comunicó en reiteradas oportunidades con el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) para confirmar la probabilidad de tsunami, y que nunca recibió antecedentes para declarar el alerta.

“Cuando yo preguntaba '¿Bueno y hay tsunami o no hay tsunami?', se me decía 'los tsunamis son inmediatamente después', no tantas horas más tarde”, reveló este miércoles la mandataria, en una entrevista con la radio local Cooperativa.

Previamente, el comandante en jefe de la Armada chilena, Edmundo González,  reconoció a la cadena televisiva TVN que "la presidenta llamó para ver si se mantenía la alerta. Nosotros fuimos poco claros en la información que le entregamos".

Nuevos antecedentes. Según una grabación radial difundida la noche del miércoles por la red pública, un operador del SHOA le aseguró a un funcionario de la gubernamental Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) que los instrumentos técnicos no detectaban la posibilidad de un maremoto.

La conversación fue registrada por un socorrista de Viña del Mar a las 4.13 horas del sábado, casi 40 minutos después del terremoto.

- Operador del SHOA. Los instrumentos muestran que el nivel del mar se mantiene. Por lo tanto, no existía un recogimiento del mar. No sé si usted tiene observación visual de alguno de sus operadores y observadores.

- Operador de Onemi. Hasta el momento sería negativo, hasta el momento sería negativo. Si tenemos información, se la entregaríamos por este mismo medio.

- Operador del SHOA. Ahora nuestro target informativo sería tratar de verificar esta información que entregan nuestros instrumentos. Estamos coordinando con nuestra gente para que efectúe un chequeo visual. Si usted tiene información antes que yo, sería de utilidad que nos lo haga saber.

El jefe de la Armada chilena aseguró que la primera alerta la entregaron a las 3.55 horas vía comunicación e alta frecuencia y a las 4.07 enviaron un fax. Según la directora de la Onemi, Carmen Fernández, en el organismo sólo recibieron el fax y que éste era "ambiguo e impreciso".

Al respecto, la rama de las fuerzas armadas reveló el contenido del fax que señala: "fue de magnitud suficiente para generar un tsunami, se desconoce aún si se ha producido, si se diera la posibilidad, si se diera la posibilidad de ocurrencia, situación que sería informada oportunamente".

Otro elemento llamativo es la información sobre el tsunami en el puerto de Talcahuano, uno de los más destruidos. Según el fax, el maremoto se registraría a las 3.45 horas, es decir, más de 20 minutos antes de que se entregó el alerta efectiva. 

Críticas. En tanto, un ex director de la Onemi calificó la actuación de la entidad como una "comedia de errores" y advirtió que “el organismo que tiene que validarse ante la opinión pública, que tiene que tener la máxima credibilidad, no creo que la tenga en este momento".

A juicio Alberto Maturana, el primer error de la Onemi fue no hacer caso a la información que entregaban las entidades internacionales, como el Servicio Geológico de Estados Unidos y el Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico, que alertaron sobre el riesgo de maremoto.

"Que no se dio la alerta de tsunami porque faltaba información, creo que es una mala explicación. Por eso he dicho que la Onemi no estuvo a la altura. Este organismo tiene la obligación de consultar a los centros de excelencia que hay en el mundo, no solamente a los nacionales. Y más aún, si le parece que hay información incompleta o ambigua”, sostuvo.

El profesional, que actualmente se desempeña como académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, dijo que es de conocimiento general entre quienes manejan el tema, que cuando hay maremotos sobre ocho grados de magnitud Richter hay riesgo de tsunami.

En este contexto, dijo que la Onemi debió recomendar directamente a la presidenta decretar Estado de Catástrofe cuanto antes, pero se demoró 36 horas. “En la asesoría de la Presidenta o de los ministros, deben tener una voz muy clara, muy oportuna y con cierto grado de coraje también para defender su tesis”, afirmó.

Eso sí, que explicó que no sabe si la demora en el decreto de Zona de Catástrofe fue por una decisión de "alto nivel" o si fue responsabilidad de la Onemi. “Creo que aquí hubo una oportunidad para haber hecho las cosas bien, pero hay toda una comedia de errores que alguien tendrá que explicar en el futuro”, puntualizó.