Hualpén. En medio de las carpas en la explanada cercana a unos agrietados edificios en Hualpén, en el sur de Chile, Liseth Ayala se alista a cocinar para 25 vecinos que duermen fuera de sus casas, temerosos de las incesantes réplicas del terremoto que sacudió el país hace más de una semana.

Mientras llega la ayuda alimentaria y debido al corte de servicios básicos como electricidad y agua por la tragedia, que dejó al menos 452 muertos, habitantes de comunidades costeras de la región del Bío Bío decidieron compartir en "ollas comunes" los alimentos que lograron rescatar.

"Lo poco que tenemos todos lo compartimos (...) y como todos tenemos gas industrial en casa, aquí estamos cocinando con leña porque nadie tiene un galón de gas", dijo Ayala, una secretaria de 33 años de edad, a Reuters.

Los vecinos aportan los ingredientes y se turnan la responsabilidad de preparar los alimentos, alternando el menú con los insumos que van quedando.

"Entre nosotros nos ayudamos. Si al vecino le falta alguna cosa nosotros lo ayudamos, pero en algún momento se nos va a acaba", dijo preocupado Oscar Guzmán, un guardia de seguridad de 46 años, quien vive en un empobrecido sector de la vecina Concepción, mientras atizaba una fogata para ubicar una grande y quemada olla.

Otros se quejaban de que la ayuda estatal era aún insuficiente.

"Lo único que hemos recibido ha sido una sola bolsa que la entregaron por casa. En mi casa somos 16 personas (...), fue nada la ayuda para soportar la cantidad de personas que hay que mantener", dijo Ney José López, un ejecutivo de 41 años.

Pero las comidas comunitarias no se realizan solamente en los sectores de menores recursos.

En algunos espigados edificios residenciales, grupos de propietarios prefieren reunirse para cocinar en conjunto hasta que la situación de los servicios mejore, así como bajen los nervios generados por la tragedia.

"La idea es poder compartir un poco las incomodidades y, además, hacernos compañía mientras no hay luz", explicó Carmen Ovalle, habitante de un céntrico edificio de Concepción cercano a una emblemática zona de saqueos en los días posteriores al movimiento telúrico de magnitud 8,8 del 27 de febrero.

El Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet ha enviado a la extensa zona afectada por el terremoto cientos de toneladas de alimentos y ayuda en general, aunque en muchas poblaciones se quejan de haber visto pasar camiones con enseres pero no haber recibido todavía ayuda.

El Gobierno ha admitido que los cortes de carreteras han dificultado acercar ayuda y combustible a la zona, aunque decenas de camiones con toneladas de ayuda se dirigían al área.

"Estamos gastando lo que nosotros teníamos. Yo no tengo sueldo, no tengo casa, no tengo nada, pero la idea es ayudarnos en estos momentos", dijo un habitante del sector San Pedro del Río, mientras repartía sopaipillas -una especie de pan frito hecho con calabaza cocida y harina de trigo- cerca de su casa.