Dichato, Chile. Con un cuchillo en la mano y un costal con unas pocas pertenencias en la otra, José Castillo reclama por ayuda.

Pescador artesanal "a mucha honra", este hombre de 50 años, dice que perdió todo en el terremoto y el tsunami que el sábado casi borran del mapa a Dichato, un pintoresco pueblo que vivía de la pesca y el turismo. "No tenemos nada, vivíamos de la pesca y lo perdimos todo, ¿de qué vamos a vivir?" se pregunta amargamente.

Con su cuchillo busca en la arena y entre las ruinas del pueblo algo que le permita subsistir. "Yo tenía como ingreso alternativo el alquiler de unas sillas y el dinero que reunía lo guardaba en una cajita, pero el mar se llevo todo" se lamenta, mientras reclama por la ayuda del gobierno y dice que no ha llegado nadie a ayudarlos.

Tras el sismo de magnitud 8,8 que sacudió a Chile la madrugada del sábado, tres olas gigantes destruyeron 80% del pueblo de 7.000 habitantes, arrasando lo que tenía a su paso.

Hasta el automóvil de los carabineros (policía) del pueblo fue arrastrado por el mar. "Me quedé con lo puesto. Del uniforme, apenas me quedó la parca", dice un carabinero, mientras visita las ruinas de su casa.

Los habitantes de Dichato, unos 36 kilómetros al norte de Concepción, vivían de la pesca, la actividad forestal y la construcción. En el verano se dedicaban a recibir turistas, y era un destino muy conocido en el sector del Bío-Bío y Maule, las dos zonas mas afectadas por el terremoto.

"Más del 75% del pueblo está destruido, en ruinas", dijo el líder barrial David Merino, quien trata de dar seguridad a sus vecinos y evitar que ingresen los saqueadores.

"Tras el terremoto vinieron tres olas, las dos primeras fueron grandes e hicieron poco daño, pero fue la de las 645 (hora local) la que casi borra al pueblo del mapa",expresó.

Al llegar al pueblo, un auto blanco destrozado contra un poste recibe a la gente. Después el panorama empeora.

Casas destruidas, autos inundados, tres coches apilados y estrellados contra la casa de María Barrientos.

En medio de las ruinas de lo que fue el portón de la casa se ve un letrero en mapudungun (la lengua mapuche) que dice "manichiweu" (1.000 veces venceremos), lema que adoptado por Bernardo Reyes, un pescador artesanal.

"No tenemos nada. (Ni) Casa, barcos, comida ni ropa, pero acá estamos, esperando que nos ayuden para salir, porque en unos cinco años vamos a hacer que el pueblo sea mejor que antes, no nos dejamos vencer", dijo Reyes.

El pescador, en tanto, sigue en la búsqueda desesperada de su bote pesquero, del que no sabe si fue hundido, arrastrado por el mar o se encuentra, como otros, costa adentro, en medio de un potrero donde pastan vacas.