Santiago. En años recientes, la capital chilena ha vivido un "boom" de construcciones inmobiliarias al calor del pujante desempeño de la economía que, sin embargo, entró el año pasado en recesión debido a la crisis global.

Las construcciones dañadas están en distintos "barrios emergentes" de la ciudad, que son promovidos para la clase media, e incluso algunos aún tenían departamentos en venta.

Los vecinos amenazan con demandar a las constructoras de los proyectos por lo que califican de un evidente incumplimiento de las normas en un país con alta actividad sísmica.

Sin embargo, los constructores afirman que los proyectos cumplen los parámetros legales y en algunos casos las fallas son reparables.

Las acciones de la constructora Paz Corp, responsable del edificio de Ñuñoa, se desplomaron en la bolsa local tras el sismo, aunque la empresa alega que sólo tiene esa construcción afectada entre todos sus proyectos.

"Estamos en conversaciones para las soluciones de corto plazo (...), queremos garantizar la seguridad de las personas", dijo el gerente corporativo de la empresa, Nicolás Constanzi, cuya empresa debió enviar a diversos hoteles a los afectados.

A los vecinos, que temen que algunas constructoras se declaren en quiebra para evitar responder por los daños, les preocupa también el valor de sus activos, en los que han invertido muchos de sus ahorros.

"Ni siquiera he pagado el primer dividendo (cuota) y ahora mi propiedad no vale ni la mitad", dijo conmocionada Elizabeth Uriza, una de las afectadas.