Según el columnista del Wall Street Journal, Bret Stephens, el espíritu de Milton Freedman estuvo flotando sobre Chile este fin de semana, después de que el gran terremoto azotara a la nación sudamericana.

Pero Stephens va más allá, y considera que "en gran parte, gracias a él, el país ha sufrido una tragedia que en otro lugar habría sido un apocalipsis".

Esto porque la magnitud del terremoto del sábado en Chile fue de 8,8 grados Richter. Casi 500 veces más potente que el de Haití, o aproximadamente un millón de veces más potente que Hiroshima. Sin embargo, el balance de muertos de Chile -711 en el momento de este escrito-, es "una pequeña fracción de los 230.000 que se cree murieron en Haití".

"No es por casualidad que los chilenos vivían en casas de ladrillo y los haitianos en casas de paja, cuando llegó el lobo y sopló para tratar de volar todo hacia abajo. En 1973, año en el que el gobierno de Salvador Allende fue derrocado por el general Augusto Pinochet, Chile fue un desastre económico. La inflación superó un ritmo anual de 1.000%; las reservas en divisas estaban totalmente agotadas, y el PIB per cápita fue aproximadamente el de Perú, y muy por debajo de la Argentina", rememora el columnista.

A juicio de Stephens el capital intelectual que se generó gracias al programa de intercambio entre la Universidad Católica y el Departamento de Economía de la Universidad de Chicago, luego la casa académica de Friedman, estaría hoy aportando a que Chile hoy tenga los códigos de construcción más estrictos del mundo, estabilidad política, escasa corrupción y un ingreso per cápita muy diferente al resto de los países limítrofes.

"Cuanto más pobre es el país, las personas son más propensas a escatimar en barras de acero, o el uso de hormigón de baja calidad, o mentir acerca de su cumplimiento. En el terremoto de Sichuan de 2008, miles de niños quedaron sepultados bajo las escuelas construidas también de acuerdo con la ley"sentencia el columnista.

Y finaliza diciendo que aunque Friedman pasará el resto de su vida difamado como cómplice del mal, los efectivos chilenos tienen la oportunidad de tener "una visión diferente de Friedman, quien ayudó a darles los primeros medios para sobrevivir al terremoto, y ahora a rehacer sus vidas".