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Chocolates Francheschi: finos desde la semilla hasta la tableta
Jueves, Marzo 12, 2015 - 08:04

La fábrica es el modelo a pequeña escala de lo que es actualmente la tendencia mundial en la producción de chocolates finos: una creación “tree to bar”, de la semilla hasta la barra. Chocolates que son cuidados desde el árbol y su terruño, sin añadidos artificiales; desmoldados y empacados a mano.

Claudia Francheschi forma parte de una familia que se ha dedicado al cacao desde hace más de 180 años en la península de Paria, Venezuela. Perteneciente a la sexta generación de cacaoteros, le ha tocado tomar el relevo y convertir en realidad el sueño de su familia: fabricar chocolate.

Junto a sus primos decidió apostar por el tesoro que su estirpe ha cosechado durante tantos años y, con pasión y dedicación, han levantado una fábrica, una marca y un chocolate que en apenas cinco años es el ejemplo más exitoso —hasta ahora— del chocolate gourmet hecho en Venezuela.

“Desde el 2008 comenzamos a probar, a aprender, a leer, a buscar hacer chocolate de una manera muy rústica. Empezamos a hacer literalmente ensayo y error, a tostar el cacao en un horno, a trabajar con una licuadora, a descascarillar a mano, a trabajar de forma muy casera y empezamos a crecer. Comenzamos a vender en bazares de navidad, a hacer estudios de mercado, luego creamos una imagen, compramos moldes hasta que nos mudamos a esta fábrica hace apenas tres años”, explica Claudia Francheschi que dejó su carrera como docente para dedicarse por completo al negocio familiar.


La fábrica es el modelo a pequeña escala de lo que es actualmente la tendencia mundial en la producción de chocolates finos: una creación “tree to bar”, de la semilla hasta la barra. Chocolates que son cuidados desde el árbol y su terruño, sin añadidos artificiales; desmoldados y empacados a mano.

“Todos tenemos en la familia el conocimiento alrededor del cacao, está en nuestra sangre, es lo que aprendimos desde pequeños, yo viví en Carúpano hasta los 12 años y todos mis planes eran siempre ir a la hacienda…”, dice Claudia Francheschi cuando se le pregunta cómo es que sabe tanto de varietales, injertos, árboles y cosechas sin ser ingeniero agrónomo ni nada parecido.

Su padre y sus tíos marcaron el hito que hizo y hace posible a los Chocolates Francheschi. Decidieron investigar y buscar por toda Venezuela los mejores cacaos criollos para sembrarlos. “Alrededor de los años 90 comenzaron a trabajar en la búsqueda de cacaos venezolanos ancestrales, porque en Venezuela hay más de 28 variedades de cacao. Sin embargo, había una gran variedad de cacaos casi desaparecidos y en Europa ya se estaba gestando un movimiento alrededor de los chocolates gourmet y la revalorización del cacao por varietales. Empezaba el boom de los chocolates de origen y eso los impulsó a buscar nuestros cacaos criollos”, revela.

“Comenzaron a buscar material genético por toda Venezuela, hicieron injertos de los árboles que identificaron y sembraron en su hacienda variedades de los cacaos criollos más valiosos de Venezuela. Actualmente tenemos ocho variedades sembrados en un mismo lugar”, agrega.

Maestra de niños de segundo y tercer grado hasta hace unos años, Claudia Francheschi actualmente utiliza sus dotes docentes en las catas, degustaciones y charlas que dicta promocionando sus chocolates. “Queremos tratar de llegarle a todo el mundo. Este también es un proyecto de educación. En Venezuela siempre hablamos que tenemos el mejor cacao del mundo pero la gente no sabe por qué, cuál es, simplemente es la fama. Desde la primaria aprendemos sobre petróleo pero no sobre el cacao y esa podría ser nuestra marca país”.

En el año 2011 la Casa Francheschi obtuvo una mención del premio Tenedor de Oro que otorga la Academia Venezolana de Gastronomía, por el rescate del varietal Canoabo que es un cacao ancestral prácticamente desaparecido en su región de origen: el estado Carabobo. Ya han ganado varios premios internacionales y poco a poco van obteniendo un espacio en los anaqueles.

Cuando se le pregunta sobre el futuro de los Chocolates Francheschi a Claudia, ella comienza por admitir los obstáculos y las limitaciones actuales pero no tarda en decir lo que resume el sentir de un gran grupo de gente que hoy trabaja por una misma meta. “Queremos que Venezuela sea reconocida internacionalmente no solo por el cacao sino por su producto final que es el chocolate”, afirma.

Recientemente la empresa fue nuevamente seleccionada como finalista en el International Chocolate Awards, en la categoría Dark Plain/Origin Bars del 2014 Americas Semi-Final. Cabe destacar que compite en su categoría junto a otras 10 marcas de distintos países como EEUU, Perú, Madagascar, Canadá y Ecuador.

Es importante tener en cuenta que para esta selección se tomó en cuenta, entre otras cosas: la calidad del cacao, el porcentaje exacto de concentración, la textura, el sabor y el temperado, lo que refleja no solo que poseen una pureza genética en el cacao importante sino la dedicación que tanto el maestro chocolatero Carlos Duarte como todo el equipo de Franceschi le ponen a estos productos.

* Nota El Estímulo

 

Autores

Zinnia Martinez