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¿Cómo es ser latino, vivir en Rusia y que llegue el Mundial?
Lunes, Junio 18, 2018 - 07:16

Muchos llegaron a Rusia en busca de aventuras y se terminaron quedando. Hoy algunos aprovechan para redoblar esfuerzos y capitalizar esta experiencia. Otros, simplemente planean disfrutar.

En el centro de Moscú se respira una euforia poco habitual, cuyo epicentro es la peatonal Nikolskaya. Esa calle comienza en la Plaza Roja y termina frente a Lubianka, donde está el edificio que era la sede de los espías de la KGB en tiempos de la Unión Soviética. Son unos 700 metros en los que los hinchas recién llegados de todo el mundo se reúnen y libran batallas de cánticos mientras esperan para ir a ver a sus equipos en esta Copa del Mundo Rusia 2018.

En el corazón del tumulto está Martín Álvarez. Él es argentino y tiene 25 años pero no es un recién llegado. Vive en Rusia hace ya más de dos años y, de hecho, no está disfrutando del frenesí mundialista, sino que está trabajando para una cadena internacional como productor durante la copa. Martín llegó a Moscú con un plan efímero, casi como una escala. Pero finalmente se terminó casando con una rusa y aprendiendo el idioma en tiempo récord: "Llegué con la intención de conocer el mundo. Estaba estudiando en España gracias a una beca y quería ir a Japón. Encontré un pasaje barato que hacía escala en Moscú y pensé ‘¿por qué no?'”, cuenta a DW.

Pero en ese breve tiempo en el que Martín trabajó a cambio de techo y comida en hostales conoció a Viktoria Salnikova, quien hoy es su esposa. Con ella, sus suegros y su cuñada vive a unos 30 kilómetros del Kremlin. "Fue instantáneo todo. Se dio todo muy rápido. Y hoy ella es el único motivo por el que me quedo en Rusia”, confiesa. Martín no tiene entradas para ver a Argentina y aunque las tuviera, no podría usarlas. Como comunicador – y youtuber bajo el pseudónimo Martín Chu Li - ahora tiene todas sus energías puestas en la cobertura periodística y no le queda margen para entregarse a la embriaguez mundialista.

Pablo Huamancha Ramos tiene 33 años, es peruano y llegó a Rusia en 2002. Vino para estudiar administración de empresas en Belgorod, una ciudad de unos 400 mil habitantes, a 40 kilómetros de la frontera con Ucrania. Pero terminó radicándose en Moscú, donde llegó hace 8 años. Hace ya un tiempo que se dedica a dar clases de español y desliza que "quizá pronto se case con su novia rusa”.

Su motivación original, al igual que en el caso de Álvarez, fue la aventura: "De joven tenía la curiosidad de viajar, de vivir en otro país. La primera vez que pude salir fue para viajar a Japón para trabajar. Pero como tenía 16 años, trabajar en una fábrica no era lo ideal. Mi mamá no aceptó y no me dio permiso. Entonces le dije ‘La próxima acepto lo que sea'. Y lo siguiente fue Rusia”, cuenta a DW. Al Mundial, sin embargo, va a vivirlo como un fanático más siguiendo a Perú en Saransk contra Dinamarca y en Sochi ante Australia junto a su padre, su hermano, su primo y un amigo de la infancia.

Desde la calurosa región de Boyacá, Colombia, llegó Edwin Francisco Hernández Sánchez hace 10 años. "Aterricé en pleno invierno y estuve, literalmente, 15 días sin salir de la residencia estudiantil. No podía, se me congelaba la cara con los 35 grados bajo cero que hay aquí en Moscú”, confiesa. Como muchos, llegó por una mezcla de espíritu aventurero y algo de vocación académica, y terminó quedándose por el amor: "Me quedé porque me enamoré una rusa con la que hoy tenemos dos hijos hermosos: Sebastián y Sofía”. Estudió ingeniería mecánica, pero hace seis años que "El Parce” - como le gusta que le digan - se dedica a trabajar como guía turístico.

El Mundial, para él, representa una gran oportunidad. "Al frío uno se termina acostumbrando, pero lo que más me cuesta todavía es la comida”, confiesa. En lo futbolístico, le tiene mucha fe a su selección: "A Colombia le va a ir excelente. Vamos a ganar el mundial o al menos vamos a terminar en un puesto importante. Y a Rusia esperemos que le vaya bien. Ellos no son muy del fútbol, son más bien del hielo. Pero ojalá que les vaya lo mejor posible”, afirma. Edwin planea seguir a su selección por Saransk y Kazán, donde Colombia va a jugar contra Japón y Polonia.

Autores

Diego González/ Deutsche Welle