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Crean chip para prevenir nacimientos prematuros
Jueves, Abril 13, 2017 - 13:29

El dispositivo podría determinar, con un 90% de precisión, el riesgo que tiene una mujer de que su embarazo termine antes de los nueve meses.

No es más grande que la palma de una mano. Un simple rectángulo de plástico con burbujas de gas podría prevenir los nacimientos prematuros, que cada año alcanzan los 15 millones a nivel mundial, y cuyas complicaciones son la principal causa de muertes de niños menores de cinco años.

Según el investigador de la Universidad Brigham, Young Mukul Sonker, quien lideró al grupo que creó el artefacto, es como “haber encerrado un laboratorio y haberlo encapsulado en un pequeño microchip”.

El microchip –llamado científicamente “dispositivo microfluidíco” – tomaría una muestra de sangre de una mujer determinada y evaluaría un total de nueve biomarcadores que indiquen la posibilidad de que tenga un parto prematuro. Los biomarcadores son, en esencia, las “banderas rojas”  biológicas que determinan si una persona es propensa a sufrir de ciertas enfermedades.

El microchip, que fue en parte financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, fue diseñado para que pre-concentre y luego separe los biomarcadores que caen en él.

El director del estudio, Mukul Sonker, señaló que ese proceso es importante “porque cuando miras estas proteínas y péptidos, existen en cantidades muy pequeñas”, pero al pre-concentrarlos en el chip, es posible ver suficiente cantidad como para que sea un signo importante de predisposición al embarazo prematuro.

Lo innovador del dispositivo, señaló el estudio publicado en la revista Electrophoresis, es que utiliza los biomarcadores para preparar a las mujeres y sus médicos ante la posibilidad de un nacimiento antes cumplir los tres trimestres de un embarazo normal.

En la mayoría de los casos, “los síntomas de un parto prematuro ocurren cuando la mujer empieza labores de parto antes de tiempo, y en ese punto, los médicos tienen que lidiar con el resultado en lugar de haberse preparado para él”, explicó el profesor de química Adam Woolley, quien además es coautor del estudio.

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El Espectador