La Habana.- Las autoridades cubanas priorizan el montaje de 17 plantas bioeléctricas cercanas a refinerías de azúcar para elevar la generación de energía que se entrega al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) del país.

Esas plantas son de alta eficiencia y se instalan en centrales azucareras seleccionadas por disponer de suficiente área forestal, explicó a la prensa local la ingeniera Bárbara Hernández, quien se encarga del proyecto en el estatal Grupo Empresarial AZCUBA.

De acuerdo con la funcionaria, esas bioeléctricas, sumadas a las 39 refinerías azucareras restantes, que también recibirán inversiones para mejorar la eficiencia productiva, cuentan con un plan para entregar en 2030 a la red eléctrica nacional el 14% de la energía de Cuba.

Hernández señaló que AZCUBA trabaja con los ministerios de la Agricultura y de Energía y Minas buscando una mayor capacidad de producción para el desarrollo del programa de las bioeléctricas, que se encuentra en la política gubernamental aprobada.

Cuba tiene en servicio 56 centrales azucareras, con medios capaces de generar vapor y electricidad para satisfacer el proceso fabril azucarero, y vender excedentes eléctricos al SEN, en tanto operen con la eficiencia que se requiere.

El Ministerio de la Agricultura ha certificado más de 89.000 hectáreas para el fomento de la biomasa forestal, que asegura explotar las capacidades instaladas en el programa de bioeléctricas.

Los planes gubernamentales establecen pasar para 2030 el 24% de la energía del país que se genera a fuentes renovables, por lo que, dijo la funcionaria, "debemos ir al empleo de plantas de cogeneración de alta eficiencia". "Eso no se puede lograr con nuestros actuales ingenios; por tanto, hay que hacerlo incorporando plantas de alta eficiencia que produzcan más de 20, 35, 50 y 62 megavatios, de acuerdo con la capacidad de molida de caña de las fábricas seleccionadas y la tecnología y presión de vapor que se instale", detalló Hernández.

Los planes prevén la explotación de las nuevas bioeléctricas hasta 300 días al año, y que una vez concluida la zafra azucarera, que dura 150 días como máximo, el resto del tiempo se generaría electricidad con el aprovechamiento de biomasa forestal. "Esa biomasa tiene un mayor valor calórico que el propio bagazo de la caña de azúcar, y permitirá aportar ingresos superiores al proyecto y, por supuesto, reducir el tiempo de recuperación de la inversión", acotó Hernández.

En la central provincia de Ciego de Avila, a unos 400 kilómetros al este de La Habana, se construye una moderna planta aledaña al municipio de Ciro Redondo, que sería la primera instalada en la isla.

La ejecución de la planta, que tiene tecnología china y tendrá una capacidad de 62 megavatios, está al 52 por ciento, y debe ponerse en marcha en la próxima zafra azucarera 2019-2020.

La obra se desarrolla bajo el auspicio de la empresa mixta Biopower S.A., cuyos accionistas son la británica Havana Energy y Zerus, esta última organización subordinada al Grupo Azucarero AZCUBA. La contribución por tecnología china lleva la firma del Instituto de Diseño Mecánico y Eléctrico (Simee), de Shanghai, como contratista.

"Ese proyecto constituye el primer ejemplo de que este programa puede avanzar de forma exitosa", subrayó Hernández, quien agregó que "tiene toda la seguridad y sostenimiento para su tarea generadora durante todo el año, incluso tras concluir la zafra".

La funcionaria dijo que el referido programa "además de contar con áreas para el fomento de bosques forestales, posee gran reserva de marabú", un árbol de la familia de las Mimosáceas y originario de Africa, convertido en una plaga invasora utilizable como biomasa forestal.

Cuba tiene en servicio 56 centrales azucareras, con medios capaces de generar vapor y electricidad para satisfacer el proceso fabril azucarero, y vender excedentes eléctricos al SEN, en tanto operen con la eficiencia que se requiere. Con ese potencial instalado, que pudiera generar 800 kilovatios-hora, sumando todas las centrales en operaciones, aún con las bajas eficiencias registradas a partir de limitaciones tecnológicas actuales, ese sector tendría un valioso potencial para vender un 15% de la energía generada al SEN.