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Darío Grandinetti y la primera serie de DirecTV en la región: "La gente está buscando que le cuenten otras historias, no las de siempre"
Viernes, Abril 17, 2015 - 14:56

El reconocido actor es la cara visible de este potente proyecto, una serie compleja y de mucho atractivo, que a través de un caso policial se da maña para abordar diversas perspectivas de un caso que sorprende constantemente.

Bajo las pulsaciones del género policial, "La casa del mar", primera serie producida por DirecTV en América Latina, cuenta la compleja historia que hay detrás de la desaparición de Laura, nieta del importante senador Rogelio Ramos.

Los medios andan tras su pista y la política busca rápidamente soluciones a un caso que comienza a escaparse de las manos. El último rastro que se tiene de la joven se conoce en Mar del Pinar, un pueblo costero perdido.

Hasta allá es encomendado el inspector de la Policía Federal Jorge Pelazas, encarnado de manera notable por Darío Grandinetti. Bajo una historia realmente notablemente contada, filmada bajo los más altos estándares internacionales, el proyecto producido por DirecTV para ser exhibido durante mayo por sus pantallas tiene todos los elementos para alcanzar el éxito.

En una sala de reuniones preparada para la ocasión en Buenos Aires, Dario Grandinetti espera la clásica ronda con periodistas asignados. Recientemente se ha exhibido a los invitados el lanzamiento del excelente primer capítulo de la serie. La tentación de ver a Grandinetti y compararlo con Pelazas es evidente. Se parecen, por no son iguales.   

Con una trayectoria que comienza en los años 80 en la TV, su relación con el cine empieza en 1984 con "Darse cuenta" y al año siguiente forma parte de la exitosa película local "Esperando la carroza", con el que su carrera como actor toma un importante impulso.

Ha participado en exitosos filmes internacionales como "Hable con ella" (de Pedro Almodóvar, el año 2002) y recientemente en "Relatos salvajes" (Damián Szifron), ambas postulantes al Oscar como Mejor Película Extranjera.

Grandinetti es la cara visible de este potente proyecto que es "La casa del mar", una serie compleja y de mucho atractivo, que a través de un caso policial se da maña para abordar diversas perspectivas con las que sorprende constantemente.

Entusiasmado con este proyecto, el actor apuesta a que el acceso de diversos trabajos audiovisuales latinoamericanos a una mayor exhibición es la clave para que al arte haga su aporte en la construcción de identidad.

- ¿Cómo esperas que la gente en América Latina reciba esta atractiva historia que propone "La casa del mar"?

- Creo que en este trabajo hay una distinción muy clara con respecto a lo que hace la televisión comercial en general y eso me parece muy saludable, abre el abanico de temáticas, con directores, autores y actores jóvenes, con equipos técnicos muy capacitados, que no siempre tienen el espacio para desarrollar sus talentos.

No creo que trabajos como esta serie el espectador no los haya visto nunca, pero sí es cierto que se ven en otras instancias o formatos, ya que la televisión comercial en nuestros países no se preocupa de esta manera de contar las historias.

- En ese sentido ¿crees que se empiece a considerar más el tema de los contenidos de calidad en la TV, frente a la tradicional dinámica de los ratings que es lo se sigue hasta ahora?

- Y, espero que sí. Pienso que el gran problema de la TV no es la capacidad técnica, sino qué se decide contar. La gente ya no se sorprende con que se filme bien, con que hayan buenos actores, con que la fotografía sea atractiva, con que el director encuadre correctamente o que el sonido y la música sean óptimos. Es la historia y cómo se cuenta lo que va atrayendo, es decir, de qué me hablas, qué me cuentas, ¿va a ser siempre lo mismo?, la chica pobre que se enamora del chico rico o la chica rica que se engancha con el chico pobre. La diferencia tiene que ir por ahí. Te hablo como espectador, ni siquiera cómo actor, me encantaría que eso empezara a cambiar.

- Tu personaje en esta serie es un inspector de policía muy distinto a cómo se ha visto habitualmente retratado en América Latina. Con sus propias tribulaciones, Jorge Pelazas –el nombre del uniformado- asume un verdadero desafío ético al tomar este complejo caso...
 
- Sí, es que aquí se juntaron muchas cosas. El género policial me gusta mucho, yo conocía la manera cómo trabaja Juan Laplace, el director, y conversamos mucho de cómo enfocar la interpretación de este personaje. Efectivamente, es un prisma distinto el que buscamos. Concordamos con Juan en que queríamos darle un registro diferente. Es un tipo que si bien tiene la política y las autoridades políticas encima, en un momento dado comienza a tomar decisiones propias.

Es un personaje intuitivo, que entiende algunas cosas que andan dando vueltas por ahí y se deja guiar por ellas, aunque eso le signifique apartarse del protocolo.

- Se nota una preparación coordinada, en medio de una historia que no es fácil, que va dando varias vueltas de tuerca…

- Es que habitualmente este género no se aborda en las ficciones de América Latina. En esta historia en particular, como tú dices, se trata de un registro que va dando vueltas, que va sorprendiendo a los telespectadores y a los propios personajes, es una narración muy bien escrita por Juan en el libreto, entonces se debe conversar mucho la manera en que Pelazas se va desarrollando en medio de todo eso. Ahora, hay que decir que este proceso se ve muy facilitado porque uno conoce al director y a los compañeros del elenco, hay un ejercicio de mucho diálogo, de mucha discusión, en la que todos sumamos elementos a lo que Juan nos iba presentando.

Se trata de un policía que también enfrenta sus propias tribulaciones, que tiene un pasado que le da vueltas y que va influyendo en cómo la historia va dando sus giros. Tiene una relación conflictiva con su mujer, es un personaje que a veces uno se confunde si está completamente pensando en el caso o tiene todo junto en su cabeza…

- Has dicho que no eres un actor que ensaya frente al espejo, que prefieres ir generando una dinámica más colectiva de la actuación…

- Sí, es así… Nunca he actuado en broma en mi casa un personaje antes de hacerlo, no ensayo solo hablando frente a mi imagen. Claro que hay muchas cosas que se conversan y analizan con los compañeros, pero la mayor parte se va elaboarando en el desarrollo de la historia misma.

- Volviendo al tema de las audiencias, ¿crees que si empresas importantes de la industria comienzan a sumarse a proyectos distintivos como esta serie, puede esperarse un cambio para mejor en los contenidos?

- Claro, efectivamente es una buena señal. Este tipo de programas no siempre tienen el alcance que se merecen. Que haya espacios de carácter regional interesados en estos contenidos, sin duda, les dará una trascendencia mayor.

Aquí en Argentina, por ejemplo, el canal público incluye mucho contenido de ficción de alta calidad en estos sentidos que charlamos, pero los indicadores de rating no le entregan la importancia que debiera tener. Ahora, claro, esas mediciones se hacen sólo en la capital y no en el interior, en las otras provincias, en donde me constan que esos programas se ven mucho.

Tenenos también un problema con el hecho de que como las estaciones privadas se encuentran en conflicto con el gobierno, no se abren a pasar este tipo de contenidos muchas veces elaborados con proyectos de financiamiento público. Por otra parte, muchos ejecutvos piensan que la gente no está interesada en ver contenidos relacionados con la discriminación, la inclusión social, problemas de identidad o cosas así.

Por eso celebro que un proyecto como "La casa del mar" tenga esta exposición masiva, porque se lo merece. Esto debiera repetirse más con otros muchos proyectos de calidad en América Latina.

- Con tu experiencia de filmar en España, por ejemplo, en medio de industrias más desarrolladas que las nuestras, ¿cómo observas la recepción del público, de las audiencias, a contenidos de mayor calidad?

- Para que las audiencias avancen se requieren ventanas más grandes. La idea es que cada vez más personas puedan ver programas bien elaborados, que cuenten historias distintas a lo común.

Por eso insisto en celebrar, por ejemplo, la actividad de ficción que se lleva adelante en la TV pública argentina. Estando en Buenos Aires la gente se olvida de que es un canal visto en todo el país. En Córdoba, Formosa o el Chaco son lugares en los que la TV pública se ve mucho. Cuando los actores hacemos teatro y salimos de gira la gente nos ubica, nos conoce, nos relaciona con personajes que hacemos en la ficción de la TV pública. Yo soy de Rosario y sé que en provincia la gente ve mucho este tipo de contenidos.

En nuestros países hay un gran número de personas que lleva a cabo proyectos audiovisuales interesantes y que requieren ser vistos, conocidos, discutidos. No sé si muchos alcanzan a darse cuenta de que así también se construyen las sociedades, no sólo con cifras o productos materiales.

 

Autores

Claudio Pereda Madrid